Así operaba “La Agencia”, la red de explotación sexual que captaba jóvenes en Pinamar y La Plata
Testimonios incorporados al expediente permitieron reconstruir un mecanismo que combinaba captación, perfiles online, control del dinero, traslados, amenazas y retención de documentos.
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Una investigación judicial permitió reconstruir cómo funcionaba “La Agencia”, una presunta organización dedicada a la explotación sexual y económica de mujeres jóvenes que operaba principalmente en Pinamar y La Plata.
Según publicó Infobae, la estructura era señalada como liderada por Luana Meza Romero, de 40 años, y su hija Julieta Santillán, de 21, quienes fueron detenidas junto con otras personas en el marco de la causa.
La investigación estuvo encabezada por el fiscal Walter Mercuri, de la UFI N° 8 de General Madariaga, con participación de la SubDDI Villa Gesell y la DDI La Plata.
El primer paso: ganarse la confianza
De acuerdo con los testimonios de dos jóvenes que lograron escapar, Santillán tenía un rol central en la captación.
Las víctimas relataron que ejercían la prostitución y que inicialmente trabajaban junto a Santillán. La joven se ganaba su confianza y posteriormente les ofrecía incorporarse a “La Agencia”.
La propuesta inicial era presentada como una oportunidad para conseguir clientes y obtener mayores ingresos.
Las jóvenes comenzaron a trabajar en distintos departamentos de Pinamar. Santillán se ocupaba de conseguir los clientes y ellas mantenían los encuentros.
Según los testimonios, durante los primeros meses podían quedarse con el dinero que obtenían. El esquema, sin embargo, habría cambiado con el tiempo.
Perfiles en una página pornográfica
Mientras Santillán se encargaba principalmente de la captación, Meza Romero habría tenido bajo su control los perfiles de las jóvenes en “Gemidos TV”, un sitio utilizado para promocionar los servicios y establecer contactos con clientes.
Las víctimas eran identificadas mediante pseudónimos y sus fotografías eran publicadas en los perfiles.
El dinero quedaba bajo control de la organización
Otro de los mecanismos denunciados fue el manejo de los pagos.
Los clientes podían pagar en efectivo, en dólares o mediante transferencias, pero el dinero no quedaba necesariamente en manos de las jóvenes.
Según los testimonios incorporados a la causa, con el paso del tiempo Santillán habría comenzado a quedarse con la totalidad o parte de lo recaudado y justificaba esos descuentos en supuestos gastos de mantenimiento de “La Agencia” y de la página web.
A las víctimas también les habrían impuesto diferentes montos por el alojamiento.
Una de ellas declaró que debía pagar $1.500.000, mientras que otra relató que le exigían una cuota de $60.000 por el lugar donde permanecía alojada.
El sistema habría pasado así de una oferta de trabajo a un esquema de endeudamiento y control económico.
Cómo impedían que se fueran
Según las denuncias, el control no se limitaba al dinero.
Las acusadas les retenían los DNI y los teléfonos celulares, dificultando que las jóvenes pudieran comunicarse con sus familiares o abandonar los lugares donde se encontraban. Además, recibían amenazas para evitar que contaran lo que ocurría. Una de las frases denunciadas fue: “Una vez que entrás, no podés salir”.
También habrían recibido advertencias relacionadas con sus familias, entre ellas que, si hablaban con la Policía o intentaban denunciar, sus familiares podían sufrir represalias.
“Si decís algo, va a arder Troya”, fue otra de las expresiones que las víctimas atribuyeron a las acusadas.
En algunos episodios, según los testimonios, también intervenían hombres para intimidarlas.
El traslado de Pinamar a La Plata
Cuando alguna de las jóvenes manifestaba su intención de regresar a su casa, la organización habría utilizado otro mecanismo: trasladarlas desde Pinamar hacia La Plata.
Según los relatos, el traslado era presentado como una oportunidad para conseguir más dinero rápidamente.
Pero, de acuerdo con las denuncias, una vez instaladas en los departamentos de La Plata, las jóvenes eran obligadas a trabajar para saldar supuestas deudas, permanecían encerradas y sufrían malos tratos.
La investigación sostiene que las víctimas no necesariamente tenían contacto entre sí, aunque algunas sabían que existían otras jóvenes sometidas a una situación similar.
Una joven escapó y volvió a ser captada
Una de las víctimas consiguió escapar el año pasado y realizó una denuncia después de afirmar que Meza Romero había roto los vidrios de su vivienda.
La joven se mudó junto a su pareja por temor, pero tiempo después fue nuevamente contactada por Meza Romero.
La mujer le habría prometido que las condiciones de trabajo habían cambiado y que esta vez sería diferente.
La víctima aceptó regresar.
Después, ante la Justicia, describió esa decisión como “la peor decisión que tomé en mi vida”.
El dato que permitió descubrir la estructura
La organización quedó expuesta el 5 de agosto, cuando una joven de 20 años llegó a la DDI La Plata acompañada por Santillán.
La familia de la chica había realizado una denuncia por averiguación de paradero porque no tenía noticias de ella.
Un efectivo sospechó que podía encontrarse bajo algún tipo de coerción y decidió separarla de Santillán.
Durante una entrevista con el fiscal Mercuri, la joven contó que estaba retenida y era obligada a trabajar para la organización.
“Tengo miedo por la vida de mi familia, ya que Lu me dijo que si yo decía algo la iban a pagar mis papás”, declaró, según reconstruyó Infobae.
Ese testimonio derivó en la detención de Santillán.
Pero la investigación dio inmediatamente otro giro.
Meza Romero envió a otra joven a la dependencia policial para averiguar qué había ocurrido. Durante la entrevista, los investigadores descubrieron que ella también sería víctima de la organización.
“Yo tengo mucho miedo de declarar. No quiero volver con ellas, les tengo miedo”, manifestó ante el fiscal.
Allanamientos y la investigación por trata
Con los testimonios y demás elementos reunidos, la Justicia ordenó allanamientos en Pinamar y La Plata.
Los investigadores secuestraron teléfonos celulares, documentación de las víctimas, ropa, preservativos, juguetes sexuales y dinero.
Entre los elementos incautados había $3.397.500 en efectivo y USD 1.100, además de documentación que pertenecería a las jóvenes.
La investigación continúa para determinar cuántas personas integraban la estructura, cuántas mujeres fueron víctimas y cuál era el verdadero alcance de la organización.
Según fuentes judiciales citadas por Infobae, la causa será remitida a la Justicia Federal ante la posible existencia del delito de trata de personas.
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