Pantalla Pinamar 2016: Polémica, samba do Brasil y denuncia misionera
* Por Iván Steinhardt. Cobertura especial para La Noticia 1.
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La conferencias fueron jugosas en contenido. Agosto Final, La tierra roja, O Samba y Una película de familia se proyectaron el viernes.
Estoy empezando a creer que los restoranes de Pinamar sufren de un agudo caso de ciclotimia respecto de los precios en el menú. Las cifras fluctúan como si estuviesen subidas a un juego del viejo Italpark. Ya sabemos cómo terminó esa historia lo cual puede ser una explicación a los comerciantes gastronómicos de la ciudad cuando se preguntan por qué la temporada fue tan mala. Echarle la culpa a Brasil suena y es fácil. Punto.
Uno se va convirtiendo en una especie de fotograma con patas a medida que las proyecciones se suceden. Además, Pinamar se portó amablemente con los espectadores de cine porque hizo un frío como para que este cronista, que no acertó ni con el cepillo de dientes (traje el de mi hijo) a la hora de armar el bolso, tenga refugio contra la hipotermia en la sala de cine. ¿Qué habré estado pensando digo yo? Miro el contenido de bolso y lo confieso como un insulto al viajero. Empacar un pantalón verde con una camisa roja no es serio viejo. Es un homenaje velado a un arbolito de navidad. En fin...
Trataremos de hacer un resumen de lo sucedido el viernes.
Viernes a la mañana. El gimnasio es historia vieja. Uno debre reconocer sus limitaciones y entender que si no se sabe poner en marcha una cinta para correr, mejor hacer otra cosa. Directo a los encuentros de prensa. Hermosas palabras las de Javier Espada y su logrado documental sobre una parte de la vasta y rica vida cinematográfica de Luis Buñuel. "Yo creo que un documental es antes que nada una historia, más que la búsqueda de una verdad".
Luego Nicolas Capelli dio cuenta del enorme esfuerzo de producción de El encuentro de Guayaquil. Junto a él se encontraba un conmovido y conforme Pacho O'Donnell, autor del libro y la obra de teatro en la que está basada la película. Si bien no vimos el corte final porque faltan correcciones de sonido y sobre todo de color, está claro el minucioso trabajo de fotografía. Generó bastante polémica la propuesta. El director contó que a la salida de la proyección un espectador le espetó: "Ud es un hijo de puta, mostrar que San Martín se encamaba con 5 mujeres distintas? o que remedios de Escalada le metía los cuernos? ¿Qué necesidad?" Este ejemplo sirvió como botón de muestra de la intención de bajar del bronce los nombres de la historia y otorgarles la humanidad ausente en los manuales de primaria.
No menos jugosa fue la charla del sueco Magnus Van Horn, responsable de la dura Intruso, presentada ayer, cuando surgió el tema de la crisis de refugiados en Europa. "Polonia (su país de residencia desde hace varios años) tiene un nuevo gobierno de derecha que no quiere hacerse cargo de la situación. Atemoriza ver esto en un país donde prácticamente nació la solidaridad. Gente que fue refugiada económica y fue recibida por Londres o Chicago ahora no ve las cosas de la misma manera". Luego agregó con humor ácido "Yo fui bien recibido en Polonia porque tengo el color de piel correcto, la religión correcta y la situación económica ideal".
Al final tuvimos el placer de interactuar con el gran actor Richard Berry quien vino a presentar la comedia liviana Nuestras mujeres. La película está basada en la exitosa obra de teatro que el mismo dirigió en París y que pronto tendrá su versión argentina con Guillermo Francella, Arturo Puig y Jorge Marrale. Todo fue muy liviano por cierto, al igual que la película.
Los suizos se despacharon con un ágape notable que incluyó mucha comida vio y agua. Esta vez sí estuvo el Intendente de la ciudad Martín Yeza. Un hombre de una simpleza contagiosa. Se intercambiaron presentes con el embajador del país del chocolate que por cuarta vez tiene presencia destacada en la programación de Pantalla Pinamar. El chiste sobre los relojes suizos y la impuntualidad de un miembro de la comitiva cayó amablemente entre los presentes. Elencos, directores, productores y periodistas se cruzan una y mil veces antes de decidir cómo pasar el resto de la tarde. Me fui al cine.
Invitación a la nostalgia con la proyección de Del brazo y por la calle de Enrique Carreras. Bebán era un capo, no hay nada que hacerle. Lueog llegó el turno de un inquietante documental de Eduardo Sanchez llamado Agosto final. Durante 100 minutos se indaga, por motivos personales, sobre la vida del excéntrico millonario de los años 20 Raúl Baron Biza y su mujer, la no menos rimbombante Myriam Stefford que terminó matándose en un misterioso accidente de aviación en San Juan. Un camino que el director recorre y que traerá una sorpresiva vuelta de tuerca.
Ahora a bailar. Caro lector, si a Ud le gusta Brasil, su gente y su música, la tercera película suiza es una verdadera delicia, una invitación a mover la patita y emocionarse con la sencillez de un pueblo maravilloso. O Samba, dirigida por Georges Gachot, tiene como núcleo la música nacida en los morros cuya letra habla de carencias, de amor, de alegría… El director sigue al genio de Vila Isabel. El gurú de la Scola do Samba de ese lugar, Martinho da Vila que junto a otros personajes, van pintando diferentes vertientes narrativas que confluyen en el mismo lugar. Emociona hasta las lágrimas si uno se deja conectar con la propuesta. Preciosa película.
A esta altura hay que decirlo: El viernes me llené de buen cine porque luego vino la proyección de una gran película checa. Una película de familia narra los sucesos de una familia de clase media cuyos padres deciden irse a navegar a la zona de la Polinesia mientras los chicos terminan el colegio para luego juntarse en la fecha de navidad. Con ellos, llevan al perro Otto. El realizador Olmo Omerzu nos sume en un relato apasionante mientras la familia se va desmembrando pero al llegar el minuto 70 y pico, pega un volantazo narrativo notable para despegarse de la mirada que hasta ese momento tenía un montaje paralelo entre los chicos en Praga, la pareja en una isla y el perro en otra. Fabulosa demostración de cine que aplaudimos con ganas.
Finalmente (puf, puf!) La tierra roja se mostró como una denuncia hacia los agroquímicos a partir de la historia de un hombre hosco y silencioso que desde el punto de vista social se lo ve talando árboles para una empresa pero por otro lado entrenando un equipo de rugby para chicos. Esta dicotomía está apoyada por una incipiente historia de amor que se empantana dado que el trabajo de Pierre, hace daño a terceros. El cine como herramienta para mostrar situaciones de graves consecuencias si no se acciona, está presente y es contundente.
Son como la una de la mañana. Encuentro un restaurante de precios accesibles. Voy perdiendo como 4 a 2. Ciclotimia culinaria. La seguimos después.