La Nación no salió a la calle y gráficos denuncian persecución de la empresa
Por primera vez en 142 años, el periódico no salió a la venta. El medio informó que es por un paro del personal de su planta impresora y calificó de "ilegal" la protesta realizada también el domingo 10. Además sotiene que el gremio no aceptó el aumento del 25% ofrecido. Sin embargo, los trabajadores indicaron que el motivo es la suspensión de 30 operarios y aseguran que desde el diario los amenazan.
Al igual que lo ocurrido el pasado domingo 10 de junio, La Nación informó a través de su página web que se ha visto imposibilitado de imprimir y distribuir el diario como consecuencia de una medida de fuerza tomada por personal gráfico en su planta impresora. Según el diario, "la medida intempestiva e ilegal" genera importantes "perjuicios a nuestros lectores, anunciantes y vendedores, además de causar daño patrimonial sobre bienes de la empresa".
Desde el periódico señalaron que la protesta se enmarca en una negociación de paritarias en la que la empresa ofreció un incremento salarial superior al 25%, "rango muy por encima de lo porpuesto por la cámara que nuclea al sector". Luego de aclarar su voluntad de diálogo, La Nación solicitó al personal que deponga su actitud ya que asegura que ponen en riego las fuentes de empleo de los mil trabajadores de la organización.
Pero por su parte, la versión brindada por los empleados es muy diferente. El delegado Darío Sosa aclaró al medio Télam que la empresa no dejó ingresar a 30 compañeros del turno noche" a la planta ubicada en Barracas y que en el lugar había fuerzas de seguridad. También advirtió que en caso de no hallarse una solución inmediata, cortarán las calles de acceso, lo que también perjudicaría la distribución de Clarín cuya impresora se encuentra frente a la de La Nación.
En tanto, otro gremialista identificado como Walter Ibáñez denunció ante el mismo medio haber recibido "persecuciones y amenazas" por parte de las autoridades de la empresa a raíz del conflicto que mantienen con el matutino. También adelantó que la La Nación le inciará una "demanda penal" acusándolo de "sabotaje". Por último, Ibáñez explicó que para asegurar la salida del periódico, "la empresa puso a trabajar a supervisores y jefes del sector junto a trabajadores terciarizados que sin tener conocimiento pertinente, provocaron la rotura de las máquinas y ahora nos acusan a nosotros por eso".