Informe: Cómo lograron espantar el 90% de los loros tras años de invasión en Ascasubi, en el sudoeste bonaerense
La convivencia era insoportable. El método es tan simple como difícil de llegar al mismo: apelar al instinto de supervivencia sin dañar los animales con el sonido de aves rapaces. Sergio Daich, referente en Cambio Climático y Desarrollo Sostenible de Villarino, explicó en diálogo con LANOTICIA1.COM, que esperan lograr una solución a largo plazo para este caso paradigmático en el mundo y poder replicarlo en el resto de localidades del distrito.
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En las calles de Hilario Ascasubi, la hora del atardecer significaba no sólo el momento del crepúsculo sino también de un estruendoso y ensordecedor sonido de loros barranqueros, una invasión de esta ave -como contaba este portal ya en 2024- que por años trajo trastornos a esta pequeña localidad de Villarino, al sudoeste de la provincia de Buenos Aires.
Con una población estimada de 50.000 ejemplares en una media centena de manzanas, la convivencia se había vuelto insoportable. Pero hoy aparece una esperanza, ya que el municipio logró una nueva estrategia basada en el principio del instinto de supervivencia de estas aves que ahora, en vez de permanecer, las hace huir.
Sergio Daich, referente en Cambio Climático y Desarrollo Sostenible de Villarino, explicó en diálogo con LANOTICIA1.COM, cómo lograron erradicar el 90% de estas aves.
“En primer lugar se trata de una problemática que ronda ya los 20 años. Desde hace 10 años empezamos a probar con sistemas lumínicos y sonoros que no pongan en juego la vida de los loros porque son una especie protegida. La problemática es que es imposible la convivencia entre los humanos y los loros cuando la cantidad de loros en una población excede los mil loros por habitante. Y en el caso de Ascasubi llegamos a contabilizar 50.000 loros para una población de 5.000 habitantes”, describe.
Desde el año pasado, cuenta, “después de una larga serie de consultas con expertos nacionales e internacionales, llegamos a la conclusión de que lo mejor sería utilizar el sonido de aves rapaces junto con sistemas lumínicos, lásers de alta potencia.” Tras varias pruebas llegaron a identificar el sonido que genera pánico en la población de loros: el de las águilas. El año pasado, en la prueba anticipatoria de la prueba oficial, lograron erradicar de la localidad al 90% de la población de loros.
Validación científica y plan de manejo
Como resultado, este año se está haciendo este mismo ejercicio junto con la Universidad Nacional del Sur (UNS), ministerios de Ambiente, el área de Biodiversidad, y de Desarrollo Agrario, área de flora y fauna.
“El resultado hasta ahora fue positivo. El día de hoy y mañana la Universidad Nacional del Sur va a hacer una contabilización de loros y después estableceremos medidas de reforzamiento durante uno o dos meses para continuar por la necesidad de la población de ver que uno continúa estableciendo políticas que han sido eficaces y después de tanto tiempo probando algunas que no lo habían sido”, explica.
Daich también indica que “es un proceso largo” ya que “se busca la erradicación final pero al mismo tiempo que esta política sea autorizada por la provincia y oficializada a través de un plan de manejo que después pueda ser también replicado en otras localidades que no sufren el asedio de los loros pero sí, por ejemplo, de otras aves como el caso del estornino, las palomas y toda ave que genere una problemática de coexistencia pacífica entre los habitantes y las aves”.
“O sea, nadie está en contra de los loros, el problema es cuando llegamos a un punto en el cual es inconciliable el desarrollo de la vida de los habitantes de los pueblos”, recalca.
Una problemática ensordecedora
Los loros barranqueros no dejaban hablar ni siquiera por teléfono a cierta hora sin tener un cantar molesto. Eso sumado al excremento por las calles, veredas, techos y tanques de agua que obligan a una constante limpieza.
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Es más, las heces, cuando se secan se dispersan y son respiradas por la gente. “En general, hemos tenido hasta ahora un resultado más que positivo. Esperamos el informe científico del departamento de biología de la Universidad Nacional del Sur y veremos entonces si son necesarias más medidas de reforzamiento, esto es, estirar en el tiempo las medidas que estamos llevando adelante y establecer a ciencia cierta la cantidad de aves que han sido movilizadas”, indica.
Para una reubicación definitiva, es importante regenerar el hábitat que el desmonte les ha hecho perder a los loros. “Si los loros están en los pueblos es porque no tienen dónde estar. Así que generaremos bosques de altura para que los loros puedan encontrar nuevos lugares para aquerenciarse”, adelanta Daich.
Una respuesta favorable de los vecinos
El láser y los sonidos tienen que pasar todos los días a la tarde cuando los loros quieren volver al pueblo a posarse para pasar la noche. Los vecinos están contentos con la medida.
“Ahora vamos a hacer una encuesta, y el resultado fue tan positivo el año pasado que, por supuesto, los vecinos están más que contentos. Por supuesto no quieren que esto quede en una experiencia sola, sino en una política continua. Y después, no solamente continua en la localidad más afectada, sino también escalable a las otras localidades que también sufren el mismo problema”, afirma el referente del municipio en la materia y menciona a Médanos y Pedro Luro como afectados por esta problemática aunque todas las localidades del distrito están ciertamente alcanzadas.
Asimismo señala que “el problema ha sido muy grave". "Hemos llegado a tener más de tres cortes de luz por localidad debido a los loros en los cables o a los loros haciendo contacto en las terminales de los transformadores. Esto ha puesto en jaque todo el sistema vital de las localidades dado que, vos sabés muy bien, cuán electrodependiente es hoy la comunidad”, recalca.
Una solución a la que costó llegar
Consultado sobre por qué considera que le costó años encontrar la solución, Daich apunta que “en todos los lugares del mundo se producen alguna forma parecida de eventos. No es el caso este, el caso Ascasubi fue un ejemplo tan grave que fue mostrado por televisión en el mundo entero. Hemos salido en la televisión hasta de Rusia, de Medio Oriente”.
“Se consideró un caso paradigmático y forzó a las autoridades de la provincia y a todo el sistema de respuesta ante este tipo de problemas, esto es la academia, la universidad, y especialistas del mundo entero a tratar juntos de encontrar una solución”, recuerda.
Y agrega: “¿Por qué llegamos recién ahora? No, nosotros estábamos haciendo este tipo de pruebas pero no utilizábamos el sonido de aves rapaces sino bombas de estruendo y otras formas de sonidos. Y de hecho las primeras grabaciones utilizadas y recomendadas a nivel mundial no funcionaron. Y después de varias pruebas de ensayo y error y de ensayos sobre todo adaptativos, o sea, un diagnóstico y una adaptación posterior, dimos con la grabación específica que genera ese pánico en la población de loros que hace que no tengan forma de acostumbrarse”.
“Quiero decir que a cualquier elemento nuevo el loro va a responder como ave muy inteligente que es con alguna forma adaptativa también del loro, pero hay aves que son rapaces y que son enemigas del loro desde hace miles o cientos de miles de años y a eso el loro no puede responder. Esa es la grabación específica con la que dimos”, explica.
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