Condenaron a Astiz, el Tigre Acosta y otros represores en la causa ESMA
Fue por 86 desapariciones, torturas y asesinatos vinculados a la Escuela de Mecánica de la Armada. Entre ellos están los casos del periodista Rodolfo Walsh, el de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor y los de las monjas francesas Duquet y Domon. Doce militares fueron condenados a prisión perpetua, cuatro a diversas penas y dos fueron absueltos, aunque continuarán presos por otras causas.
El Tribunal conformado por los jueces Daniel Obligado, Ricardo Farías y Germán Castelli juzgó a los 18 militares, quienes estaban acusados de secuestro, tortura y homicidio de 86 personas.
El fallo ya determinó la condena de prisión perpetua para Jorge Radice, Néstor Savia, Ernesto Weber, Julio César Coronel, Adolfo Donda, Raúl Scheller, Alfredo Astiz, Antonio Pernías, Jorge "Tigre" Acosta, Antonio Montes, Alberto Eduardo "Gato" González y Ricardo Cavallo.
Por su parte, Manuel García Tallada y Juan Carlos Fotea fueron condenados a 25 años de prisión, Carlos Capdevilla a 20 y Juan Antonio Azic a 18.
Pablo García Velazco y Juan Carlos Rolón fueron absueltos, aunque continuarán presos por otras causas.
El juicio comenzó en diciembre de 2009 y por allí pasaron los testimonios de quienes estuvieron a cargo del centro de detención clandestina de la Armada.
Durante el proceso, los acusados afirmaron que desconocían al tribunal que los juzgaba y reivindicaron su tarea durante la última dictadura militar.
Entre los múltiples testimonios hubo palabras para reivindicar "el heroísmo de los mártires" torturados, asesinados y desparecidos.
El jucio condenó a un grupo de represores entre los que se encuentran los nombres más emblemáticos del sistemático uso del aparato represivo del Estado de manera ilegal, lo que da cuentas de su relevancia internacional e histórica.
Tras conocer la sentencia, Patricia Walsh, hija del escritor desaparecido por la Dictadura militar Rodolfo Walsh, señaló que se trata de un "avance enorme de la lucha colectiva por los derechos humanos", a la que calificó como la "más digna de la historia reciente de los argentinos".
"Hemos llegado a un punto que somos ejemplares", dijo la exlegisladora, que durante su testimonio reclamó al "Tigre" Acosta por el cuerpo de su padre, asesinado y desaparecido el 24 de marzo de 1976, tras distribuir su emblempatica Carta Abierta a la Junta Militar.
Desde la Asociación de exdetenidos Desaparecidos señalaron que "se repite en este juicio, como en la mayoría de los anteriores, que cada uno de estos genocidas son acusados por algunos pocos crímenes de todos los que cometieron".
Destacaron que en la etapa de instrucción pudieron "reconstruir la identidad de más de 900 compañeros que estuvieron secuestrados en la Esma" pero que "la inmensa mayoría hoy continúan desaparecidos".
Esta asociación denunció cerca de 200 represores, de los cuales unos 60 están imputados, por lo que recordaron que este juicio fue "solo contra 17 represores por los secuestros, torturas, desapariciones y asesinatos contra 85 compañeros".