19/03/2013 12:46 Hs.
Las similitudes entre el Papa Francisco y Juan Pablo II

El argentino es admirador del ex Sumo Pontífice. El polaco visitó la Argentina en plena Guerra de Malvinas y viajó en colectivo tras visitar la Basílica de Luján. Al igual que él, Bergoglio suele romper el protocolo, acercarse a los enfermos y profundizar las relaciones con el judaísmo. Se caracteriza por la austeridad y por rechazar los lujos del Vaticano. Aseguran que es el indicado para seguir su legado. Galería de fotos.

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Tras ser elegido como Sumo Pontífice, el argentino Jorge Bergoglio sorprendió al mundo entero con sus claros gestos de austeridad en sus primeros días como máxima autoridad de la Iglesia Católica. A raíz de ello, muchos aseguran que existe un paralelismo entre Francisco con el Papa Juan Pablo II. 

El polaco tenía la costumbre de salir de la comodidad del Vaticano y acercarse a la gente, peregrinando incansablemente por todo el mundo. Durante su pontificado viajaba donde muchos no querían viajar, por temor a contraer enfermedades o para no exponerse a atentados. Además, frecuentemente rompía el protocolo y besaba a los enfermos.

Bergoglio, como obispo, tuvo siempre la misma humildad y la convicción de que la Iglesia no debe ser autoreferencial. Insistía siempre a sus colegas en la necesidad de ir a las periferias para ayudar a los pobres y nunca marcó distancias. Viajaba siempre en colectivo a visitar los barrios más olvidados, reflejando así las actitudes de Jesús. 

Es poco recordado el hecho de que durante su primera visita a nuestro país, durante la Guerra de las Malvinas, el Papa Juan Pablo II viajó en colectivo, tras oficiar la misa en la Basílica de Luján. Su Santidad tenía designado un auto oficial blindado para reitrarse del lugar, sin embargo, él pidió subirse a un micro de la Línea 501, en el que viajaban algunos periodistas. 

El mismo gesto sorprendió a todos cuando en su primer día de actividad como Papa, Francisco prefirió no subirse al vehículo papal y decidió viajar en combi junto a un grupo de cardenales. Bergoglio también dijo que no llevará la cruz ni el anillo de oro en el pecho, tampoco la capa, ni los famosos zapatos rojos. Además, suele romper el protocolo para acercarse a la gente.  

Otra semejanza es el fervor, el entusiasmo, las ganas de evangelizar y de ofrecer la luz de Jesucristo al mundo. Los dos han mostrado con sus vidas que hay que darlo todo. Bergoglio siempre se dejó absorber de tal manera que ha algunos les pareció milagroso que pudiera atender tantas personas. Algunas veces ha reprochado a los curas por la falta de entrega.
 
Ambos remarcan un fuerte acento en la dignidad humana. Juan Pablo II dijo que el ser humano es el camino de la Iglesia, y su defensa de la dignidad humana fue inclaudicable, ante la guerra y las injusticias. Bergoglio lo ha expresado constantemente, no sólo en sus homilías sino en sus miles de gestos de amor a los pobres, a los enfermos y a los ancianos.
 
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