Hoteles de una y dos estrellas de Mar del Plata, en crisis: "un tercio quedará en el camino"
La baja ocupación, los elevados gastos operativos y los cambios en las preferencias de los viajeros golpean especialmente a los establecimientos de menor categoría. Algunos empresarios buscan alternativas para sostenerse.
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Los hoteles de una y dos estrellas de Mar del Plata atraviesan una de las situaciones más críticas de los últimos años, afectados por la combinación de altos costos fijos, baja ocupación y tarifas que, según el sector, ya no alcanzan para sostener la actividad.
La situación fue expuesta por empresarios de la hotelería local en un informe elaborado por el diario La Capital, que recogió los testimonios de representantes del sector sobre las dificultades que atraviesan los establecimientos de menor categoría.
Desde la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata reconocieron la gravedad del escenario y señalaron que trabajan para aportar herramientas que permitan mejorar la ocupación, la promoción y la adaptación a las nuevas tendencias del mercado.
Un escenario cada vez más difícil
Ariel Rubianes, vicepresidente segundo de la entidad en el área de hotelería, sostuvo que los establecimientos de una y dos estrellas "solo pueden abrir durante enero y febrero" debido a la falta de huéspedes y a la consecuente caída de las tarifas.
Según explicó, la actividad atraviesa "un punto de inflexión, de supervivencia", debido a que la ecuación económica dejó de cerrar para numerosos empresarios.
Aunque aclaró que no existen cifras oficiales, estimó que actualmente hay en Mar del Plata unos 40 hoteles de una estrella y entre 150 y 170 establecimientos de dos y tres estrellas. En ese contexto, advirtió que, si las condiciones actuales se mantienen, "un tercio quedará en el camino".
A la baja demanda se suma, según el empresario, la competencia de destinos internacionales y el cambio en los hábitos de los turistas, que cada vez recurren más al alquiler de departamentos.
"Este invierno fue el peor en muchos años", aseguró Rubianes al describir el impacto de la situación sobre el sector.
La reconversión como alternativa
Ante la pérdida de rentabilidad, algunos propietarios comenzaron a buscar nuevas alternativas para sus establecimientos. Sin embargo, la reconversión no está al alcance de todos y depende, en buena medida, de las características edilicias de cada inmueble.
Rubianes recordó que algunos hoteles fueron transformados en geriátricos cuando existía una fuerte demanda vinculada con PAMI. Pero esa alternativa también generó dificultades porque varios edificios no estaban preparados para funcionar como establecimientos de salud, por ejemplo, por el tamaño de las puertas o la falta de baños adaptados.
Otros empresarios optaron por transformar sus establecimientos en hostels, con habitaciones compartidas y una mayor cantidad de camas disponibles.
Los hoteles que no pudieron adaptarse, en cambio, fueron desapareciendo paulatinamente.
Costos que no dan tregua
Uno de los principales problemas señalados por los empresarios es la diferencia entre los ingresos y los gastos necesarios para mantener un establecimiento abierto.
Rubianes explicó que una habitación doble en un hotel de dos estrellas tiene actualmente un valor promedio de entre $35.000 y $40.000, aunque la tarifa varía según cada establecimiento.
"¿Cuántas habitaciones tenés que ocupar y cuántos días para pagar los sueldos y los impuestos?", planteó el empresario para graficar las dificultades que atraviesa el sector.
A esto se agregan los altos costos fijos, las cargas sociales y la falta de financiamiento, mientras que los empresarios aseguran que los salarios representan un esfuerzo cada vez mayor para establecimientos con bajos niveles de ocupación.
Desde la asociación hotelera señalaron además que mantienen reuniones periódicas para buscar soluciones, mejorar la promoción, incorporar nuevas herramientas y acompañar a los empresarios en el manejo de redes sociales.
Sin embargo, Rubianes cuestionó la falta de respuestas a los pedidos realizados al Gobierno y sostuvo que "no nos bajó un solo impuesto".
"No hay turismo"
Betty Vázquez, propietaria de un hotel de dos estrellas ubicado en la zona de La Perla, describió la situación como un verdadero "padecimiento".
"No hay turismo", afirmó, y aseguró que el establecimiento atraviesa una situación particularmente compleja.
En su caso, decidió mantener el hotel abierto durante todo el año. Explicó que cerrar durante parte de la temporada podría afectar la conservación del edificio y que también sería difícil volver a conformar los equipos de trabajo.
Para sostener la actividad, señaló que debe recurrir a ahorros personales o recursos provenientes de otras fuentes.
Respecto de una eventual transformación del hotel en geriátrico, coincidió en que no se trata de una alternativa sencilla: "No todos pueden por una cuestión de limitación edilicia", explicó.
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