Proyecto para implementar el Juicio de Residencia a gobernadores e intendentes
El Diputado socialista Carlos Nivio presentó el proyecto en la legislatura bonaerense para que los mandatarios que finalicen su período de gobierno puedan someterse a un procedimiento judicial para verificar el cumplimiento de las responsabilidades políticas y administrativas.
El Diputado Nivio plantea la necesidad de establecer un Juicio real a los gobernantes que no cumplan con las responsabilidades para las cuales fueron elegidos. Es por eso que presentó el proyecto del Juicio de Residencia, obligando a los líderes del poder ejecutivo provincial y municipal a poner en discusión los hechos realizados en sus gobiernos.
Una vez que concluyan los mandatos de los Gobernadores e Intendentes deberán someterse al Juicio de Residencia. Mientras dure el procedimiento judicial no podrán ausentarse de la provincia por más de 20 días. Al no cumplir con dicha norma, el Órgano de Aplicación podrá sancionarlo.
El órgano de aplicación deberá llamarse Tribunal Social de Responsabilidad Política. De dicho organismo serán parte aquellos que participen de los concursos públicos. Los seleccionará un tribunal presidido por el Presidente de la Suprema Corte de Justicia, que será integrado por miembros del Colegio de Abogados, del Consejo Profesional de Ciencias Económicas y también por otros propuestos por Organizaciones no Gubernamentales dedicadas a la defensa de la democracia.
Cuando el Tribunal emita su veredicto no podrá haber apelación ni recurso de amparo posible. Las sanciones consistirán en multas, devolución del dinero obtenido de manera ilegal, inhabilitación para ejercer cargos políticos y destitución de cualquier otro puesto.
Las sanciones deberán aplicarse cuando se violen los principios que establece la Constitución Nacional que tienen referencia a la honestidad, celeridad, eficiencia, trasparencia y responsabilidad por el ejercicio de la función pública.
El Diputado provincial socialista Carlos Nivio explicó: "En nuestro actual sistema democrático, da la impresión de que todos los abusos, desmanes, corrupciones, nepotismos e irregularidades que puedan cometerse a lo largo de cada mandato gozan de remisión absoluta tanto si se ganan como si se pierden las elecciones. Al final de los mandatos generalmente queda la mirada decepcionada de aquellos que fueron gobernados, por lo que debemos definir claramente los límites entre el ejercicio ético de la función pública y la inmoralidad".