La lluvia no impidió que miles de fieles concurran al santuario de San Cayetano
Miles de devotos comenzaron a ingresar desde la medianoche al santuario de San Cayetano, en Liniers, para agradecer y cumplir sus promesas al patrono del pan y el trabajo en su día. A las 11, el arzobispo Poli dio la misa central.
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Cientos de los fieles soportaron las intensas lluvias de la madrugada, para poder ingresar a la Iglesia de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers.
En el marco de la fiesta religiosa en honor del Santo Patrono de la Providencia, el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Juan Carlos Ares, a las 00.00 horas abrió las puertas del templo en medio del tañido de campanas y fuegos de artificio, y luego bendijo a los peregrinos.
La expresión de fe popular, que se repite en más de medio de centenar de templos dedicados al santo en el país, lleva por lema "San Cayetano inundá nuestra tierra con la misericordia de Dios".
La primera en entrar al templo fue, como todos los años, Nory Lencina, seguida de los feligreses que desde hace días acampan en la zona para ser los primeros en ingresar a la iglesia y bendecir distintos objetos y confesarse quienes lo deseaban.
Los sacerdotes del santuario porteño afirmaron en la convocatoria a través de las redes sociales que el papa Francisco es peregrino de San Cayetano y recordaron que el pontífice envió en 2013 un mensaje alentando a los argentinos a ir al encuentro de los más necesitados.
"La fe es más fuerte que la lluvia, que el frío, siempre que lo necesité el santo me acompañó por eso hoy que tengo que agradecer también estoy con él. Siempre venía con mi mamá pero ya no está y cada vez que vengo siento que estoy con ella", aseguró una señora mujer que hace más de 20 años asiste todos los 7 de agosto a Liniers, según relató Telam.
"Cuando venía no estaba la iglesia ni era tan conocido, pero siempre me guió en mi camino, siempre que lo necesité estuvo conmigo y ahora que tengo la suerte de tener una jubilación, buena salud y mis nietos tienen trabajo, me siento en la obligación de venir y agradecer", agregó.
"Toda la vida le pedí cosas y siempre cumplió, es hora de venir y agradecer y de ayudar y rezar por aquellos que necesitan", sostuvo una mujer que vive en San Miguel.
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, presidió la misa central, mientras que organismos como la Cruz Roja, Defensa Civil y el Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad montaron puestos de asistencia.