Crimen de Susana Leiva: Las sospechas y la indignación de la familia tras el asesinato en Temperley
Alberto Ponce, pareja de la víctima, está prófugo desde esta madrugada. El cuerpo de la mujer de 38 años apareció en el pozo ciego de su casa. La familia habla de celos excesivos, maltratos y violencia previa. Susana era madre de dos nenes de 10, y 2 años y medio, este último producto de la relación con el ahora sospechoso. Trabajaba como empleada doméstica en una casa en Recoleta. Él es portero en el mismo barrio.
5 días tardó la orden de allanamiento a la casa que Susana Leiva compartía con su pareja, pese a que la familia de ella desde un primer momento apuntó contra Alberto Ponce como responsable de la desaparición. Entre gritos de llanto y desesperación, comenzaron los cuestionamientos al accionar de la Justicia, el Fiscal y la Policía.
Frente a las cámaras, la hermana de Susana insistió en los episodios de violencia previa. "Todas las empleadas domésticas son putas", dice que le reiteraba Ponce a su mujer. E incluso lo acusan de haber querido alejarla de la familia.
No existen denuncias por estos episodios previos. Nuevamente el temor que suele adueñarse de las víctimas, sumado a un sistema violento que no colabora y que se caracteriza por la minimización de los dichos de las mujeres, una Justicia que no aplica las herramientas a su alcance, y una economía que en muchos casos no posibilita la independencia, parecen haberse cobrado otra vida.
Esta mañana llegó la orden de allanamiento pero Alberto Ponce, el señalado como autor del crimen ya no estaba. Se dio a la fuga en su auto Corsa gris. La Justicia emitió la orden de captura, se dispuso un rastrillaje, se lo buscó en el edificio de Recoleta en el que trabaja como portero. Sin embargo aún no se sabe nada de él.
El cuerpo apareció en el pozo ciego de la casa. Fueron los perros de la Policía quienes siguieron el rastro y permitieron el macabro hallazgo. Ahora es tarea de los peritos que deben trabajar para determinar las causales de la muerte y la fecha exacta de la misma.
Dos niños, de 10 años y poco menos de tres, perdieron a su mamá.