Avistaje de flamencos en el corazón bonaerense: dónde contemplar la segunda colonia más grande de América
Este atractivo turístico ambiental se desarrolla en las míticas aguas salinas del lago Epecuén en el municipio de Adolfo Alsina. Hay visitas organizadas por la Secretaría de Turismo local.
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A orillas de Lago Epecuén, junto a la ciudad de Carhué, a unos 520 kilómetros de Ciudad de Buenos Aires, se despliega uno de los espectáculos naturales más impactantes de la provincia, el avistaje de flamencos australes.
Este espejo de agua, famoso por haber cubierto al antiguo pueblo turístico tras una inundación histórica, actualmente ofrece un paisaje cautivante. Entre ruinas, árboles petrificados y extensiones salinas, habita una de las colonias de flamencos más importantes del continente.
El flamenco austral encuentra en Epecuén un hábitat ideal. Las aguas hipersalinas, diez veces más saladas que el mar, favorecen el desarrollo de pequeños crustáceos que constituyen su alimento principal y, al mismo tiempo, les otorgan ese característico tono rosado.
Las salidas de avistaje, organizadas durante todo el año por la Secretaría de Turismo local junto a guardaparques, permiten a visitantes y grupos educativos acercarse a este fenómeno natural. En silencio, recorriendo pasarelas o las zonas bajas de la laguna, es posible contemplar bandadas elevándose, aves alimentándose con movimientos o simplemente descansando. El lago alberga la segunda colonia de flamencos más grande de América.
El valor ambiental del lugar se celebra cada 29 de agosto en el distrito de Adolfo Alsina, donde se conmemora el Día del Flamenco, en reconocimiento a la importancia de este ecosistema como uno de los principales sitios de nidificación del mundo.
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