A 30 años del primer ejemplar: la historia de El Informador, el diario local que marcó a Salliqueló
El histórico semanario cumple tres décadas desde su primera edición. Nacido sin internet ni redes sociales, construyó un vínculo fuerte con la comunidad y dejó una huella que aún perdura.
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El 24 de abril de 1996 salió a la calle la primera edición de El Informador en Salliqueló, un periódico que con el tiempo se convirtió en una referencia informativa y social del distrito. A 30 años, su historia fue reconstruida por sus protagonistas en una entrevista publicada por Veradia.com.
El proyecto nació por iniciativa de Heberto Molina, junto a Alfredo “Grillo” Molina y Yanina Rivero, con un objetivo claro: contar lo que pasaba en el pueblo cuando casi no había espacios para hacerlo. “Lo queríamos hacer en serio”, recuerdan, al describir el espíritu con el que arrancaron.

Los comienzos estuvieron marcados por el trabajo artesanal: redacción sin herramientas digitales, fotografías analógicas reveladas en un cuarto oscuro y largas jornadas que muchas veces se extendían hasta la madrugada. En un principio, la impresión se realizaba en Carhué, pero los costos los llevaron a tomar una decisión clave: montar su propia imprenta en Salliqueló, aun sin experiencia previa.
Con el paso del tiempo, el diario se consolidó como semanal y fijó los martes como día de salida. La constancia fue uno de sus pilares y lo convirtió en una cita obligada para muchos vecinos. En una época sin redes sociales, el periódico no solo informaba, sino que también generaba cercanía.

Ese vínculo se construyó, en gran parte, a partir de su mirada social. Historias de vecinos, personajes anónimos y relatos cotidianos ocuparon un lugar central. “En el pueblo hay cosas muy valiosas que no siempre vienen de gente conocida”, señala Yanina, en relación a esas notas que lograban mayor identificación con los lectores.
La distribución también tenía un rol clave: los canillitas recorrían casa por casa ofreciendo los ejemplares, mientras el sistema de suscriptores garantizaba la llegada a muchos hogares. Con los años, el diario creció, incorporó mejoras de diseño, sumó suplementos y alcanzó tiradas de más de 800 ejemplares.

El cierre llegó en noviembre de 2017, tras la muerte de Heberto Molina, quien sostuvo el proyecto durante más de dos décadas. Con su partida, se terminó la edición en papel, aunque su legado continúa en el ámbito digital.
A 30 años de aquella primera edición, El Informador sigue siendo recordado como mucho más que un diario. Una experiencia colectiva que dejó una marca en Salliqueló y que hoy vuelve a poner en valor una forma de hacer periodismo cercana, constante y profundamente ligada a su comunidad.

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