Aunque cueste creerlo, esos hombres decididos a todo, como: Osantisky, Gorriarán Merlo, Santucho, Quieto, Vaca Narvaja, la Arrostito, entre otros, no sólo tuvieron el coraje de huir de la cárcel de Rawson sino, además, de darse el gusto de repartir folletos de turismo de Chubut en Chile y Cuba, tras aquel tenso viaje de 1972.
Antonio Torrejón es un nombre asociado directamente con la promoción del turismo de la República Argentina, comenzando por la de su provincia, Chubut. Nació en Puerto Madryn, donde comenzó su carrera que lo llevaría a ser casi dos décadas Autoridad de Turismo de la provincia y también de la Nación. Primer Ministro, que logro ser distinguido positiva gestión en la Provincia de Río Negro (1988/96), para el tema de Turismo. Hoy, en Madryn, permanece, como su lugar en el mundo, siempre vacacionado a su cometido: promover el turismo y disfrutar de los resultados.
Hombre templado, sereno y amable, como aquella noche, cuando tomó asiento en el avión de la Empresa "Austral", en Trelew con folletos para un acontecimiento que lo aguardaba en Buenos Aires, en su condición de máximo responsable de Turismo. "La Asociación Argentina de Periodistas de Turismo", lo premiaron como el "Mejor Profesional del Año". El se programó para recibir la especial distinción.
Esa nochecita del 15 de agosto de 1972 no fue a Buenos Aires. Iba en ese avión que, evoca. Ya carreteaba hacia un extremo de la pista para tomar velocidad con destino a Aeroparque cuando se detuvo el avión, por un llamado desde la cabina de control para que una comisión de militares accediera a la nave. Torrejón iba en la cabina de comando, invitado por el Comandante, de apellido Ford. Una situación de extrema importancia vinculada con chequeo de seguridad, tomando en cuenta la delicadeza del área, en alusión a la cárcel de Rawson que todavía no era noticia.
Eran militares que no eran. Y que, además, no eran los únicos porque desde Comodoro venía viajando otro falso militar uniformado. En total nueve guerrilleros. Los seis de las cúpulas de las distintas organizaciones: Roberto Santucho (conductor del operativo), Enrique Gorriarán Merlo y Domingo Menna (los tres del ERP), Roberto Quieto y Marcos Osatinsky (FAR), Fernando Vaca Narvaja (Montoneros) y Carlos Goldemberg (FAR), éste, el pibe que había manejado el auto y los trajo a todos desde la cárcel de Rawson porque desde el exterior del establecimiento formó parte del plan de fuga.
Un operativo que se cumplió parcialmente, motivo por el cual 19 guerrilleros no llegaron a tiempo para subirse al mismo avión, y luego la mayoría terminaron fusilados…….
En un reciente viaje a Puerto Madryn, el firmante de este artículo, junto con la periodista Lili Berardi y el anfitrión, Pepe Castro, director de la radio más importante de la ciudad y, además, testigo clave en el juicio en Rawson por la masacre del 22 de agosto de 1972, compartieron un café con Torrejón, quien respondió la invitación al llamado de Pepe.
Un café con Torrejón Y también con sus recuerdos de aquella noche en la que él fue uno de los pasajeros obligados, y estratégicos del vuelo de "Austral" que terminó desviado a Chile, camino a Cuba.
El tiempo permite contar con sonrisas la experiencia vivida porque no fue grato para nadie quedar atrapado en un avión, raptado imprevistamente, con un destino incierto y ajeno, velado por las armas y acechado por el fantasma de la muerte.
Tampoco para Torrejón, al fin de cuenta un funcionario provincial de carrera, valorado profesionalmente desde 1964 (Gobierno de Illia). Los escapados de la Cárcel, eran jóvenes, idealistas de los que, sólo perdura con vida, Vaca Narvaja.
Torrejón era, sí, el responsable de Turismo del gobierno de Chubut, que estaba conducido por un buen marino, de jerarquía, retirado, el quilmeño Jorge Alfredo Costa, a quien el autor de estas líneas, también de Quilmes, conoció en esa provincia en 1971.
Hombre de la causa, del turismo, Torrejón sabía que aún en las peores circunstancias podía sacar provecho de la situación ya que había frustrado su noche de Gala y homenaje, en Buenos Aires, motivo por el cual llevaba tanta folletería en su valija.
¿Acaso aprovechó que era bueno para los propios guerrilleros su testimonio de buen trato en la odisea que estaban allí interrumpiendo
Ellos mismos dieron testimonio, y quedaron los testimonios en lo difundido del hecho y quedo lamentablemente un solo testigo viviente, conocido amigo, mencionado.
Así fue como Torrejón, al despedirse de sus "especiales, y circunstanciales", compañeros de viaje en "Pudahuel-Chile", les pidió que en Chile y después en Cuba –porque ese era el destino final del viaje del que hablaban los prófugos- repartieran un centenar de folletos de promoción de Chubut, que puso en manos de Santucho y el resto de los idealistas revolucionarios.
Y los guerrilleros los recibieron y, aunque pueda sorprender…, cumplieron. Al día siguiente el Diario "La Tercera de la Hora", de Santiago, y otros medios orales, comentaron del buen ánimo vivido en el vuelo, ya que hasta un joven del Área del Turismo Provincial, que los acompañaba, los comprometió en una original contribución de promoción turística, y la gente del periodismo, presente en la conferencia de Prensa, con simpatía recibió ese material de folletería, y se hizo el comentario deseado, por diarios y radio. Era la primera vez en el mundo que el "Terrorismo, se adhería a la difusión turística"… Torrejón, inauguró el original mecanismo.