Un Milei desaforado encontró su tono de campaña en la apertura de sesiones ordinarias
Este domingo, el Presidente brindó su discurso ante la asamblea legislativa. Allí dejó entrever claramente cuál será su relato proselitista de cara a la reelección.
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Por Federico de Marco
Antagonismo fuerte con “el pasado”, con el “Estado presente” y con la “Justicia social”; apelación a un supuesto bienestar económico y social basado en la eficacia técnica; mano dura con la delincuencia; y una suerte de mesianismo individual contra la “casta corrupta” serán los principales ejes que Javier Milei continuará acentuando de cara a los comicios de 2027.
Y el tono estará ubicado en la lógica del panelismo periodístico: “kukas”, “chilindrina troska”, “burros”, “comunistas asesinos que mataron a 150 millones de seres humanos”, etc.
En este sentido, no hubo ni habrá un Milei moderado, que busque los presuntos “votos del medio”, como en un momento se creyó. Lo que se percibe es una estrategia de acelerar la confrontación y el choque, y radicalizar las posturas, para arrastrar la agenda y someter a la oposición a una mera reacción defensiva y denuncista.
Además, apelará, en el marco del juego político de suma cero, a alcanzar los sufragios faltantes (como en 2023, que necesitó del balotaje para ganar) a través de la lógica “mal menor”.
Milei sigue siendo el mismo, aunque quizás más desembozado; hasta ahora, en este escenario social, le ha funcionado muy bien, pero en Argentina todo puede darse vuelta en cuestión de horas (como le sucedió a Mauricio Macri en su tercer año de mandato); sólo el tiempo decidirá si ha elegido el camino discursivo correcto.
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