Pata peronista y disciplinamiento del conurbano: Nuevos desafíos para la subsistencia de Macri
El endeudamiento, el respaldo irrestricto de los medios de comunicación, el aval del Capital concentrado, el pacto con un importante sector gremial, la figura del pasado kirchnerista como pesada herencia y las acciones inocuas de la oposición son parte fundamental de la consolidación del macrismo en el poder. Sin embargo, ahora el Gobierno busca atender un área que podría acarrearle fuertes dolores de cabeza. En este sentido, Cambiemos avanza en el fortalecimiento de su pata peronista y en el disciplinamiento del conurbano con el objetivo de entramar una lógica hegemónica que le garantice plasmar políticas económicas y sociales que operan en detrimento de las grandes mayorías.
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Por Emmanuel Rossi
Periodista de La Noticia 1
Ante las vociferaciones desesperadas de algunos subestimadores, que aseveran jactanciosos la ida de Macri del poder antes de 2019, el Gobierno Nacional sienta las bases para su subsistencia mientras avanza en políticas de ajuste y transferencia de recursos a la vez que termina de dar las últimas pinceladas a la nueva hegemonía cultural que viene construyendo junto a sectores afines de la economía concentrada y los medios de comunicación.
En este marco, el Presidente sabe bien que debe apuntalar ciertas cuestiones para llevar adelante sus ideas de gobierno. Si bien la coyuntura y las relaciones de fuerza no le permiten avanzar cómo desea hacia su modelo de país, las construcciones primarias para arribar a esos objetivos continúan erigiéndose.
Por un lado, el acceso al crédito internacional le permite paliar en parte la fuerte crisis económica que atraviesa el país, con recesión, caída del salario real, caída del consumo, caída de la producción y caída del empleo. A pesar de que los argentinos sabemos que históricamente hemos tenido pésimas experiencias con el endeudamiento, Cambiemos no está pagando el más mínimo costo político por esta acción.
Sin embargo, esta medida aislada no sirve como caución para consolidarse hacia los cambios estructurales. De hecho, ni siquiera la ponderación de los mass media, el pacto con un importante sector sindical, la templanza de gran parte de la oposición y el discurso de la pesada herencia (con todas sus implicancias) son garantías absolutas en la construcción de una lógica hegemónica que permita profundizar las políticas neoliberales.
Por eso, en ese sentido, el Gobierno avanza en una nueva dirección. Al ser Macri un Presidente no peronista y al haber perdido las últimas elecciones en el conurbano bonaerense (donde habitan 13 millones de personas y reina un claro signo Justicialista), ahora la estrategia estriba en atender esa situación.
Si bien Cambiemos contiene en su seno a dirigentes peronistas, en las últimas horas el Gobierno Nacional redobló la apuesta en este aspecto y acordó con -nada más y nada menos- Eduardo Duhalde la creación de mercados y ferias de alimentos a bajos precios en el Gran Buenos Aires tratando de evitar tensiones sociales en el marco del crecimiento de la pobreza y la proximidad de fin de año donde, se prevé, pueden volver a repetirse acciones (espontáneas y non tanto) de saqueo y movilizaciones.
A su vez, este jueves Gerónimo "Momo" Venegas, titular de Uatre, señaló que el 17 el octubre hará "un acto con todos los peronistas junto a la Gobernadora María Eugenia Vidal".
Con estas prácticas en vía de encaminarse (que vienen a sumarse a otra acciones ya concretadas) y con la subestimación funcional a su favor, el macrismo continúa avanzando en su construcción hegemónica que no sólo lo consolida en el poder sino, además, le prepara el terreno para plasmar sus políticas económicas y sociales, cuyas primeras experiencias dejan entrever un futuro complicado para las mayorías.
La prueba de fuego: 2017.