Necochea: “Los despidos no bajan de 40 por mes”, sostuvo la delegada regional del Ministerio de Trabajo bonaerense
Natalia Steffen describió un escenario marcado por salarios atrasados, caída del consumo, empresas en crisis y dificultades para acceder al primer empleo. También señaló problemas en la construcción, comercio, gastronomía y salud privada.
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La situación del mercado laboral en Necochea y la región presenta señales de preocupación. La delegada regional del Ministerio de Trabajo bonaerense, Natalia Steffen, aseguró que los despidos que llegan formalmente a la dependencia no bajan de 40 trabajadores por mes, aunque advirtió que la cifra real sería superior debido a los casos que nunca son registrados ante el organismo.
En una entrevista con NdeN, Steffen repasó el panorama que atraviesan trabajadores y empresas y mencionó dificultades en distintos sectores, entre ellos comercio, construcción, gastronomía, casas particulares y salud privada. A esto se suman atrasos en el pago de salarios, reducción de jornadas y un crecimiento de situaciones de informalidad laboral.
“Los despidos no bajan de 40 por mes”
El dato surgió cuando NdeN consultó a la funcionaria sobre la cantidad de trabajadores que pierden su empleo y recurren al Ministerio de Trabajo.
“Acá los despidos que pasan por el Ministerio de Trabajo mensualmente no bajan de 40 trabajadores”, afirmó Steffen.
Sin embargo, aclaró que se trata solamente de los casos que llegan formalmente a la dependencia. Quedan fuera trabajadores informales, jornaleros, acuerdos directos entre empleados y empleadores y situaciones canalizadas por sindicatos o abogados particulares.
“Hay gente que ni siquiera llega”, reconoció.
Por ese motivo, la cantidad efectiva de desvinculaciones sería mayor, aunque no existe una estadística oficial que permita determinar cuántos despidos quedan fuera del registro.
El comercio, uno de los sectores más afectados
Para Steffen, el comercio es uno de los sectores donde más claramente puede observarse el impacto de la situación económica.
“La falta de consumo y la caída del salario” aparecen, según la delegada, entre los principales factores detrás de las dificultades.
La funcionaria también vinculó el deterioro del poder adquisitivo con una modificación en los hábitos de consumo y con un creciente endeudamiento de las familias.
“Estamos viendo endeudamiento en comida, endeudamiento en gastos básicos. No son endeudamientos por viajes ni por lujo”, señaló.
El panorama también tiene una expresión visible en el centro de Necochea. Un relevamiento de NECOnomía difundido por NdeN contabilizó 95 locales sin actividad sobre 680 establecimientos relevados durante agosto, equivalente a aproximadamente el 14% del total. En mayo eran 88.
Steffen sostuvo que la caída del consumo genera un efecto que excede a los comerciantes.
“No es solamente el comerciante. Al profesional independiente le pasa lo mismo. No va el masajista, no va el kinesiólogo, no va el psicólogo. Arrastra todo”, explicó.
Y resumió el escenario con una frase: “La gente compra comida con la tarjeta”.
Construcción: el impacto de la caída de la obra pública
Otro de los sectores señalados por la delegada fue la construcción.
“El segundo impacto fuerte lo vas a tener cuando cerró la obra pública”, sostuvo.
Según explicó, la actividad privada no logró compensar la pérdida de puestos vinculados a la obra pública.
“Tampoco se sustituyó el sector con obra privada. No hay inversión privada”, afirmó.
La menor actividad también repercute sobre corralones, proveedores y comercios relacionados con la construcción.
Jóvenes y mujeres, entre los grupos más afectados
Steffen hizo especial hincapié en las dificultades que enfrentan jóvenes y mujeres dentro del mercado laboral.
“Si hiciéramos una foto de cuáles son las personas o los trabajadores más afectados por esta situación económica, son los jóvenes y las mujeres”, sostuvo.
En el caso de las mujeres, mencionó especialmente a quienes trabajan en comercio, casas particulares y gastronomía. Algunas, explicó, buscan generar ingresos a través de emprendimientos después de perder sus empleos.
Para los jóvenes, el problema aparece incluso antes de ingresar al mercado laboral.
“No pueden acceder a un primer empleo ni a experiencia”, afirmó.
Salarios atrasados: “No es aislado, es general”
Otro de los puntos planteados durante la entrevista fue el atraso en el pago de salarios.
Ante la consulta sobre si los casos conocidos en empresas como Toledo o en la prestataria del transporte urbano eran situaciones excepcionales, Steffen respondió:
“No, no, es general. Constantemente viene gente diciendo que no pueden pagar los sueldos”.
La funcionaria explicó que muchos conflictos permanecen fuera de la agenda pública porque primero son abordados mediante conciliaciones y negociaciones en el ámbito del Ministerio.
“Si no lo hacen públicos los trabajadores, nosotros no lo vamos a hacer público. Trabajamos desde nuestro ámbito, que es la conciliación, la negociación y la protección de los derechos”, explicó.
El conflicto del transporte
Uno de los casos que requirió una intervención sostenida fue el de la Compañía de Transportes Necochea.
Steffen señaló que el objetivo fue mantener vigentes los contratos laborales mientras se define el futuro de la prestación y se avanza en la búsqueda de una nueva empresa.
“Lo que estuvimos trabajando es sostener a todos los trabajadores. Sostener los contratos de trabajo”, manifestó.
Los choferes atravesaron meses de pagos parciales y demoras salariales.
“Hemos tenido audiencias con trabajadores llorando. Y aun así ponen la espalda y aguantan”, relató.
La continuidad de los contratos resulta relevante ante un eventual cambio de prestataria porque permite discutir la continuidad laboral, la antigüedad y los derechos correspondientes.
Toledo y una situación que, según Trabajo, logró encaminarse
Respecto de supermercados Toledo, Steffen diferenció el caso de otros conflictos laborales.
“Toledo está mejor. Toledo tuvo un cuello de botella”, afirmó.
Según explicó, la empresa tuvo dificultades para afrontar determinados compromisos, aunque no produjo despidos.
La delegada también destacó la antigüedad de algunos trabajadores de la firma.
“Hoy ir a un lugar donde un trabajador tenga más de tres años de antigüedad es un hallazgo”, sostuvo.
Molinos Balatón: trabajadores sin cobrar desde junio
La problemática también alcanza a localidades de la región.
Steffen se refirió a Molinos Balatón, en San Cayetano, cuya actividad permanece paralizada.
Los trabajadores continúan vinculados laboralmente con la empresa mientras se desarrollan negociaciones y se analiza una posible transferencia.
“Están en la empresa sin cobrar los salarios desde el mes de junio”, explicó.
Parte de los empleados realiza guardias en las instalaciones.
“Lo importante es no solo preservar el puesto de trabajo, sino preservar la herramienta de trabajo, que es el lugar”, sostuvo.
El Ministerio continúa participando de audiencias junto al sindicato con el objetivo de mantener los contratos vigentes mientras se define el futuro de la empresa.
Preocupación por la salud privada
Otro de los sectores mencionados por Steffen fue la salud privada.
“Estamos con problemas gravísimos en algunos sectores de salud privada. Muy fuertes”, afirmó.
Según explicó, existen instituciones con salarios atrasados y aguinaldos pendientes, algunas de ellas con planteles de entre 70 y 80 trabajadores.
La delegada evitó identificar a los establecimientos mientras continúan las negociaciones.
“Hay un aumento tremendo de la informalidad”
La informalidad laboral fue otro de los ejes de la entrevista.
“Hay un aumento tremendo de la informalidad”, aseguró Steffen.
La problemática, explicó, no se limita a quienes directamente no están registrados. También aparecen casos de trabajadores declarados por media jornada que cumplen jornadas completas, categorías laborales incorrectas o personas obligadas a facturar como monotributistas pese a mantener una relación de dependencia.
Frente a esas situaciones, el Ministerio utiliza herramientas de fiscalización, inspección, control y sanción.
Steffen también destacó que existen sectores con mejores niveles de registración, entre ellos la actividad portuaria vinculada al servicio portuario.
“El crédito del trabajador es alimentario”
Cuando una empresa plantea que no puede afrontar salarios o sostener su estructura, la intervención del Ministerio depende de la dimensión del conflicto.
En los casos colectivos, se convoca al sindicato y se abre una instancia de negociación.
“Nosotros estamos para proteger esos derechos”, sostuvo la delegada.
Audiencias, conciliaciones, inspecciones y fiscalizaciones forman parte de las herramientas utilizadas.
Steffen remarcó además un principio que considera central: “El crédito del trabajador es alimentario”.
En ese sentido, explicó que preservar un contrato laboral puede resultar determinante para resguardar posteriormente la antigüedad, continuidad o indemnización correspondiente.
Empresas que pagan indemnizaciones con bienes
La profundidad de la crisis también aparece en algunos acuerdos que llegan hasta la Delegación.
“He tenido acuerdos acá, esta última semana, angustiante”, contó Steffen.
Según relató, existen pequeños empresarios que no cuentan con liquidez suficiente para afrontar indemnizaciones y terminan utilizando bienes propios.
“A uno le da el camión, a otro le da la pala, a otro un lote de terreno. Le da lo que le queda”, ejemplificó.
De acuerdo con la funcionaria, estos casos muestran que las dificultades no afectan únicamente a los trabajadores, sino también a pequeñas y medianas empresas que llegan al cierre sin recursos suficientes para cumplir con sus obligaciones.
La capacitación como alternativa
En medio de este escenario, Steffen destacó el rol de los Centros de Formación Laboral.
“Ahí se ve la esperanza del oficio”, afirmó.
Entre las capacitaciones mencionó electricidad, peluquería, manicura y confección.
La formación puede funcionar como una herramienta para quienes buscan incorporarse al mercado laboral y también para trabajadores que, después de perder un empleo, intentan desarrollar una actividad independiente.
Al realizar un diagnóstico general de la situación, Steffen planteó que las consecuencias de la pérdida del empleo exceden la cuestión salarial.
“El trabajo es el ordenador social”, resumió.
Según su mirada, cuando ese vínculo desaparece también pueden profundizarse situaciones de exclusión.
“Se rompe el tejido social. Entra la inseguridad, entran las situaciones de salud mental, entra la exclusión y entra la violencia”, sostuvo.
La funcionaria puso especial énfasis en los jóvenes y en quienes quedan fuera del mercado laboral.
“Hay una exclusión tremenda y los jóvenes están excluidos”, afirmó.
Y agregó una observación sobre la situación social que, según dijo, comenzó a hacerse visible en la ciudad:
“Nosotros no habíamos visto gente durmiendo en la calle y hoy tenemos gente durmiendo en la calle”.
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