05/07/2021 11:53 Hs.
¿una maniobra que se repite en la provincia?
Abrió un merendero para darle de comer a 200 chicos y descubrió que una agrupación política se queda con sus subsidios

Raquel Torres es de Campo Tongui, en Lomas de Zamora. Debió sufrir la muerte de dos hijos y, para aliviar su pena, en 2018 creó un merendero donde hoy asiste a más de 200 chicos. Descubrió que en Desarrollo Social el comedor figura a nombre de otra mujer que "robó datos y fotos de Facebook". También advirtió que los subsidios enviados desde Nación eran cobrados por un dirigente del Movimiento Evita. "Usaron nuestras fotos y nuestro nombre y se quedaban con la plata. Hice la denuncia y no pasó nada, los políticos se cubren entre ellos", disparó en declaraciones LaNoticia1.com

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Raquel Torres es vecina de Campo Tongui, un barrio situado en los márgenes de Lomas de Zamora. El asentamiento, que nació hace 13 años como una ocupación de terrenos, está dividido en ocho sectores y de ahí toma su nombre el merendero ubicado en Lavardén al 1500, "Corazones del Sector 8". Esta mujer de 50 años está al frente del comedor donde le da de almorzar y merendar a más de 200 chicos en situación de vulnerabilidad. En diálogo con LaNoticia1.com, denunció que una organización barrial de origen peronista se queda con la plata de los subsidios enviados por la Nación. En ese contexto, pidió ayuda para conseguir alimentos y seguir asistiendo a los dos centenares de criaturas que dependen de ella para poder comer.

Raquel tiene 9 hijos, de los cuales, 2 fallecieron. Es vecina del barrio desde la primera hora: "Viví mucho tiempo en una carpa hasta que mi familia pudo acceder a un terreno. Ahí, con el tiempo, empezamos a construir la casita donde actualmente vivimos". Torres contó que desde el 2018 está al frente del comedor. Ese año empezó con meriendas. Y en 2019 también comenzó a ofrecer almuerzo todos los sábados. La mujer denunció que fue el referente del Centro Integrador Comunitario (CIC), Duilio Quiroga, quien le ofreció abrir el comedor "para calmar el dolor por la pérdida de sus hijos". Pero luego de aceptar de manera desinteresada esa honrada tarea, con el correr del tiempo descubrió una inescrupulosa maniobra.

Ante nuestros micrófonos, Torres denunció que delegados del CIC de la zona se quedaron con tarjetas que otorgaba el Estado y dinero que les correspondía al merendero. La acusación incluye la adulteración de datos: miembros de la organización barrial están señalados de utilizar información y fotos de eventos infantiles en "Corazones del Sector 8" para registrarse oficialmente como beneficiarios y así, recibir la tarjeta y administrarla a discreción, situación que también atravesaron otros merenderos de la zona. Para poder seguir recibiendo a los chicos, Raquel, junto a su marido Manuel Verón, montó una parrilla de venta al público y una feria americana que por ahora "no alcanza para poder continuar”. 

"En 2018 el señor Duilio Quiroga me vino a ofrecer para hacer un merendero. Yo en esa época estaba mal por la muerte de mi hijo y acepté para poder ayudar a otros chicos. Cuando instalamos el comedor yo solía pasar a buscar mercadería por la sede de Desarrollo Social y fue ahí donde descubrí que había una tarjeta para comprar garrafas de gas y alimentos secos. Luego nos dimos cuenta que esa tarjeta asignada para nuestro merendero salió a nombre de otra mujer, quien nos había robado de nuestro Facebook las fotos del comedor para justificar que ella estaba a cargo del lugar. Seguimos investigando y descubrimos que lo mismo ocurría con otro merendero, llamado Rayito del Sol", contó Raquel.

Las tarjetas formaban parte de un programa social para merenderos llamado "Programa de Fortalecimiento Red de Espacios Comunitarios". A través de esa herramienta financiada por la Nación y distribuida por la Provincia, los comedores accedían a tarjetas destinadas a la compra de alimentos frescos. Y podían inscribirse aunque no pertenecieran a movimientos sociales, de la Iglesia o a iniciativas solidarias. Dos personas eran designadas responsables y la tarjeta además de alimentos permitía comprar gas envasado en garrafas y pagar servicios. Según indicó Torres, una de las acusadas es Elba Sequeira, también del CIC, quien habría sido la encargada de conseguir los registros y de acumular los plásticos.

"Cuando nos enteramos de todo esto nos fuimos a La Plata para hacer la denuncia en la oficina 14 del cuarto piso del Ministerio de Desarrollo Social", contó Raquel, quien reveló que fue ese día cuando descubrió la trama: el hogar solidario estaba inscripto en el programa y tenía asignada una tarjeta con montos de entre $5000 y $10.000 en ese entonces. "Allí nos enteramos que la tarjeta para nuestro merendero salió emitida en septiembre de 2019 pero nosotros hasta el día de hoy jamás recibimos un peso y seguimos haciendo malabares para conseguir alimentos para los chicos", señaló Torres a LaNoticia1.com, donde se mostró indignada por los que lucran con los alimentos de los niños.

Por tal motivo, Raquel fue hablar con Quiroga, director del CIC y referente del Movimiento Evita. "Primero nos dijo que ellos recibían una sola tarjeta para todos los merenderos y que a nosotros nos correspondían solamente mil pesos de los cinco mil que mandaban por mes. Pero después directamente nos dijo que la tarjeta ya no existía más. A raíz de nuestro reclamo, una sola vez nos compraron dos garrafa de gas, dos paquetes de sal, una lavandina, un trapo de piso y una rejilla", recordó. "Esa fue la única vez que recibimos algo cuando en realidad desde 2019 hasta hoy deberíamos haber recibido de manera mensual el monto total asignado en la tarjeta", lamentó la mujer durante la entrevista con este portal.

"Elba Sequeira trabaja en el CIC y es la mano derecha de Duilio Quiroga. Ella figura como titular del merendero pero jamás puso un pie en el comedor. Al ser la beneficiaria de la tarjeta, ella se quedaba el monto mensual enviado por Nación", detalló luego de largos meses de investigar el caso. Y lamentó: "Yo confiaba en ellos, jamás imaginé que me podían hacer una cosa así". Pese a que nunca más recibió ayuda, Raquel siguió al frente del merendero para no abandonar a los 200 chicos que reciben asistencia. "Nosotros de un día para el otro quedamos solos con el comedor. Para conseguir mercadería para los chicos y recaudar fondos montamos una parrilla y hacemos feria americana. Pero no alcanza".

Para Torres, hay una relación de connivencia entre las autoridades nacionales y las organizaciones que realizan este tipo de maniobras. "Los políticos se cubren entre ellos. Yo hice una denuncia en La Plata y no pasó nada. Todos siguen en sus cargos. Eso significa que están todos juntos en la misma. La ayuda que viene del municipio también va para al CIC pero a nosotros nos dejan a un lado porque están enojados con la denuncia que hicimos", reveló la mujer. En ese marco, aclaró: "La única ayuda que recibo ahora son 30 bolsas con poca mercadería que todos los meses voy a buscar a Desarrollo Social y que repartimos entre los chiquitos, que lógicamente no alcanzan porque en el merendero son más de 200". 

La activista además contó cuál es la realidad que atraviesan los asistentes al merendero. "Las familias que viven en el barrio es toda gente muy humilde. Algunos tienen sus changas, otros salen a vender a los colectivos, pero la mayoría es gente muy necesitada. Muchos chicos vienen porque acá reciben la única comida que tienen en todo el día. Hay algunos chiquitos que ahora, en pleno invierno, llegan de remera y pantalón corto porque no tienen ropa. La situación es tremenda", graficó. Torres además reveló que con el dinero que recaudan les alcanza para comprar solo dos garrafas de gas al mes. "Cuando se terminan los tubos usamos un tacho y cocinamos con leña", precisó a LaNoticia1.com.

Por último, Raquel imploró ayuda para poder continuar asistiendo a los dos centenares de niños. "Yo acepté agarrar este merendero a raíz de la muerte de mis hijos. Es el único lugar en el que puedo ayudar y sentirme bien porque en la mirada de cada chico que viene, encuentro los ojos de mis hijos. Esto me llena el alma. Ahora nos encontramos con esta situación, nos abandonaron y cuando denunciamos lo que estaba pasando tomaron represalias. Siempre estamos desbordados porque no nos alcanza la mercadería y muchas veces pensé en bajar los brazos pero tengo a mi hija que me da fuerza para que siga adelante. Siempre hacemos malabares para conseguir alimentos pero ya no damos más", concluyó.

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Fotos: LaNoticia1.com