San Isidro: Comienza el juicio por el robo en bote al Banco Río de Acasusso
Hoy comienza el juicio por el "robo del siglo", perpetrado con astucia el 13 de enero de 2006 en la sucursal Acasusso del Banco Río. 8 milllones de dólares y el contenido de las cajas de seguridad en la voz de 600 testigos. Huyeron en bote ante más de 200 policías.
Alguna vez el escenario fue el Banco Nación de Santa Fé y el botín un millón de dólares. El apellido Feindrich se hizo famoso pero quedó reducido a una anécdota frente al espectacular saqueo que perpetrarían en un banco privado en pleno corazón de uno de los más pintorescos barrrios de la zona norte de la ribera bonaerense.
Rubén Alberto De la Torre (56), Fernando Araujo (41), Sebastián García Bolster (40) y Julián Zalloecheverría (51), son los cuatro acusados por "robo agravado con armas de fuego" cuya pena se establece entre tres y diez años de prisión. Hace cuatro años dieron uno de los golpes más arriesgados cuando se llevaron como mínimo ocho millones de dólares de la sucursal Acasusso del Banco Río tomando rehenes y escapando en un bote burlando a más de 200 policías.
Está previsto que el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 vea desfilar a alrededor de 600 testigos a partir de las 10 de la mañana en San Isidro.
Las audiencias que se celebrarán los lunes, martes y miércoles por la tarde se extenderán por un plazo aproximado de tres meses. Ante la levedad con la que los fiscales creen que se ha caratulado la causa, es posible que se presenten otras alternativas entre las que no se descarta la "privación ilegítima de la libertad" y "tenencia de arma de guerra"
El hecho fue rotulado por la prensa como "El Robo del Siglo”, perpetrado en pleno verano y con una modalidad que recuerda a los casos en los que la sociedad termina admirando la inteligencia de quienes lo planifican.
Una de las particularidades está centrada en las declaraciones sobre los contenidos de las cajas de seguridad que fueron saqueadas. Los damnificados se debatían entre reclamar o silenciar aquello que tenían guardado u oculto ante el fisco. Entre los elementos recuperados había alhajas de oro, brillantes, piedras preciosas, perlas, relojes, lapiceras, escrituras y documentación reservada.
A cargo de la instrucción y la elevación a juicio estuvo el Dr. Rafael Sal Lari. Los cuatro mencionados se declaran inocentes del delito que se les imputa cuya nominación completa es: “robo agravado con armas de fuego cuya aptitud para el disparo no pudiera tenerse por acreditada y en lugar poblado y en banda”.
Aquel 13 de enero los ladrones vaciaron las cajas de seguridad , obligaron a la jefa operativa del banco y al contador a abrir el tesoro para sacar el dinero mientras en el salón de la sucursal permanecían como rehenes todas las personas que se encontraban en el lugar.
Un cerco de 200 policías no logró detectar la embarcación que recorría los desagües pluviales con el que huyeron los delincuentes. Parecían haberse esfumado.
Más tarde encontrarían bajo un mueble el hueco por el que habían planeado la espectacular fuga. Cuando los efectivos del Grupo Halcón ingresaron al local, sólo quedaban los clientes y los empleados que se quedaron sólo con un mensaje de película: “En barrio de ricachones sin armas ni rencores. Es sólo plata y no amores”.
Rubén De la Torre es un ex comerciante, mientras y Fernando Araujo se desempeñaba como profesor de artes marciales y artista plástico. Ambos están señalados como los que llegaron al banco en un auto y tomaron los rehenes. Por su parte Sebstián García Bolster en su condición de técnico electrónico pudo haber sido quien realizó el trazado del túnel y construyó el bote para huir con el suculento botín. En el caso de Julián Zalloecheverría se estima que estaba en la cmioneta que abordaron una vez abandonada la embarcación.
Lo más atractivo tendrá lugar cuando declaren los 145 damnificados titulares de las cajas de seguridad puesto que se estima que muchos de ellos no reclamarán por la totalidad de lo que poseían o no concurrirán al tribunal. El resto de los testigos se divide entre el personal, los rehenes y la policía. Habrá pedido de pruebas de todo tipo y color; filmaciones, planos, copias de dólares secuestrados, comunicaciones a celulares y hasta un video de seguridad que registró el hecho.
En la causa hay otros dos imputados de menor notoriedad pero de importante participación: Mario Luis Vitette Sellanes, conocido como “El Uruguayo” o "el hombre de traje gris" al que vieron varios clientes y a quien los fiscales presumen como jefe de la banda aunque el juez Sal Lari no halló pruebas suficientes para su elevación a juicio aunque en la actualidad está detenido por un robo menor. Hay otro acusado: Gastón de la Torre. Es el hijo de Alberto, quien también será llevado a juico en otra instancia imputado por haber colaborado en la planificación y esconder cerca de 900.000 dólares junto a su primo Christian Lemos y su pareja.
En la misma sala donde se escucharon los cruentos relatos sobre el crimen de María Marta García Belsunce ahora se ventilarán otros secretos de ladrones de alto vuelo y algunas víctimas con secretos para esconder.