El Papa Francisco encabezó multitudinaria misa en la Plaza de la Revolución
El Sumo Pontífice llamó a "cuidar a los frágiles de nuestras familias y de nuestra sociedad" durante la homilía de la misa celebrada en la Plaza de la Revolución de la capital cubana. Recordó que "la importancia de una persona" no se mide por ninguna otra cosa más que por cuanto "sirve a la fragilidad de la persona".
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"La invitación al servicio posee una peculiaridad a la que estar atentos: servir significa en gran parte cuidar la fragilidad, cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo", dijo el Papa durante la misa.
"Son personas de carne y hueso con su vida, su historia y con su fragilidad las que Jesús nos invita a defender, a cuidar y a servir. Porque ser cristiano implica luchar y vivir para la dignidad de sus hermanos. Por eso es invitado siempre a dejar de lado sus búsquedas y deseos de omnipotencia ante la mirada concreta de los más frágiles", destacó el Sumo Pontífice desde la Plaza de la Revolución en La Habana.
Pidió alejar el "servicio al prójimo" de la ideología y vincularlo a "las personas". "Hay una forma de ejercer el servicio que tiene como interés el beneficiar a los 'míos', en nombre de lo 'nuestro'", dijo Francisco durante una homilía ante más de 100.000 personas.
"Ese servicio siempre deja a los 'tuyos' por fuera, generando una dinámica de exclusión", lamentó el excardenal Jorge Bergoglio. "Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas", sostuvo.
"Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás", agregó. "Hay un 'servicio' que sirve; pero debemos cuidarnos del otro servicio, de la tentación del 'servicio' que 'se' sirve", manifestó ante Raúl Castro, Cristina Fernández de Kirchner y autoridades cubanas.