Barigüí: la mosca negra ya llegó al AMBA y las altas temperaturas favorecen su proliferación
El insecto que siempre habitó las provincias del norte comenzó a aparecer hace más de una década en la cuenca del Salado. Ahora su molestia y dolorosa "mordedura" llega a lugares densamente poblados que rodean la Capital Federal.
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La aparición de nubes de insectos en diversos municipios de la provincia de Buenos Aires ha vuelto a poner en alerta a los vecinos y autoridades. Se trata del barigüí, también conocido como "mosca negra", un simúlido que, aunque no transmite enfermedades, se ha convertido en una verdadera pesadilla para quienes habitan el área metropolitana.
Este insecto no es autóctono de la zona. Su origen se remonta al norte de Argentina (Chaco, Formosa y Corrientes), pero las sucesivas inundaciones y crecidas de los últimos 25 años permitieron que colonice el Río Salado.
A diferencia del mosquito, el barigüí no se cría en agua estancada. Su hábitat ideal son las aguas corrientes, con buen caudal y oxigenación, lo que hace que su control sea extremadamente complejo para los municipios.
Lo que popularmente llamamos "picadura" es, en realidad, una mordedura. La hembra de esta especie es hematófaga y utiliza pequeñas garras para cortar la piel y alimentarse de la sangre que brota.
"Las consecuencias dependen de cada persona", señaló el entomólogo consultado por La Noticia 1. Mientras que en algunos individuos no genera más que una pequeña molestia, en personas alérgicas puede provocar cuadros graves de edema, inflamación de párpados y picos de fiebre. “El síntoma más común es una picazón intensa y persistente que, al rascarse, suele derivar en infecciones”, agregó.
Hasta hace algunos años sólo había llegado a un área restringida dentro de la provincia de Buenos Aires, pero el clima con temperaturas extremas ha favorecido una nueva migración que acerca a la mosca negra a la Capital Federal. De allí que alcance mayor popularidad, puesto que la morededura dolorosa no es frecuente como la del mosquito.
Los consejos que difunden desde las distintas dependencias de salud de los municipios afectados, destacan:
- Prevención: Usar ropa clara y de mangas largas. Los repelentes con alta concentración de DEET ayudan, aunque su eficacia es menor que contra los mosquitos.
- Higiene: Ante una mordedura, lavar inmediatamente con agua y jabón.
- Frío local: Aplicar hielo para bajar la inflamación y evitar, a toda costa, rascarse la herida.
Respecto a las características de la lesión hay que saber que la mosca negra rasga la piel con su mandíbula y libera sustancias anestésicas, vasodilatadoras y anticoagulantes. Este proceso hace que muchas personas no perciban el dolor de inmediato, sino cuando la inflamación ya comenzó. Las consecuencias suelen ser visibles y molestas: enrojecimiento, hinchazón, ardor y picazón intensa que puede prolongarse durante varios días. En algunos casos, las mordeduras dejan manchas rojas o pequeñas heridas que tardan en desaparecer, y en personas más sensibles pueden presentarse reacciones alérgicas severas, con inflamación marcada e incluso fiebre.
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