Se reportan más apariciones de zorros grises en Pilar: "hay que dejarlos tranquilos"
Ambientalistas explicaron que “son asustadizos” y recomendaron “dejarlos tranquilos”. En algunos barrios cerrados ya forman parte del paisaje cotidiano.
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Las apariciones de zorros grises en el distrito de Pilar se volvieron cada vez más frecuentes y ya no se limitan a zonas rurales o barrios cerrados con características agrestes. Vecinos y testigos reportan su presencia en distintos puntos del partido, incluso en áreas urbanas y al costado de autopista Panamericana.
Las primeras detecciones se remontan a la pandemia, cuando la reducción de la circulación vehicular y humana les permitió ganar terreno. Desde entonces, los avistamientos no dejaron de multiplicarse y abarcan barrios distantes entre sí.
En los últimos días, un periodista de El Diario de Pilar registró la presencia de dos ejemplares durante una caminata nocturna por la colectora de la Panamericana, a la altura del kilómetro 52. Uno de los zorros quedó registrado en un video antes de perderse en un descampado lindero a una concesionaria.
Situaciones similares se repiten en distintos puntos del distrito. Un vecino de la zona de la calle El Petrel informó la aparición de un zorro en el jardín de su vivienda, mientras que habitantes de varios barrios privados relataron encuentros habituales con estos animales. El caso pionero fue el barrio Pilar del Lago, sobre la Ruta 234, donde desde hace años los zorros circulan entre las casas con total naturalidad.
También se registran avistamientos frecuentes en Estancias del Pilar, en terrenos cercanos al predio de la Asociación Argentina de Polo, en el barrio Pellegrini y en las inmediaciones de los barrios privados Mayling y Segundas Colinas. En muchos de estos lugares, los vecinos aseguran que los zorros ya forman parte del paisaje cotidiano.
Desde la Reserva Natural de Pilar explicaron que los ejemplares observados corresponden a zorros grises, fácilmente identificables por su cola de pelaje denso con la punta de un color diferente. Los ambientalistas remarcaron la importancia de no molestarlos y de respetar su presencia.
“Son animales asustadizos. Lo que hay que hacer es dejarlos tranquilos. Es algo normal: ellos eran los dueños de este ecosistema antes de que llegáramos nosotros”, señalaron desde el espacio protegido. Además, destacaron que se desplazan hacia zonas donde encuentran mayor tranquilidad y que su presencia no representa un riesgo para la población.
“Deberíamos respetar a nuestros compañeros de ruta. Son animales propios de esta región y con ellos se puede convivir perfectamente”, concluyeron.
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