Tiene 106 años, luchó contra las tropas de Hitler en la Segunda Guerra Mundial y votó en una escuela de San Isidro
Hijo de un soldado escocés y una enfermera inglesa, se llama Ronnie Scott y nació en 1917. Combatió durante cuatro años en la Segunda Guerra Mundial.
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En un emocionante testimonio de valentía y longevidad, Ronnie Scott, un hombre de 106 años, hizo historia hoy al votar hoy en la zona norte del conurbano bonaerense. Pero lo que hace que este acto sea aún más especial es su pasado como piloto de Spitfire durante la Segunda Guerra Mundial, defendiendo la libertad contra las fuerzas del mal encabezadas por Hitler.
Nacido en Argentina en 1917, Ronnie Scott ostenta una vitalidad y lucidez casi tan impresionantes como su historia de vida. Una historia que lo llevó a pilotear diferentes aviones y a jugar y entrenar en deportes como el hockey, cricket, bochas o rugby. Una historia de infinitas historias pero cuyo capítulo más crucial, acaso, fue escrito en la década del cuarenta, cuando decidió alistarse en el ejército británico e ir a pelear a la Segunda Guerra Mundial contra las tropas de Hitler.
Ronnie Scott, nacido en una época marcada por la agitación de la guerra, se convirtió en un héroe no solo por su contribución a la paz mundial sino también por su dedicación continua a la comunidad. Antes de su servicio militar, Scott fue piloto de Aeropostale, una distinguida línea aérea con base en el Barrio Almirante Brown. Esta compañía aérea, junto con otras, se fusionó para dar origen a Aerolíneas Argentinas, la aerolínea nacional de Argentina, mostrando así su impacto duradero en la industria de la aviación en el país.
Pero su legado va más allá de sus hazañas aéreas. Ronnie Scott también fue presidente del Tigre Boat Club, una posición que ocupó con gracia y determinación, contribuyendo significativamente al tejido social de la comunidad de Tigre. Su pasión por la navegación y su espíritu de liderazgo dejaron una marca indeleble en el club y en las personas que tuvieron el privilegio de conocerlo.
Ronnie, primer hijo argentino de un ex combatiente escocés y una enfermera inglesa, tenía 14 años cuando conoció al Príncipe de Gales, el futuro Rey Eduardo VIII, que había llegado de visita a la Argentina por segunda vez y con quien entabló una amistad, y 25 cuando, en el año 42, tomó la crucial decisión de alistarse en la Marina británica.
De aquí partió en barco y llegó al Reino Unido a principios del 43. Si bien en un primer momento quisieron enviarlo como infante a un regimiento, Ronnie se negó y decidió enrolarse en la aviación naval. “Fui a hacer una práctica en Canadá y luego, de regreso a Inglaterra, llegué a volar todos los aviones que tenía la Marina. El momento más terrible para mí fue al final de la Guerra, cuando tuve una ‘plantada de motores’ sobre la costa sudoeste y me vi obligado a hacer un amerizaje de emergencia. Pensé que me moría", había contado en una entrevista hace unos años.
Padre de dos hijos que viven en el extranjero y abuelo de tres nietos que ya pasaron los treinta, Ronnie vive solo, juega a las bochas, anda en bicicleta y es toda una celebridad en su barrio de San Isidro, donde los vecinos no sólo lo reconocen como un ex deportista destacado sino como lo que es: un héroe de guerra. El hecho de que un hombre que luchó en una de las épocas más oscuras de la historia de la humanidad siga participando activamente en la vida cívica de su país se transformó en un gesto inspirador. Su voto hoy no solo representa su compromiso con la democracia, sino también su resiliencia y esperanza en un futuro mejor para las generaciones venideras.
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