La historia del hacker sampedrino que se infiltró en una red de espías norcoreanos y expuso el caso en Las Vegas
Mauro Eldritch es especialista en ciberseguridad e investigador de amenazas. Junto a un colega creó una empresa ficticia, contrató a cuatro presuntos agentes vinculados con Corea del Norte y registró durante semanas cómo trabajaban, qué documentos utilizaban y cómo intentaban ocultar sus identidades. Presentó la investigación en DEF CON, una de las principales conferencias de hackers y profesionales de seguridad del mundo.
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Detrás de la pantalla de una computadora, el mundo de la ciberseguridad suele librar batallas silenciosas. Sin embargo, lo que comenzó como una investigación técnica para el especialista sampedrino Mauro Eldritch y su colega colombiano Heiner García terminó convirtiéndose en un verdadero libreto de película presentado en DEF CON 34, la cumbre de hackers y expertos en seguridad informática realizada en Las Vegas.
La trama arrancó al detectar un fenómeno en constante expansión a nivel global: el reclutamiento clandestino impulsado por Corea del Norte para infiltrar a sus profesionales en empresas occidentales de manera remota. "La nación de Corea del Norte está embargada y no tiene posibilidades de conectarse al mundo occidental bajo la dictadura en la que viven. Entonces, para conseguir fondos, utilizan a sus propios profesionales técnicos para buscar trabajo en distintas áreas alrededor del mundo", explicó Eldritch a LANOTICIA1.COM.
El principal obstáculo de los operadores norcoreanos es superar los controles de identidad. Para sortearlos, recurren a cualquier método disponible para fingir una ciudadanía distinta: "Utilizan identidades robadas o pasaportes filtrados a los que les pegan su cara arriba. Los ves diciendo que son japoneses, de Indonesia o de Filipinas, e incluso hemos visto casos donde dicen que son colombianos cuando claramente no tienen nada que ver".
Detrás de cada contrato no hay un beneficio personal para el trabajador, sino un entramado de explotación manejado por el propio régimen dictatorial: "El dinero no lo recibe la persona, sino un oficial o facilitador que le da una porción magra y se lleva el resto. Es una ciberesclavitud, porque la persona trabaja y todos disfrutan el salario, menos quien pone el esfuerzo", advirtió el especialista.
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La creación de "Ballena Azul LTD": La trampa perfecta
Ante la imposibilidad legal y logística de monitorear a estos sospechosos dentro de un entorno corporativo real, Eldritch y García tomaron una decisión audaz: armar una compañía falsa. Para darle cierta coherencia histórica, utilizaron el nombre de una antigua firma vinculada a la red de Generación Zoe.
"Dijimos: '¿Qué pasaría si efectivamente consiguieran un trabajo? ¿Qué harían?'. Como nadie en un departamento legal aceptaría ese experimento, armamos Ballena Azul LTD, una startup ficticia que supuestamente operaba con criptomonedas y grandes inversores", relató el investigador.
La carnada funcionó de inmediato. Un reclutador de la red tomó contacto manifestando un marcado interés por cubrir varios puestos en simultáneo: "El tipo estaba desesperado por conseguir cuatro puestos. Saben que en las empresas nuevas quienes entran al principio construyen todo desde cero y ganan mayor confianza interna. Nos presentaron cuatro agentes que fingían tener nombres latinos raros, como 'Ángelo Cruz'".
Para registrar el accionar sin levantar sospechas, los investigadores contaron con el soporte de una firma aliada radicada en Dubái que preparó una infraestructura informática especial: "Diseñamos máquinas virtuales que grababan cada computadora, cada entrevista, básicamente cada clic que hacían y cada interacción. Podíamos ver desde dónde se conectaban, qué archivos abrían y cómo se comportaban".
Modismos en Chat GPT y respuestas aprendidas
Durante las cinco semanas que duró el seguimiento, las grabaciones revealed detalles llamativos sobre el desenvolvimiento diario de los infiltrados. Un aspecto clave fue la barrera cultural y el desconocimiento de modismos cotidianos de la región.
"Si yo les hacía un comentario en chiste como parte del día a día, ellos iban a Chat GPT, compartían una cuenta entre todos y le preguntaban a la inteligencia artificial qué les había querido decir", reveló el profesional sampedrino sobre la falta de fluidez social.
En una de las entrevistas de contratación, Eldritch advirtió respuestas automatizadas y decidió indagar más a fondo: "Me daba cuenta de que estaba respondiendo un robot y él repetía arriba. Cuando le pregunté por su formación académica, porque había mencionado términos de nicho, me dijo que era matemático. El tipo no sabía programar, hacía todo por inteligencia artificial, pero estaba realmente formado. Te muestra que quien está arriba es una persona mala que los está explotando".
Las fisuras también surgieron al abordar hábitos de la infancia o la juventud: "Le pregunté a uno qué dibujitos miraba de chico y me dijo Meteoro y La pequeña Lulú. El tipo tiene 35 años; cuando era chico esos dibujos ya estaban fuera del aire. O me estaba mintiendo con lo único que conoce de la cultura occidental, o realmente era lo único que llegaba a su país con años de atraso".
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Periodistas encubiertos y la prueba de fuego
La puesta en escena necesitó además probar cómo reaccionaban los agentes ante la presencia de un tercero. Para ello, los investigadores sumaron la colaboración de periodistas de medios internacionales como el Wall Street Journal y traductores culturales, e incluso organizaron un encuentro con un supuesto inversor.
"Les dijimos que íbamos a hacer una ronda de inversión para la compañía y estaban entusiasmados. El día de la reunión se conecta el inversor y se produjo un segundo tenso porque se dieron cuenta de que era surcoreano. En realidad era un periodista de CoinTelegraph a quien le dimos la oportunidad de hablar con ellos a cambio de hacer las veces de inversor. Se prestó y nos dio una ayuda enorme", recordó Eldritch.
Pese a lo arriesgado del montaje, el especialista derribó uno de los principales mitos sobre la peligrosidad de interactuar con células de espionaje informático: "Hay un mito grande sobre que estos grupos son violentos, como el narcotráfico. Ellos se dedican mayormente al espionaje y buscan pasar desapercibidos. Cuando los descubrís no hay represalias ni confrontación; simplemente huyen, borran LinkedIn, Twitter, Telegram y desaparecen por completo. Es parte de su manual de instrucciones".
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Un riesgo silencioso a largo plazo
La estrategia de los agentes norcoreanos no busca provocar daños inmediatos, sino consolidarse en las organizaciones para obtener privilegios operativos de manera paulatina.
"Esto es espionaje corporativo y una apuesta a largo plazo. En ningún momento van a tratar de hacer daño directo al principio. Viene uno, se porta bien y cuando hace falta gente te dice: 'Tengo un amigo'. Trae a otro norcoreano que también hace buena letra y después a otro", describió Eldritch.
Esa dinámica fractura los esquemas de seguridad basados en la verificación cruzada: "En una empresa normal no sos amigo de todos. Si querés meter un cambio en el sistema, otras tres personas lo revisan. Pero cuando tenés a tres tipos adentro que están de acuerdo, cualquier modificación que quieran hacer se la aprubaban entre ellos. Ahí empieza el desastre, porque ganan acceso a información sensible o pueden drenar fondos, como ocurre frecuentemente en firmas del rubro cripto".
El desenlace antes del pago de sueldos
Dado que la ley internacional sanciona severamente la transferencia de dinero hacia entidades o ciudadanos vinculados al régimen norcoreano, el experimento no podía extenderse más de un mes.
"Teníamos que cortar antes porque no podíamos pagar sueldos de verdad, significaría violar sanciones internacionales. Les pedimos datos bancarios y documentos, que obviamente eran falsos, y eso nos dio el pie para cerrar la historia", detalló.
La simulación final incluyó la aparición en escena de otro colega sampedrino, Alejo, quien interpretó el rol de un socio de la compañía que confrontó directamente a los sospechosos en una videollamada. "Le dijo a uno que se hacía llamar Jack Anderson: 'Este documento no se corresponde con los registros que tenemos ni con el estado de Texas'. El tipo no sabía dónde meterse y se desconectó de inmediato. Ahí ejecutaron el protocolo que conocemos: borrar cuentas y esfumarse".
El recuerdo de San Pedro y el destino del dinero robado
En el tramo final de la conversación, Mauro Eldritch repasó la repercusión local que tuvo su intervención previa durante la caída del esquema ponzi Rainbow Exchange en San Pedro, una estafa que afectó a miles de vecinos.
Ante las persistentes dudas sobre la posibilidad de recuperar fondos congelados en billeteras virtuales, el especialista fue contundente: "Esa plata ya no existe. No hay chance de volver a ver un peso directamente de esa cuenta. Si la justicia no tiene la posibilidad de intervenir un exchange regulado o una entidad que permita congelar el activo, no hay manera de poner las manos arriba de los fondos".
Para ilustrar el recorrido complejo que suelen tener los activos sustraídos en estafas virtuales masivas, el experto citó una investigación realizada por su propio socio sobre otra célebre plataforma: "Con la estafa de Omega Pro se terminó determinando que parte del dinero robado fue enviado a la Guardia Revolucionaria de Irán, un país embargado, a cambio de dinero físico. Se buscan maniobras para ensuciar el rastro de forma tal que reconstruirlo lleve años".
Sin embargo, remarcó la importancia de mantener las acciones legales por la estafa en la ciudad: "En la blockchain la mayoría de las cosas son muy trazables. La investigación lleva tiempo y esfuerzo, pero teniendo las denuncias formales hechas, existe la posibilidad de que con los años la justicia logre ubicar parte de los activos o ejecutar resarcimientos por otras vías".
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