Argentina ya aplicó más de 11 millones de vacunas contra el coronavirus, pero el Gobierno no pudo capitalizar esa gestión
Si bien se ha desplegado un discurso que sostiene que la administración Fernández no inocula al ritmo que debiera (ligado esto a la crítica de su gestión de la pandemia), lo cierto es que Argentina no está tan mal en relación con otros países de la región y el mundo. El Presidente no ha podido capitalizar su campaña de vacunación en función de variados errores políticos y comunicacionales.
:format(webp):quality(40)/https://lanoticia1cdn.eleco.com.ar/media/files/000000virus-1.jpeg)
Por Federico de Marco.
Comparar campañas de vacunación por países requiere del análisis de distintas variables: cantidad de dosis aplicadas a una misma persona (una o dos, si corresponde), población, calidad y efectividad de las ampollas utilizadas (no es similar la eficacia de las que ofrece Sinovac que la que ofrece la Sputnik V o Pfizer), entre otras cuestiones.
Más allá de estas consideraciones, grosso modo, Argentina se encuentra entre los tres países que más dosis dio en Sudamérica, y pertenece al selecto grupo de naciones a nivel mundial que superó la aplicación de 11 millones de ampollas (de las más de 12 millones recibidas).
El número no está tan mal, pero es llamativo (o no) que el Gobierno de Alberto Fernández no haya logrado capitalizar (aunque sea en parte) este logro tras tantos yerros en la gestión de la pandemia. Precisamente esos yerros coadyuvaron a que el Ejecutivo no pueda sacar rédito político de su plan de inmunización contra el Covid-19, pero éste no fue el único detalle adverso.
Vivir en medio de una enfermedad tan compleja también ha contribuido a generar un clima de hartazgo en amplios sectores de la población, quienes, incluso, si el Gobierno ya hubiera aplicado el triple de vacunas de todas formas le cuestionarían la campaña. Esta situación surge del contexto y de la idiosincracia, y si bien es un fenómeno social, el oficialismo lejos ha estado de poder leerlo y comprenderlo a tiempo.
Otra variable que afecta a la administración Fernández en este aspecto tiene que ver con que jamás logró salir del escándalo de la "Vacunación VIP". Se dio en el puntapié del proceso de inmunización y empañó, posiblemente para siempre, las acciones contra el coronavirus por parte del Ejecutivo. Esta situación caló hondo porque fue la tropa propia la que lanzó el fuego amigo, generando así una mala praxis -más allá del efecto concreto sobre el plan de inoculación- que el Frente de Todos llevará para siempre consigo.
Ahora, a 14 meses de la llegada de la pandemia al país, un nuevo confinamiento se hizo necesario, y los cuestionamientos al respecto se exacerbaron. Sucede que se impuso la lógica discursiva -impulsada en parte por la oposición, claro- de que se llegó a una nueva restricción porque Fernández no realizó las maniobras necesarias para vacunar a mayor cantidad de población, porque "se robaron" las dosis, y porque prometieron ampollas que nunca aparecieron. Aquí arribamos ya a un punto estrictamente comunicacional. El Frente de Todos ha cometido tantos errores políticos como comunicacionales, principalmente errores no forzados.
La promesa incumplida de la llegada de 10 millones de dosis para enero y febrero pasado por parte de Casa Rosada contribuyeron a aumentar las críticas al Jefe de Estado. En pandemia las sensibilidades son otras, las creencias son otras y las miradas son otras. Un compromiso incumplido en otro contexto puede pasar inadvertido -como tantos en nuestra historia-, pero cuando la vida está en juego, la prolijidad en el uso de las palabras y los tiempos es una cuestión obligatoria. Además, las declaraciones, incluso contradictorias, de los ministros y funcionarios nunca colaboraron a apuntalar al Gobierno; es un problema intrínseco que surge de la acción de conformar un gabinete sin coordinación y como suma de individualidades. El propio Presidente tuvo que salir a desmentir a varios de los integrantes de su equipo, incluida a la Ministra de Salud Carla Vizzotti. Y ni hablar del echado Ginés González García menospreciando, en su momento, el poder y el nivel de propagacióndel virus, el mismo que ya se cobró la vida de casi 75 mil argentinos.
Todas estas cuestiones, entre otras aquí soslayadas por una cuestión económica, han hecho que el Gobierno (a pesar de encontrarse en una aceptable posición comparativa con respecto a la campaña de vacunación contra el Covid-19 de otros países) no sólo no haya podido capitalizar esa gestión, sino que, por el contrario, no pueda parar de acumular cuestionamientos, incluso de parte de sus propios votantes.
En los comicios venideros se visibilizará un reflejo de la percepción ciudadana acerca del manejo político de la pandemia. El Gobierno Nacional tiene mucho por hacer para revertir su imagen...
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión