Detuvieron a siete policías de Domselaar por torturas en una Subcomisaría
Lo dispuso la fiscal de la causa. Están acusados de "severidades y vejaciones". Cinco presas del destacamento de Domselaar los habían denunciado. Estaban alojadas en una celda pequeña con dos camas de cemento y un inodoro. No les proveían alimentos y el maltrato era continuo.
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Siete policías que cumplían funciones en la Subcomisaría de la localidad sanvicentina de Domselaar fueron apresados acusados por maltratos a detenidos, según informó la fiscal penal de La Plata, Virginia Bravo.
Los uniformados están acusados de los delitos de "severidades y vejaciones" en perjuicio de detenidos –hombres y mujeres- que eran sometidos a vejámenes sistemáticos en el destacamento policial de Domselaar. Hay un octavo acusado que por estas horas es buscado por la Justicia.
La denuncia se inició a principio del mes de marzo cuando la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) intervino para garantizar un rápido traslado a cinco mujeres detenidas en esa comisaría y que ante una inspección del Comité contra la Tortura reportaron que permanecían en "aislamiento extremo" y sufrían en maltratos.
Integrantes de la Comisión junto con la Fiscalía de Brandsen inspeccionó el lugar y comprobó que las mujeres, de entre 20 y 30 años de edad, eran alojadas juntas en una celda de 3 por 4, con sólo dos camas de cemento y un excusado.
"Permanecían alojadas todas juntas en una celda de tres metros por cuatro, con sólo dos camas de cemento y un baño que se tapaba de manera recurrente. Dormían en el piso sobre colchones que sus familiares les habían traído. No tenían acceso a cuidados médicos de ningún tipo ni recibían alimentos. Sólo comían lo que sus familiares alcanzaban cada día a la dependencia policial. Estaban encerradas las 24 horas, en aislamiento extremo", dice el informe de la CPM.
Las mujeres también habían denunciado que en los últimos meses fueron víctimas de torturas sistemáticas por parte de los policías encargados de su cuidado, todos agentes varones, pese a tratarse de una dependencia destinada únicamente a mujeres. "Están acá por putas"; "Sus familias saben que son putas", eran algunas de las frases con las que convivían.
Las mujeres aseguraron que la noche del 31 de diciembre, cuando varios agentes policiales ingresaron a la celda, les entregaron una sidra, las agredieron verbalmente y amedrentaron violentamente, lo que motivó que salieran al patio. Con las detenidas allí, los efectivos se subieron al techo enrejado y comenzaron a masturbarse mientras les gritaban "a ver a quien le cae este guascazo".
También en el informe se detalla que esa misma madrugada alrededor de las 4.00, un agente comenzó a arrojarles petardos dentro de la celda y a amenazarlas diciéndoles que les iban "a meter un tiro en el culo por putas" y que se iba a justificar diciendo que "habían querido escaparse".
En otra ocasión, a una detenida la obligaron, mientras la golpeaban, a limpiar con una tapita de gaseosa una letrina colmada de excremento.