Caso Ciccone: Las declaraciones de Pirota y Rívolo en la tensa audiencia para definir la suerte del fiscal
En el despacho del Juez Ariel Lijo, que ahora tiene 3 días para tomar una resolución, tuvo lugar la exposición de argumentos en torno a la recusación del fiscal interviniente. El abogado de Núñez Carmona y socio de Amado Boudou, insistió en que Rívolo había violado el secreto del sumario para darle datos a la prensa en contra de los intereses de los imputados. Testimonios exclusivos de La Noticia 1.
En el tercer piso de los tribunales de Comodoro Py, volvieron a encontrarse el Fiscal Carlos Rívolo, el empresario José María Núñez Carmona, socio de Amado Boudou y uno de los acusados del caso, su abogado Diego Pirota, y el Juez Ariel Lijo.
Mientras que la defensa de Núñez Carmona insistió en que el fiscal debía ser apartado del expediente por haber perdido la "objetividad", Rívolo se defendió.
"Cuando trascendió la noticia del allanamiento ya estaba filtrada la información de lo que estaba pasando. Me enteré por el portal de Clarín online. Esto es una violación al secreto de sumario", aseguró Pirota. Además indicó: "Cada allanamiento fue pedido en vísperas de fines de semana o feriado para fomentar a los medios y difundir los efectos de ello".
Además Pirota manifestó: "El fiscal ordena cinco medidas, cuatro las notifica por cédula y la restante por oficio; casualmente fue Cablevisión el que le responde el mismo día con un extenso informe. Ese elemento utilizó el fiscal para pedir el allanamiento".
Ante los dichos del abogado del empresario, Rívolo expresó en su defensa: "Considero que el secreto de sumario se impone no para que la ciudadanía no se entere de la marcha de la investigación, sino para que el imputado no interfiera en el éxito de esas diligencias, y frustre sus resultados".
"Si lo hice cuando todavía formalmente no se había vencido el secreto de sumario fue porque el allanamiento que dicho secreto procuraba resguardar ya se había efectuado y hasta se había concluido. Se imponía corregir la información errónea que se había publicado frente a la supuesta necesidad de resguardar el secreto formal que ya no tenía razón de ser", manifestó el Fiscal.
El Fiscal hizo también referencia a los mensajes de texto del Juez Rafecas: "Yo no tenía ningún derecho a inmiscuirme ni siquiera tangencialmente en la vida privada de otro, y que la violación que habrían hecho de ella podía constituir un delito que, entonces, no volvería legítima mi consideración sobre su producto".
"La ilegalidad, que es anterior a la obtención de la prueba, cierra la puerta de la discusión sobre la incorporación de su producido. No iba a ser yo quien le diera entidad al contenido de esa publicación que sería producto de este posible delito. Fue por esta razón que me privé de analizar lo que decían estos mensajes, y no porque no los conociera", expresó el Fiscal.