De repartir panificados a fabricarlos: la historia de Zarpane, la pyme que hace los pebetes más buscados de la Provincia
Tres exdistribuidores de una multinacional, con más de tres décadas de experiencia en el rubro, apostaron a la producción propia y hoy impulsan una pyme en crecimiento en el conurbano bonaerense. En diálogo con LANOTICIA1.COM, uno de sus socios, Daniel Buccafusca, destacó la expansión de la empresa, aunque advirtió sobre las dificultades que enfrenta el sector por la fuerte presión impositiva y la competencia del mercado.
En el barrio de Villa Martelli, partido de Vicente López, funciona la planta de Zarpane Panificados, una pyme bonaerense que nació tras una decisión que cambió por completo la vida laboral de tres trabajadores con más de tres décadas en el rubro panificados. En ese lugar, LANOTICIA1.COM recorrió la planta y dialogó con sus protagonistas para conocer la historia de la empresa desde adentro.
Se trata de Daniel Buccafusca, Guillermo Aioli y Sebastián Pérez, quienes durante más de 30 años trabajaron juntos en la distribución de panificados para una multinacional. Ese recorrido les permitió conocer el negocio desde adentro: la calle, los comercios, la logística diaria, los clientes y el funcionamiento real del mercado.
“De la calle saltamos a la producción… estamos a los ponchazos, pero seguimos firmes”, resume Buccafusca.
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El salto: de distribuir a producir
Durante más de tres décadas, los tres socios trabajaron en la distribución del sector. Conocían cada punto del negocio, pero con el tiempo comenzó a tomar fuerza la idea de dejar de ser intermediarios para fabricar sus propios productos.
“En la parte de distribución estuvimos 30 años en una empresa grande. Un día dijimos: ¿por qué no fabricar nosotros?”, recuerda uno de los fundadores.
El cambio no fue menor: implicó pasar de un esquema ya conocido a otro completamente nuevo, con inversión, riesgo y la construcción de una marca propia desde cero.
“Fue un cambio grande, pasamos de distribuir a producir. Es otra cabeza”, explican.
El inicio fue modesto, con apenas cinco empleados y una producción reducida, pero con el paso del tiempo la empresa fue creciendo hasta consolidar su propia planta y ampliar su cartera de productos. En ese proceso, la estructura laboral también se expandió: “Arrancamos con 5 empleados, hoy somos una veintena”, destacaron desde la firma.
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Producción, expansión y el pebete como su producto estrella
El pebete se consolidó como el producto insignia de Zarpane Panificados, con fuerte presencia en comercios de cercanía y alta rotación dentro de la línea de elaboración. Desde la empresa destacan que su desempeño en el mercado fue determinante dentro del crecimiento del portfolio.
“Es un producto que tuvo muy buena aceptación”, señalaron.
En ese sentido, el propio Daniel Buccafusca remarcó el posicionamiento del producto dentro de la oferta de la pyme y apeló directamente al consumidor: “El pebete es el que más salida tiene. Pruébenlo, porque tiene su toque”.
Incluso fue más allá al describir la experiencia de consumo: “Lo probás y te da ganas de más”, afirmó al referirse al nivel de aceptación que, según explicó, tuvo el producto en el mercado.
Junto al pebete, también el pan de pancho y el pan de hamburguesa figuran entre los de mayor salida dentro de la línea, en un esquema de producción orientado al consumo masivo.
La distribución abarca la Zona Norte y la Zona Oeste del conurbano bonaerense, con presencia en distintos municipios del Gran Buenos Aires, además de localidades del interior provincial. En paralelo, la empresa también comercializa sus productos en la Ciudad de Buenos Aires a través de una red de distribuidores y comercios minoristas.
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Competencia, mercado y estrategia
El crecimiento de la pyme se da en un contexto de mayor exigencia para el sector, marcado por el incremento de la competencia en góndola y una mayor presión sobre los precios.
Desde la empresa señalan que en los últimos años aumentó la cantidad de marcas y alternativas en el rubro panificados, lo que impacta directamente en la dinámica comercial y en la capacidad de sostener márgenes estables. “La competencia en góndola aumentó muchísimo en los últimos años”, indicaron.
En ese marco, explican que el sector se volvió más competitivo y que las condiciones de consumo cambiaron, con mayor sensibilidad al precio y una oferta más diversificada.
Frente a ese escenario, en Zarpane afirman que la estrategia pasa por sostener los estándares de calidad, aun en un contexto de presión sobre los valores de venta. “Nosotros no queremos bajar la calidad. Preferimos sostener el producto antes que entrar en una guerra de precios”, remarcaron.
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Materia prima, procesos y vida útil del producto
Uno de los aspectos centrales del proceso productivo está vinculado a la materia prima, en particular la harina, que según explican en la empresa registró cambios en los últimos años y repercute directamente en la elaboración de los productos.
“La harina hoy no es la misma de hace años atrás. Tiene muy bajo contenido de gluten y requiere muchos aditivos para darle fuerza a la masa. Esos aditivos son importados y encaren el producto. Es un problema que hoy están teniendo todas las panificadoras”, explicó Daniel Buccafusca.
Ese escenario obliga a un control más estricto de cada etapa de la producción, donde variables como la temperatura, la fermentación y la humedad resultan determinantes para obtener el producto final.
En paralelo, uno de los puntos más sensibles del esquema productivo está en el uso de conservantes, donde la empresa asegura haber tomado una decisión que impacta directamente en la calidad del producto y en su dinámica comercial.
Según explican, la estrategia apunta a reducir la utilización de aditivos para ofrecer productos con un perfil más fresco y una propuesta que buscan acercar a un consumo más saludable, aunque eso implica una vida útil más corta en comparación con las grandes marcas del sector.
“Cuando un producto dura 30 días, tiene más conservantes. Cuando dura 13 o 15 días, tiene menos”, señalaron.
Esa diferencia no es menor: en términos comerciales, una menor vida útil obliga a una rotación más rápida en góndola y en los puntos de venta, lo que incrementa la presión logística y reduce el margen de error en la distribución. En el caso de una pyme, ese esquema puede implicar mayores niveles de riesgo operativo, ya que depende de un flujo constante de ventas para evitar pérdidas de producto.
En ese marco, desde la empresa reconocen que la decisión de priorizar menor uso de conservantes no siempre resulta la más conveniente desde lo estrictamente comercial, pero forma parte de una definición de posicionamiento dentro del mercado.
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Identidad, trabajo y arraigo
Más allá del negocio, la historia de Zarpane también tiene un fuerte anclaje territorial. Daniel Buccafusca es oriundo de Carapachay y destaca el vínculo con su lugar de origen, donde también se desarrolla buena parte de la actividad de la empresa.
“Nací en Vicente López, soy de Carapachay. Mi partido no lo cambio por nada”, afirma.
En esa línea, el crecimiento de la pyme también se tradujo en generación de empleo local, un aspecto que los socios señalan como central dentro del desarrollo del proyecto.
“Dar trabajo a vecinos y a gente que tal vez no es de este partido nos llena de orgullo”, sostienen.
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Contexto económico y mirada sobre el Estado
El recorrido de la empresa también deja definiciones sobre el contexto general del sector pyme, atravesado por mayores niveles de presión impositiva y un esquema de competencia que, según señalan, se volvió más exigente en los últimos años. En ese marco, describen el esfuerzo cotidiano que implica sostener la actividad: “Hoy para mantener una pyme tenés que ser mago”, resumen.
A partir de esa lectura, desde la firma advierten que las condiciones actuales impactan directamente en la capacidad de desarrollo de las pequeñas y medianas empresas. “El Estado nos está perjudicando”, afirman.
En esa línea, agregan que el rol de las pymes como generadoras de empleo no siempre se ve reflejado en el tratamiento regulatorio. “Las pymes son una fuente muy fuerte de trabajo, pero nos tratan igual que a una multinacional”, sostienen.
Desde la empresa consideran que el principal problema pasa por la falta de diferenciación en el esquema impositivo y en las exigencias administrativas, lo que, aseguran, termina afectando el crecimiento y la competitividad del sector.
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Una pyme bonaerense que sigue apostando al país
La historia de Zarpane resume el recorrido de tres trabajadores que, tras décadas en la distribución de panificados, decidieron dar el salto a la producción propia y construir una marca en el conurbano bonaerense. “Nosotros venimos de la calle, sabemos lo que es el trabajo día a día”, resumen.
En ese camino, aseguran que la experiencia acumulada fue clave para sostener el crecimiento en un contexto cada vez más competitivo.
Más allá de las dificultades del sector, desde la empresa remarcan la decisión de seguir adelante con el proyecto, apostando a sostener la producción y el empleo en el tiempo.
“Esto es lo que hacemos todos los días, es lo que nos permitió crecer”, deja entrever Daniel Buccafusca, en una definición que refleja el vínculo entre trabajo, esfuerzo y pertenencia que atraviesa la historia de esta pyme bonaerense.
En esa lógica, la experiencia de Zarpane se inscribe también en la de tantas pequeñas y medianas empresas de la Provincia que, con esfuerzo cotidiano, intentan sostener su actividad en un escenario cada vez más exigente, pero manteniendo el vínculo con sus comunidades y el trabajo local. Desde la firma destacaron la importancia de “seguir apostando a las pymes bonaerenses”, a las que definieron como “un motor fundamental para la generación de empleo, la producción y el desarrollo de las economías regionales”.
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