Explosión en Merlo: cómo sigue la salud del joven herido y la noche de angustia de los vecinos que lo perdieron todo
Una explosión en un depósito de garrafas en Mariano Acosta dejó cuatro heridos: un joven de 18 años sigue en terapia intensiva. El drama de los vecinos que pasaron la noche entre escombros y el miedo a los robos.
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La explosión en un depósito de garrafas en Mariano Acosta, partido de Merlo, dejó un saldo de al menos cuatro heridos y un barrio marcado por el miedo y la destrucción. A un día del hecho, la preocupación sigue centrada en la salud del joven de 18 años gravemente herido y en la situación de las familias que perdieron todo.
El adolescente, identificado como Thiago, sufrió una fractura con hundimiento de cráneo luego de que una garrafa impactara de lleno en su cabeza. Fue operado de urgencia en el Hospital Eva Perón, donde le realizaron una craniectomía descompresiva y la evacuación de hematomas. Según el último parte médico, permanece en terapia intensiva, estable pero bajo estricta observación.
El dramático momento fue relatado por su madre, Rosa: “Estábamos en la galería de mi casa para salir y de repente veo que Thiago vuela. Ingresó una garrafa a mi domicilio y le pegó en la cabeza. Cayó como un meteorito”, contó.
En el mismo hospital también permanecen internados tres operarios de 41, 47 y 48 años que estaban trabajando en el depósito al momento del incendio. Todos presentan quemaduras en distintas partes del cuerpo, y dos de ellos continúan en terapia intensiva.
Mientras tanto, en el barrio la escena es desoladora. Casas destruidas, techos perforados y garrafas incrustadas en patios y hasta en árboles reflejan la magnitud de la explosión.
“Hay garrafas por todos lados, incluso arriba de los árboles. Es impresionante cómo volaron”, contó Carmen, una vecina cuya casa quedó lindera al depósito. Detrás de su vivienda, el predio donde funcionaba el almacenamiento de tubos de gas quedó completamente arrasado.
El impacto no fue solo material. Varias familias perdieron absolutamente todo. “No nos quedó nada, lo único que tenemos es lo puesto”, relató Yanina, otra vecina que vive en la zona desde hace más de 30 años.
La noche posterior al desastre fue igual de angustiante. Muchos vecinos decidieron quedarse en lo que quedó de sus casas, pese al riesgo, por miedo a robos. “Nos quedamos para que no nos lleven lo poco que quedó. Pasamos la noche vigilando”, explicaron.
A esto se suma el temor estructural: varias viviendas presentan riesgo de derrumbe, lo que impide que algunas familias puedan regresar a su interior.

El incendio, que comenzó entre las 6.30 y las 7 de la mañana del miércoles en un depósito ubicado sobre la calle Constituyentes, habría sido provocado por una chispa al enchufar una pava eléctrica cerca de un tanque con pérdida de gas. La explosión generó una serie de detonaciones en cadena que hizo volar garrafas como proyectiles.
“Las garrafas salían disparadas como misiles y caían en las casas”, coincidieron distintos testigos.
En medio del caos, también hubo denuncias de intentos de robo. Vecinos aseguraron que personas ajenas al barrio se acercaron durante y después del incendio, lo que incrementó el clima de tensión.
En la causa interviene la Justicia, que ya dispuso la aprehensión del responsable del predio, el cual funcionaría sin habilitación. Los peritajes serán clave para determinar responsabilidades en un hecho que dejó al descubierto el peligro de este tipo de instalaciones en zonas residenciales.
Mientras tanto, el barrio sigue en shock. Entre los escombros, el pedido se repite: ayuda para reconstruir y una cadena de oración por Thiago, el joven que pelea por su vida.
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