Donación de médula ósea: la historia de una quilmeña que recibió un trasplante de su hermana y hoy alienta a donar
Gisele Macías tenía 30 años cuando fue diagnosticada con leucemia y necesitó un trasplante urgente. Su hermana gemela Elizabeth resultó compatible en un 99% y le donó las células que le permitieron recuperar su salud. En la Provincia, explican quiénes pueden ser donantes y cómo es el procedimiento.
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En el marco del Día Mundial del Donante de Médula Ósea, el Ministerio de Salud bonaerense puso el foco en la importancia de la donación y difundió historias de pacientes que lograron atravesar enfermedades graves gracias a un trasplante.
Una de ellas es la de Gisele Macías, una profesora de educación física de Quilmes, que tenía apenas 30 años cuando una gripe que no terminaba de curarse derivó en un diagnóstico de leucemia, un tipo de cáncer de la sangre. La enfermedad estaba avanzada y los médicos le indicaron que necesitaba un trasplante de médula ósea cuanto antes.
Gisele fue trasladada a un hospital de La Plata y quedó internada en aislamiento debido a que sus defensas eran prácticamente inexistentes. Allí le explicaron que la médula ósea es el tejido que se encuentra dentro de los huesos y que tiene una función fundamental: producir los componentes de la sangre.
Su hermana gemela fue la donante
En el caso de Gisele, la posibilidad llegó desde su propia familia. Su hermana gemela, Elizabeth, resultó compatible en un 99% y no dudó en convertirse en su donante.
Para prepararse, Elizabeth recibió una medicación que acelera el crecimiento de células madre de su propia médula. El día del trasplante le extrajeron sangre en una habitación del hospital, mientras Gisele esperaba en otra.
Las células fueron luego implantadas en la paciente y se transformaron en las “semillas” de una nueva médula ósea sana.
Gisele permaneció cuatro meses internada hasta que las células donadas por su hermana “prendieron” y comenzaron a producir nuevamente los componentes de la sangre.
“Ni bien las recibí empecé a sentir hambre y energía, fue inmediato”, recordó. Para ese momento había perdido 15 kilos y prácticamente no tenía fuerzas para levantarse.
Diez años después del trasplante, Gisele se recibió de profesora de educación física y también de yoga. Actualmente da clases en distintas instituciones de Quilmes y mantiene el mensaje que surgió de su propia experiencia: la importancia de donar para ayudar a otras personas.

La unidad de trasplantes del hospital Rossi
La historia de Gisele está vinculada con una institución pública bonaerense que tiene una trayectoria pionera en este tipo de tratamientos.
La primera unidad de trasplante de médula ósea de un hospital público del país fue inaugurada en el Hospital Provincial HIGA Prof. Dr. Rodolfo Rossi, de La Plata. El 23 de septiembre cumplió 33 años y su equipo ya realizó más de 900 trasplantes.
El jefe de sala de la unidad, el hematólogo Facundo Colombi Martínez, explicó que la médula ósea produce los glóbulos rojos, que transportan oxígeno; los glóbulos blancos, que participan de las defensas; y las plaquetas, que intervienen en la coagulación.
En enfermedades como la leucemia, el tratamiento puede incluir altas dosis de quimioterapia o radioterapia para eliminar la médula enferma y posteriormente repoblarla con células madre nuevas.
Esas células pueden provenir de un familiar compatible o de una persona inscripta en el registro internacional de donantes de médula ósea, aunque no tenga ningún vínculo con quien necesita el trasplante.
Quiénes pueden ser donantes en la Provincia
Desde el Ministerio de Salud bonaerense remarcan que la mayoría de las personas puede ser donante de médula ósea y que la donación puede ayudar a pacientes con leucemias, mieloma múltiple y linfomas, entre otras enfermedades.
Uno de los principales problemas es encontrar compatibilidad. Según la información difundida por la cartera sanitaria, tres de cada cuatro personas que necesitan este tipo de donación no encuentran un donante compatible dentro de su familia.
En la Provincia de Buenos Aires, los requisitos indicados para ingresar al registro son:
- Tener entre 18 y 40 años.
- Pesar más de 50 kilos.
- Encontrarse en buen estado de salud.
Quien quiera inscribirse puede acercarse a cualquier centro de donación de sangre de la Provincia. Allí se explica el procedimiento y se toma una muestra de sangre para realizar los estudios de compatibilidad.
Si las condiciones están dadas, la persona ingresa a un registro internacional y queda disponible para una eventual donación cuando aparezca un paciente compatible.
Donar médula ósea no implica una punción en la columna
Uno de los principales mitos alrededor de la donación es que se trata de un procedimiento doloroso o riesgoso que requiere una punción en la columna.
El especialista del hospital Rossi explicó que esa creencia surge, en parte, de una confusión entre médula ósea y médula espinal, que son estructuras completamente diferentes.
En la mayoría de los casos, las células madre se obtienen mediante un procedimiento denominado aféresis. El donante se conecta a una máquina que extrae la sangre, la centrifuga y separa las células que serán utilizadas para el trasplante. El resto de la sangre vuelve al organismo.
Según Colombi Martínez, se trata de un procedimiento probado, seguro e indoloro, que no requiere ingresar a un quirófano.

Otra historia: de Mendoza a La Plata para salvar a su hermana
La unidad del hospital Rossi también recibió recientemente a Carolina Lamas, una mujer de 48 años oriunda de Luján de Cuyo, Mendoza, que fue diagnosticada con mielodisplasia, una enfermedad que afecta a las células productoras de sangre de la médula ósea.
De sus cinco hermanos, René resultó ser el más compatible. Viajó más de 1.000 kilómetros hasta la Provincia y permaneció alojado en el Hogar de Tránsito del Cucaiba, en Ensenada, mientras se preparaba para la donación.
A principios de septiembre se concretó el trasplante. René recibió una medicación inyectable y luego permaneció durante dos horas conectado a una máquina de aféresis.
El 24 de septiembre recibió la noticia que esperaba: Carolina estaba bien y recibiría el alta al día siguiente.
Las células que donó se convirtieron en la nueva médula ósea sana de su hermana.
Desde el Ministerio de Salud bonaerense remarcan que el trasplante puede atravesar un momento especialmente delicado después de la intervención, debido a que la quimioterapia y radioterapia utilizadas previamente eliminan la médula enferma y generan un período en el que el organismo deja de producir células sanguíneas hasta que las nuevas células comienzan a funcionar.
Por eso, los pacientes requieren internación, controles diarios y un equipo interdisciplinario que acompañe tanto a la persona trasplantada como a su familia.
Para Gisele, que atravesó ese proceso hace una década, la experiencia modificó su manera de mirar la vida. “La cosa más simple, sentirle el gusto a la comida, correr o charlar con una amiga tienen, después de esa experiencia, mucho más valor”, contó.
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