El egipcio que vive en Morón, llegó a la Argentina escapando de una persecución y hoy alienta a la Scaloneta
Artín Assalian tenía apenas dos años cuando su familia huyó de Egipto en un barco rumbo a Buenos Aires. Hace más de siete décadas que vive en la provincia de Buenos Aires, donde formó su familia, se dedicó a distintos oficios y hoy cocina gastronomía armenia y egipcia. Aunque nació en El Cairo, asegura que su patria es Argentina.
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La historia de Artín Assalian atraviesa tres continentes y varias generaciones de exilios. Nació en El Cairo, Egipto, en una familia de origen armenio, pero llegó a la Argentina cuando tenía apenas dos años escapando junto a sus padres de la violencia que se vivía en ese país. Hoy, con 77 años, vive en Morón, donde encontró el lugar que considera su verdadero hogar y desde donde sigue cada partido de la Selección Argentina con la misma pasión que cualquier hincha.
"Argentina me dio todo. Mi patria es la Argentina. Egipto nunca me hubiera podido ofrecer todo lo que encontré acá", asegura, sin dejar lugar a dudas sobre el país que eligió para vivir.
La decisión de emigrar se tomó después de un episodio que marcó a su familia. Su padre, Abdel Kerim Assalian, fue perseguido por un grupo extremista que lo confundió con un judío. Logró salvarse gracias a un comerciante que lo escondió entre cajones de frutas y verduras hasta que pasó el peligro. Aquella misma noche decidió que era momento de abandonar Egipto.
La familia vendió todas sus pertenencias y consiguió pasajes en un barco rumbo a Sudamérica. El recorrido incluyó escalas en Alejandría, Nápoles, Marsella, Dakar, Brasil y Montevideo, hasta desembarcar finalmente en Buenos Aires.

Durante la travesía viajaban en cuarta clase y las condiciones eran muy precarias. Su padre, que era sastre y hablaba francés, confeccionó ropa para otros pasajeros e incluso para el capitán del barco. En lugar de cobrar dinero, pidió alimentos para poder alimentar a su familia durante el viaje.
"Me acuerdo cuando mi mamá me bajó del barco y me puso en los brazos de mi abuelo materno, que ya estaba acá. Ese es mi primer recuerdo", recuerda en declaraciones al diario Clarín.
De Floresta a Morón, toda una vida en la provincia
Al llegar al país, la familia se instaló primero en Floresta junto a sus abuelos maternos y luego se mudó a José Ingenieros, donde Artín pasó gran parte de su infancia y juventud.
A lo largo de su vida trabajó en distintos rubros: una distribuidora, publicidad, un banco y durante 25 años fue cobrador, recorriendo buena parte del conurbano bonaerense.
En 1983 se casó con Mabel Franco, con quien formó una familia y tuvo dos hijos. Actualmente vive en Morón, donde también desarrolla otra de sus pasiones: la cocina.
Desde hace más de una década prepara por encargo platos típicos de la gastronomía armenia y egipcia, como fatay, hummus, baklava o mamul, aunque también cocina recetas tradicionales argentinas.
"Los árabes y los armenios tienen una cocina muy parecida. Compartimos muchísimas comidas", explica. Y agrega, con orgullo: "Nunca dejan nada en el plato. Para mí esa es la mayor satisfacción".

Un bonaerense más que sufre con la Selección
Aunque su documento indique que nació en Egipto, Artín siente que su verdadera patria es la Argentina. Por eso vive cada partido de la Selección con intensidad.
"Con Cabo Verde sufrí como loco. Los últimos minutos fueron interminables. Messi no puede hacer todo solo. Barco me encanta, tiene una fuerza terrible y Argentina lo necesita", comenta.
Sin embargo, también reconoce las virtudes del país donde nació. "Egipto es un país de mucho calor y están acostumbrados a correr. Son muy físicos", analiza sobre el rival.
Después de más de siete décadas en suelo argentino, Artín ya no tiene dudas sobre su identidad. Llegó escapando de una persecución cuando era un niño, construyó toda su vida en la provincia de Buenos Aires y hoy, desde Morón, sigue alentando a la Scaloneta como un argentino más.
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