Manifestación de Comunidad paraguaya en Argentina en repudio a la destitución de Lugo
El Senado de Paraguay, con 39 votos a favor y 4 en contra, aprobó la destitución del Presidente Fernando Lugo, a quien acusaron de "mal desempeño de sus funciones" tras la muerte de 11 campesinos y 6 policías durante un desalojo. Federico Franco asumió en su lugar. La Unasur y la OEA se manifestaron en contra del proceso. En Buenos Aires, la comunidad paraguaya residente en Argentina movilizó al obelisco para repudiar el hecho.
"Hoy no es Fernando Lugo el que recibe un golpe, el que es destituido: es la historia paraguaya, su democracia, la que ha sido herida profundamente", dijo el destituido presidente al hablar tras la decisión del Congreso de ese país.
"Espero que tengan presente la gravedad de sus hechos", manifestó, aunque aseguró: "Me someto a la decisión del Congreso y estoy dispuesto a responder por los hechos como exmandatario".
Pidió que no repriman las manifestaciones, mientras las comunidades de países americanos Unasur y OEA expresaron su preocupación.
Unasur emitió un comunicado de enérgico repudio firmado por los mandatarios miembros y la Presidenta brasileña Dilma Roussef propuso expulsar a Paraguay de ese organismo y del Mercosur.
"Me despido como Presidente de la República, pero no como ciudadano", aseguró Lugo y dijo que no responde "ni a la mafia ni al narcotráfico". En su lugar asume el Vicepresidente Federico Franco, a nueve meses de las elecciones.
En Buenos Aires, la comunidad paraguaya residente en Argentina -una de las colectividades más grandes del país- se convocó en el obelisco para manifestar su repudio a la decisión del Congreso guaraní y apoyar al destituido Presidente.
"Esta noche, salgo por la puerta más grande de la Patria, la del corazón de mis compatriotas", señaló al dirigirse al pueblo paraguayo, que se movilizó en las calles de Asunción y otras ciudades del país, donde se registraban incidentes con las fuerzas de seguridad.
Federico Franco asumió a las 20.00 y dijo que "Paraguay vive momentos difíciles". Atribuyó a "Dios y al destino" que se haga cargo de la presidencia del vecino país.
"El Paraguay tiene que ser construido entre todos los sectores y todos los partidos políticos y/o movimienos sociales", señaló y dijo que lo hizo "con la mejor intención" de llegar a las elecciones de agosto de 2013 con la esperanza de "que reine la paz" para entregar el mando a quien resulte electo.
Destacó que "esta alternancia" se dio "a través de los mecanismos institucionales" vigentes en Paraguay, "dentro del orden constitucional y en absoluto respeto a las leyes, tratados internacionales y de ninguna manera pone en peligro la democracia", a pesar del reclamo de Unasur y la preocupación de la OEA.