Venezuela: La historia y las fotos inéditas de una argentina en plena crisis de Caracas
Una bonaerense viajó a tierras de Chávez y Maduro para encontrarse con una amiga chilena. Sin querer, se vio inmersa en las manifestaciones que desencadenaron el caos. Registró impactantes fotos. Imágenes exclusivas de las marchas por la paz convocadas por Leopoldo López, Capriles y la oposición. Disturbios, represión, barricadas de fuego y estudiantes alzando sus voces de protesta. Una crónica de violencia y enfrentamiento entre venezolanos, que ya dejó 17 muertos.
Una joven periodista y fotógrafa de la provincia diseñó su viaje soñado por Sudamérica, con el fin de retratar con fotografías, videos, crónicas y entrevistas, formas de vida alternativas al sistema. La primera parada fue Venezuela, en donde se encontraría con su colega y compañera de viaje, de nacionalidad chilena.
Fue así como su espíritu profesional y aventurero le permitió ser testigo de cómo se comenzaba a gestar la crisis que hoy azota a Venezuela, desde un lugar privilegiado: el del ojo ciudadano protagonista de la realidad, observador silencioso en primera persona, sin discursos, sin intermediarios, sin recortes tendenciosos.
"En Caracas no se habla de otra cosa que no sea: política, plantar posición a favor o en contra; inseguridad, las personas sin diferencia de edad o status social temen por sus vidas y principalmente a los motorizados, que los llaman malandros; y por último, desabastecimiento, que existe desde que murió Chávez y llamativamente, no es noticia en la agenda de los medios. Falta papel higiénico, aceite, harina, azúcar, leche, etc. Hay filas para todo y cuando llega algo que escasea, los supermercados deben poner límite de cantidad, ya que nadie quiere perder la oportunidad de comprar".
Bajo estas palabras, describe un panorama que es difícil de imaginar para aquellos que solamente poseemos los medios clásicos de comunicación masiva para intentar interpretar una realidad que siempre, de una u otra forma, nos llega recortada.
Las imágenes mentales que se producen cuando describe la "noche venezolana", recuerdan a los crudos días vividos en Córdoba u otras ciudades argentinas en plena crisis policial. "Por la mañana, la vida transcurre con normalidad. Por la tarde, empiezan a congregarse pequeños grupos de personas (estudiantes, amas de casa, algunos motorizados) en las esquinas. Y por la noche, ya nadie sale a las calles. Anochece a las 19.00, y a esa hora la ciudad es fantasmal. Sólo quedan los encapuchados, que cortan las calles, prenden fuego y corren de un lado a otro".
En su mayoría las protestas se rigen por una oposición rotunda al régimen oficialista, pero también por cuestiones que hacen a la vida diaria de cualquier ciudadano trabajador: "Protestan con todo derecho, cansados de la inseguridad y del desabastecimiento, pero no tan pacíficamente como declaran los medios masivos".
La joven periodista relata prácticas que alcanzan un nivel de violencia y locura, que lamentablemente ya costó vidas. "En las calles, de lado a lado colocan alambres de púas de un metro de altura. Esto causó la muerte de al menos un motorizado la semana pasada, que cayó degollado".
El pensamiento racional indica que los métodos violentos como vía para conseguir objetivos sociales también pueden ser manipulados, transformados y apropiados como lícitos, tanto para quienes lo hacen en nombre de la revolución o la justicia social, como para aquellos que buscan transformar una realidad con la que no comulgan o se sienten amenazados.
"No puedo identificar un grupo que sea culpable y otro víctima del primero, sino que son pequeñas acciones que, en su conjunto, generan este panorama tan incierto y violento, en el cual hay declaraciones de doble moral y gran hipocresía por parte de ambos bandos. Lo cierto es que las personas están cansadas de vivir con miedo a la inseguridad. La sociedad venezolana se encuentra dividida y enfrentada".