Pantalla Pinamar 2016: La conferencia de prensa
* Por Iván Steinhardt. Cobertura especial para La Noticia 1.
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Directores hablan de sus películas, restauración de un clásico de Republica Checa y cinco películas para el día jueves.
Iba a ser movidita la mañana. En el gimnasio del hotel hay una cinta para correr. ¿Vio de esas que están siempre en los gimnasios que se ven a través de un gran ventanal como para que uno que acaba de comer pizza se sienta más culpable todavía? Esas. Me agarró un ataque de atletismo y decidí hacer ejercicio en ese aparato cuyas instrucciones están borroneadas. Hay botones que uno no sabe qué accionan. Por ejemplo el primero que toqué no tuvo consecuencia alguna. Ahí estaba la cinta mirándome desde el piso quieta y en clara actitud interpelante. “¿Y…?”, parecía espetarme a las 7:30 am. El segundo botón prendió el mecanismo y si bien la velocidad con la que arrancó daba para imaginar que uno hacía un trotecito liviano, enseguida aceleró de manera tal que ni el Correcaminos se podía subir. Me dije: “Esto no me va a ganar a mí” y enseguida tomé la firme decisión de bajar a desayunar. Y ahí quedó la máquina andando sola como un perro. Que se joda.
Moviditas fueron, desde lo emocional y coyuntural, las charlas y conferencias de la mañana en las cuales destacamos el pensamiento, las ganas, el brío de juventud y la claridad de ideas de Nicolás Teté, el director de Onix que nos dio a los presentes una gran radiografía de lo que significa tratar de hacer cine independiente y de luchar por lograr un aporte económico de parte de las instituciones que se rasgan las vestiduras por promocionar su acción pero que luego queda todo sumido y trabado en la burocracia o en la falta de toma de decisión. En particular San Luis Cine que, pese a contar con su logo al comienzo de la película, todavía no ha entregado un solo peso a un emprendedor como este director que puso todo lo que ganó con su película anterior para hacerla. “Me dije, nunca más hago una película sin presupuesto, pero los tiempos del INCAA o de la gente de San Luis son distintos y lo que yo quiero es hacer cine. Contar historias y que la gente vea mis películas.” Veintitantos años tiene el chico que ya parece hombre de mil batallas.
Representantes del cine de la República Checa, hablaron de la restauración de un clásico que se proyecta hoy y que reconcilia al cinéfilo con la magia del cine en esta nueva presentación, casi 60 años después, de La invención diabólica de Karel Zeman. Un artesano de ese país.
Karim Patwa habló de un gran film de enorme contundencia. Sin Rumbo, ambientada en Suiza, habla de las consecuencias de las tristemente célebres “picadas” con autos cuando estas se cobran víctimas.
Luego, llegó el turno de Andrés Habbeger que se robó todas las lágrimas del auditorio al presentar 13 minutos de su próximo film: El (im) posible olvido. Como su nombre lo indica se focaliza en el olvido, en contrapartida de la memoria. Es un muy emotivo reencuentro con su padre, desaparecido por la dictadura en Brasil cuando el realizador tenía 9 años. Un gran ejercicio en cual se expone la búsqueda de la identidad.
Es mediodía. Pantalla Pinamar, junto con el Director de Cultura de la ciudad, Eduardo Haddad, entregó varias distinciones a la delegación de la República Checa, incluidos el Embajador Peter Kópriva y la gran actriz Genovefa Bokova. A cambio todos recibimos esa exquisitez culinaria llamada goulash.
Hora del cine. Tremendo comienzo del día con Un ataúd en la montaña. Una película china de Xin Yukun contada en montaje paralelo que habla sobre la hipocresía y la traición, temáticas habituales en la filmografía de ese país. La apuesta estética es notable y aporta lo necesario para meternos en la historia. En el caso de Intruso, fue presentada con bombos y platillos dado su paso por el último festival de Cannes. Dirigida por muchacho muy joven, cuenta la historia de las consecuencias posteriores que sufre un adolescente tiempo después de haber cometido femicidio y que deriva, luego de su paso por una institución, en un tremendo odio de su entorno social y la vergüenza en el familiar. Un clima opresivo con momentos dramáticos muy logrados. No sé si era para tanta percusión realmente; pero fue muy aplaudida. A las 19 comenzó Juanita, la doctora. Desde que se supo que la gran, enorme y talentosa directora y maestra de teatro, Helena Tritek, abordaba su ópera prima, muchos de nosotros estábamos expectantes. “Me encanta el cine desde chica. Soy admiradora de Hugo del Carril, Mario Soffici y todos los maestros”. Ese cine es precisamente el que se ve en su debut. Un claro homenaje al cine que retrata el barrio, las costumbres y la sociedad a través de los ojos del personaje principal interpretado magistralmente por Ana María Picchio. Esas películas que no se analizan, se quieren.
Ya que hablamos de teatro, ante el inminente estreno en Buenos Aires de Nuestras Mujeres, aquí tenemos la oportunidad de ver la película francesa en la cual se basa y que tiene a una selección notable en el reparto: Richard Berry, Daniel Auteuil y Thierry Lhermitte. Es cierto, en el registro de El Placard, por momentos la película resulta desopilante y en otros es algo obvia. Una mezcla así da como resultado un entretenimiento aceptable. También esperada es Encuentro en Guayaquil, de la cual hablaremos mañana.
La noche está en pañales. Siempre hay lugar para una función más.