Miguel Ramírez, herido con bengala en recital de La Renga, está en "coma profundo" y sin reflejos
El director del Hospital Melchor Romero indicó que el joven continúa muy grave y reconoció que tuvo ya varios paros cardíacos. En tanto se conoció el testimonio de un joven que lo socorrió durante el recital: "Para mí estaba muerto", sostuvo.
La situación del joven Miguel Ramírez, alcanzado por una bengala el pasado 30 de abril durante el recital que La Renga brindaba en La Plata, es más que delicada. Así lo confirma el director del Hospital Melchor Romero, Egidio Melia, y el testimonio de uno de los que lo socorrieron esa fatídica noche.
"El joven llegó a este estado por una multiplicidad de causales que conducen a esto. Son muchísimos factores que conocemos y muchos que no conocemos. Tuvo paros cardíacos", indicó Melia, quien además sostuvo que sigue en "coma profundo" y que "no tiene reflejos".
En tanto durante el día de hoy, la Fiscal Virginia Bravo tomó declaración a varios testigos que aportaron datos sobre lo ocurrido. Quien arrojó la bengala habría salido luego corriendo hacia el escenario. Además fue identificada la productora, cuyo nombre de fantasía es Chacal Producciones.
Entre los testimonios, la revista Rolling Stones reprodujo el de Rodrigo Rodríguez, una de las personas que socorrió a Miguel en el momento en el que fue alcanzado por la bengala.
La revista relata: "casi a la par de los primeros acordes de `Canibalismo galáctico´, sintió un zumbido y algo que le rozaba la cabeza (venía volando del sector derecho, más cerca del escenario, según sus cálculos). Asustado, se dio vuelta y vio a Miguel (a quien no conocía) tirado en el piso, con una bengala (`entre roja y naranja´) incrustada en el lado derecho del cuello".
El relato de Rodríguez es crudo y estremecedor: "Ahí la bengala, o la candela, no sé bien qué era, todavía no había prendido del todo. Y cuando se le clava al pibe en el cuello, se prende en su totalidad". El joven testigo sostiene que alguien finalmente logra extirparle el proyectil. "Para mí estaba muerto", sostiene.
"Me puse a llorar. Pero lo fuimos llevando. La gente miraba, pero casi nadie se metía. Empezamos a correr, se nos cayó una vez, lo levantamos de nuevo y finalmente llegamos hasta el puesto sanitario que estaba cerca del escenario. La puerta estaba cerrada, empezamos a patearla. Prácticamente se la tiramos abajo. Pero al final pudimos ingresar. Y ahí se hicieron cargo los tipos", concluye Rodríguez su testimonio.