18/08/2020 12:25 Hs.
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Abrió las puertas de su casa y la transformó en un comedor: Ahora le da de comer a más de 250 vecinos en Loma Hermosa

Hace 8 años, Cristina Roldán se conmovió cuando descubrió que los compañeritos de escuela de su hijo no habían comido desde el día anterior. Esa misma tarde empezó ayudar al barrio Churruca. Comenzó repartiendo mate cocido y torta frita. Luego reconvirtió su humilde casa en un comedor. Ahora le da de comer a más de 250 personas por día. "Acá no se pregunta nada, si alguien necesita un plato de comida, viene, se sienta y come", contó a LaNoticia1.com. Y dijo: "A los políticos que quieren ayudar no le aceptamos plata, pedimos que vengan con alimentos y sin cámaras".

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Por Christian Thomsen Hall

Hace algunos años, Cristina Roldán y su familia decidieron aportar un granito de arena ante tanta necesidad en su barrio. Con la ayuda que fue consiguiendo en la zona comenzó un inmenso trabajo solidario: Así nació el comedor "Gauchito Gil" que instaló en su propia casa. Allí en la localidad de Loma Hermosa, partido de Tres de Febrero, la mujer, junto a su esposo Leonardo Díaz y sus 6 hijos, le da de comer a más de 250 personas por día. "El comedor siempre fue de chicos pero acá no se pregunta nada, si un adulto necesita un plato de comida, viene, se sienta y come". 

"Esto lo fundé hace 8 años. Todo comenzó cuando mi hijo, que ahora tiene 18 años, vino de la escuela junto a unos compañeritos con quien tenía que hacer un trabajo práctico. Ese día les pregunté a los chiquitos si habían almorzado y me respondieron que desde el día anterior no habían comido nada. Esa respuesta me partió el alma y esa misma tarde le dije a mi marido que quería empezar ayudar al barrio. Nosotros no teníamos nada, por eso decidimos abrir las puertas de mi casa y transformarlo en un comedor", relató la mujer de 50 años a LaNoticia1.com.

"Empecé repartiendo mate cocido y torta frita. Después con la ayuda y el aporte de los vecinos comenzamos a preparar comida. Primero teníamos chiquitos comiendo en el living y después se sumaron tantos que los hacíamos comer en los dormitorios y hasta en las camas", indicó la mujer, quien precisó: "Esta tarea demanda todo día ya que desde las 5 de la mañana empezamos a cocinar y tenemos gente que puede venir a cualquier hora porque necesita desde un paquete de fideos, hasta calzado, remedios, pañales o una silla de ruedas. Tratamos de ayudar en todo lo que podemos". 

En los últimos meses, ante el crecimiento de casos de Covid-19, Cristina debió cerrar temporalmente su casa y comenzó a entregar viandas. "Tanto mi marido como yo somos personas de riesgo, así todo decidimos poner el pecho ante esta situación. En el comedor tenemos tres familias con Covid-19 que no están viniendo a buscar la comida pero se la estamos haciendo llegar de alguna manera para que puedan tener comida en sus casas. En ese sentido, yo no voy a permitir que a nadie le falte un plato de comida", comentó emocionada Cristina ante nuetros micrófonos.   

"Con mi marido también tenemos muchas necesidades. Cobramos una pensión no contributiva y son nuestros hijos quienes tienen trabajo y nos ayudan a pagar los servicios. Durante mucho tiempo, ellos separon plata de sus sueldos para que podamos comprar algo de carne a los chiquitos. Ahora tenemos mucha colaboración de los vecinos para armar las viandas y además recibimos una ayuda de Acción Social de la Municipalidad de Tres de Febrero, a quienes agradezco infinitamente. Yo simplemente soy una mamá a la que le preocupa la necesidad del otro", expresó.  

Roldán también resaltó que desde el comedor evitan recibir la ayuda de figuras del ámbito político. "A veces me desespero cuando alguna persona necesita algo y no lo puedo conseguir. Así y todo, preferimos que los políticos no vengan porque no nos gusta jugar con la necesidad de la gente", señaló de manera tajante. No obstante, aclaró las condiciones que imponen ante un eventual llamado: "Si algún político se contacta e insiste en colaborar, no le aceptamos dinero. Le pedimos que traiga alimentos, ropa y que venga sin la cámara de fotos". 

"Soy una persona humilde que le gusta ayudar al otro. Me angustia mucho saber que hay tanta gente con tantas necesidades. Le pedimos a la gente que se cuide porque acá en el barrio se están yendo muchos abuelos. Yo tengo esperanzas que esta pandemia se termine algún día para que haya trabajo y que no existan más los comedores, que los chicos coman en sus casas junto a sus familias", concluyó Cristina. Para aportar al comedor podés comunicarte con Leonardo Díaz al teléfono 11-5754-0125 o podés acercarte a Hugo del Carril 10667, en Loma Hermosa.

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Cristina Roldán tiene 50 años y es de barrio Churruca.