La Federación Industrial Panaderil de la Provincia de Buenos Aires advierte que cerraron 340 panaderías
Esa cifra representa el 2% del total. El secretario general, Raúl Santoandré, sotuvo que “bajan la persiana, pero siguen elaborando, y se vuelven clandestinas”.
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El secretario general de la Federación Industrial Panaderil de la Provincia de Buenos Aires, Raúl Santoandré, advirtió que el principal problema que atraviesa el sector no es únicamente la baja del consumo, sino la proliferación de panaderías clandestinas, una situación que, según afirmó, perjudica especialmente a los comercios que cumplen con todas las exigencias legales.
En declaraciones a Radio Provincia, el dirigente explicó que en territorio bonaerense había unas 17.000 panaderías y estimó que en los últimos dos años cerró alrededor del 2% de esos establecimientos, lo que representa unas 340 panaderías.
No obstante, aclaró que muchos de esos cierres no implican el abandono de la actividad. "Hay muchas panaderías que bajan la persiana, pero siguen elaborando, y se vuelven clandestinas y venden a puertas cerradas", aseguró.
Para Santoandré, "ese es el enorme flagelo que tenemos con aquellas panaderías legalmente constituidas", ya que compiten en desventaja frente a quienes trabajan fuera de las normas.
Menor poder adquisitivo y cambios en el consumo
El dirigente reconoció que la pérdida del poder adquisitivo también afecta al rubro, aunque insistió en que la informalidad constituye el principal desafío.
"No puede negar la realidad de que el poder adquisitivo no es el mejor", sostuvo, aunque remarcó: "Las dos cosas, pero el tema acá fundamental es la clandestinidad que tenemos".
En paralelo, explicó que las panaderías buscan adaptarse a los nuevos hábitos de los consumidores. En ese sentido, destacó el crecimiento de productos elaborados con harina integral, masa madre, cereales y semillas, mientras que otros segmentos muestran una marcada retracción.
"Donde más se nota es en el rubro pastelería. El rubro confitería y todo lo que es esa variante está en decadencia total, sumado también al tema de las facturas", señaló.
Para intentar sostener las ventas, muchos comercios amplían su oferta y elaboran productos calientes durante toda la jornada con el objetivo de atraer clientes.
Además, observó un cambio generacional en los hábitos alimenticios. "La gente joven quizás no tiene el hábito de consumir el pan en la mesa todos los días. La gente más joven trata de ir por otras variantes", afirmó.
Respecto de los costos de producción, explicó que el precio de la harina se mantiene estable, aunque en niveles elevados, mientras que otros insumos registraron fuertes incrementos.
"Tenemos las materias grasas, donde nos aumentaron casi un 100 por 100. Y eso es justamente lo que uno no entiende", cuestionó.
Finalmente, sostuvo que las panaderías tienen escaso margen para trasladar esos aumentos a los precios, debido a la situación económica de los consumidores.
"El panadero sabe que en su elaboración no puede aumentar el precio muchas veces, entonces ahí es donde tenemos el problema", concluyó.
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