Pantalla Pinamar 2016: Lobbys, alfombra roja y manzanas
* Por Iván Steinhardt. Cobertura especial para La Noticia 1.
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Paula, Onix, Mi nombre es Maya, MR. Holmes y Tiempo de revelaciones se proyectaron este miércoles.
Que notable lugar es Pinamar. Esos caminos sinuosos tan característicos, una ciudad montada en los que uno imagina fueron grandes métodos, una playa abierta con un mar frío, hermoso, implacable. Un sol proyectando luz hace de las orillas una suerte de estela de bronce mientras alguna pareja mira hacia el infinito, tal vez consumando un amor imposible…
Todo eso se ve en la portada del brochure de la ciudad que está en el lobby del hotel porque yo bajé del micro y me metí en el cine. No vaya a ser que la naturaleza me arruine la película. Atrás quedaron los avatares del viaje, por delante el abrazo con los chicos que año a año se matan para organizar los caprichos de la prensa. El reencuentro con Martin Eichelbaum y con Eloisa Ibarrola no podía ser menos que fraternal. Y expeditivo, claro. Catálogo, grilla de programación, otra de conferencias de prensa, instructivo, vouchers de almuerzo y a lo nuestro.
Ando a dieta. Voy bien. 14:25 y todavía no almorcé pero como ya arranca Mi nombre es Maya no hay tiempo de ir a comer. Un autoservicio a una cuadra del complejo Oasis en la avenida Shaw me recuerda la triste realidad: No hay buenas manzanas en la costa de la provincia de Buenos Aires. ¿Las traen rodando por la ruta? Que sean TODAS arenosas; ¿es en homenaje a la playa? Verá ud que curiosidad, el cajón donde están exhibidas presenta unos 15 ejemplares literalmente podridos. Feas se ven las manzanas. Sobre ellas hay una calculadora. ¿Me sigue? Voy de nuevo. Sobre las manzanas hay una calculadora. Un servicio adosado a la compra de fruta en este establecimiento, seguramente para que uno pueda calcular cuan hecho mierda quedará del estómago en caso de consumirla.
La película italiana Mi nombre es Maya es floja. Dos hermanas quedan huérfanas. La de 16 anda cambiando de edad, de ánimo y de objetivos y como no quiere quedarse con la asistente social, se fuga con la hermana por la ciudad. En el camino se encontrará con aliados (de la misma edad). Chicas que la albergan como si fuese el “Che” Guevara más o menos. En tres noches esta chica enojada y muy tímida será: prostituta digital, fumona, conocerá una adolescente malcriada con mucha plata que la viste tipo Barbie y le da alcohol y a otra que le saca todo eso, le hace un piercing, la viste y la peina de punk tipo Sex Pistols y encima se la transa. No digo que uno no se tiente con la libertad pero de La pequeña Lulú a Punk en tres días, qué quiere que le diga… no es muy creíble.
A la salida del cine están armando la Alfombra Roja. Que metejón tiene la costa con la cinta adhesiva!!. Primero Plusmar. Ahora un ñato que insiste en usar cinta de embalar para pegar la alfombra a la vereda. ¿Lo he visto todo ya en este viaje? No creo.
Carlos Morelli es como un papá que cuida que todo esté bien. Pasea sus canas y su pasión por el cine con esa sonrisa cómplice mientras observa (todos lo hacemos) cómo se van llenado las salas de gente ávida de ver cine. Paula, de Eugenio Canevari y de algún modo Onix del debutante Nicolás Teté se inscriben dentro de una narrativa de este cine nacional que tiene como premisa volverse íntimo y personal a fuerza de cerrar los planos sobre los protagonistas. En ambas, la adolescencia es la temática central. Los cambios, el mundo adulto que no los comprende (en todo sentido) y la búsqueda desesperada de identidad cultural. Esa “intimidad” es afectada a veces por registros actorales que están de moda pero resultan un arma de doble filo: el naturalismo y el realismo como herramienta va en desmedro de la calidad de dicción. No se entiende lo que dicen los actores cuando encarnan sus personajes lo cual probablemente sea la razón principal para que el mundo no los interprete. En fin. Quedan dos.
Cena. Il Garda es un restorán tradicional y familiar que queda en la avenida Shaw. Un agua mineral sale $50 pesos. ¿Quiere saber lo que sale un bife de chorizo o prefiere usar la calculadora del autoservicio?
Mr. Holmes, la cuarta proyección del día que he elegido tiene a Ian McKellen como protagonista. Para los que no lo tengan por el nombre, es Gandalf en la trilogía de El Señor de los anillos y Magneto en la primera trilogía de X-Men. Bueno, ese actor es un ejemplo de cómo actuar en cine y componer un personaje. Por él vale la entrada de esta nueva película de Bille August.
Lo mejor vino al final. Tiempo de revelaciones de Catherine Corsini es una preciosa historia. El feminismo naciente en la París de principios de los 70’s y dos mujeres, una proveniente del campo y otra de la ciudad, que se conocen, se descubren y viven la intensidad de una relación en aquel marco socio político de esos años. Un poco de amor francés, diría el Indio Solari. Notable película que ojalá llegue a nuestros cines.
Hasta luego.