Conferencia de la Mujer: el reto de protagonizar el cambio
La primera Conferencia internacional de la Mujer de la Argentina, quinta en su versión mundial. Organizada por la Fundación El Arte de Vivir, reunió a unas 250 personas bajo el lema Sé el cambio. La propuesta fue optimizar socialmente el impacto individual de la mujer, que cada vez más emerge como líder fuerte y predominante en varias disciplinas.
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Con numerosos oradores relevantes, incluso con la participación de varios hombres durante toda la jornada, el debate no cayó en el lugar común de la victimización de la mujer y en sus batallas por reclamar un lugar en un mundo injusto, sino en reconocer la capacidad femenina de abrirse paso y construir espacios donde la equidad sea la regla. “La mujer que no está donde quiere estar no es por los varones sino porque no usa las herramientas que tiene a disposición” dijo en la conferencia inaugural la periodista española Beatriz Goyoaga, directora de la El Arte de Vivir en Argentina y representante de la fundación en toda Hispanoamérica.
Varias mujeres que se destacan porque trascienden su propio ámbito fueron mostrando los vaivenes de su desarrollo personal y profesional. Algunas de ellas ya han venido de una formación familiar donde la mujer no había sido destinada únicamente a una función doméstica sino que pudo desplegar un rol protagónico, como fue el caso de Andrea Grobocopatel, líder empresarial y esposa del intendente de Carlos Casares, provincia de Buenos Aires. Como varias de las mujeres presentes, trascendió el mundo empresarial creando una fundación, en su caso la Fundación por Liderazgos y Organizaciones Responsables (F.L.O.R).
El otro “tipo de mujer” fue el de la que tiene que atravesar ambientes adversos para sobresalir, como es el caso de May Groppo, que en su época de estudiante de ingeniería y, pese a ser de las alumnas más destacadas, la mandaban a limpiar el pizarrón por ser una de las únicas mujeres de la clase. Pero el ambiente adverso no suele ser exterior únicamente, sino que viene desde la propia autoestima. “Hace poco escuché a una mujer de África decir ¿por qué tantas veces creemos que la mujer, para postularse a un puesto o para vibrar en merecimiento, digámoslo más abstracto, cree que tiene que ser la mejor y perfecta, y por qué un hombre, sólo con ser bueno basta? Para mí, la traba a superar fue entender que si vibro en merecimiento va a llegar, y que puedo probar, sin creer que si no es diez, está mal probar” relató.
Una idea que atravesó todas las exposiciones fue que el impacto de la mujer va más allá de su función sexista o emocional, para ser reconocido como un factor fundamental en el desarrollo económico y social. “El 80% del consumo mundial lo deciden las mujeres. No importa quién paga, esa también ya es una discusión antigua” arremetió Alejandra Scafati, fundadora de Eco Mujeres, una organización de mujeres profesionales dedicadas a fomentar el consumo y la producción sustentables.
La educación es considerada el ámbito donde mejor se podría luchar contra los estereotipos machistas y destacar los valores femeninos. Sin embargo, el desafío planteado en la Conferencia de la Mujer por los neurosicoeducadores Carlos Teisaire y Lucrecia Prat Gay fue que es imprescindible la educación emocional tanto de hombres como mujeres, sin hacer hincapié en uno de ellos de manera preponderante. Afirmaron que sólo con individuos que sepan gestionar sus emociones, se alcanzará una sociedad más sana con hombres y mujeres más satisfechos.
Lanzada en el año 2005 y con sede en Bangalore, India, la Conferencia de la Mujer ha registrado la participación de más de 5.000 mujeres de 80 países. Reúne a líderes empresarios, políticos, universitarios, de sociedades civiles y activistas de base que comparten su visión acerca de la conexión entre el progreso político, económico y social y la paz interior.
El resultado de la conferencia local será un proyecto de servicio en el Jardín de Infantes Integral N° 6, Distrito Escolar 21 de Villa Lugano (CABA).