Continúan las repercusiones del partido de fútbol entre Macri y Scioli
El partido de fútbol playero que disputaron el Gobernador de Buenos Aires y el Jefe de Gobierno porteño no pasó desapercibido. La foto de ambos dirigentes profundizó la división entre los allegados a Mariotto y los sciolistas. La reunión entre Boudou y el Vicegobernador tampoco fue casual. Hasta De Narváez se sumó a la polémica.
Un partido de fútbol que fue mucho más que ello. Una foto entre dos dirigentes en apariencia opositores entre sí a pocas semanas de las elecciones de octubre. Daniel Scioli y Mauricio Macri protagonizaron sin dudas el hecho político más resonante del año, mientras la Presidenta Cristina Fernández cursaba el posoperatorio en el Hospital Austral.
10 a 5 fue el marcador del partido pero dentro del Gobierno provincial las consecuencias de ese "amistoso" aún no tienen un resultado puesto. El Vicegobernador Gabriel Mariotto, designado en ese cargo por Cristina Fernández y de poca afinidad con Scioli, aseguró que ninguno de los dos está para jugar en primera.
"Macri no tiene cintura. Daniel está fuera de tiempo, y de distancia", aseguró el titular de Afsca. Además hubo una reunión entre Mariotto y Amado Boudou, hoy a cargo del Ejecutivo, para analizar la problemática de la sequía, aunque en realidad muchos creen ver detrás de esa foto razones políticas mucho más fuertes.
La relación entre Scioli y el sector más netamente kirchnerista no atraviesa un buen momento. La política de Seguridad en la mira por las diferencias entre la Ministra de Defensa Nilda Garré y el titular de la cartera de Seguridad y Justicia respaldado por Scioli, Ricardo Casal; los incidentes entre La Cámpora y la Policía el día de la asunción del Gobernador en el nuevo mandato; los cruces entre el Jefe de Gabinete Alberto Pérez y el propio Vicegobernador por los dichos del periodista Horacio Verbitsky respecto a la designación de Sara Derotier de Cobacho en la Secretaría de Derechos Humanos, son sólo algunos ejemplos recientes.
El Diputado y militante de La Cámpora Juan Cabandié hizo público su descontento a través de Twitter: "Él (en alusión a Néstor Kirchner) tenía razón, en la política, no se puede ser Roberto Carlos y tener un millón de amigos", escribió. "Prefiero jugar al fútbol con compañeros o amigos", aseguró.
"No me hago eco de lo que dicen, sigo con mi trabajo, con mis funciones y toda mi responsabilidad", aseguró el Gobernador, minimizando las críticas recibidas.
Hasta Francisco De Narváez opinó, pero en su caso para elogiar las condiciones de Scioli de cara a las elecciones presidenciales de 2015. "No debe haber alguien en la política argentina que pueda exhibir tanto pergaminos", aseguró el Diputado y titular de Unión Celeste y Blanco.