Murió “El carnicero de Giles”, el criminal que mató a toda su familia y estaba preso con reclusión perpetua
El hombre estaba internado por un diagnóstico de neumonía en Florencio Varela, mismo distrito donde estaba preso. En 1986 mató a sus padres y hermanos y en 1995, a su tía.
:format(webp):quality(40)/https://lanoticia1cdn.eleco.com.ar/media/2024/08/luis_fernando_iribarren.jpg)
Luis Fernando Iribarren, más conocido como "Carnicero de San Andrés de Giles", que mató a toda su familia en esa ciudad bonaerense entre 1986 y 1995, falleció a los 61 años hace unos días aunque la novedad de su deceso se dio a conocer en las últimas horas.
En 2024 había vuelto a ser noticia cuando se fugó de la cárcel de Olmos durante una salida autorizada y se mantuvo prófugo durante más de una semana, hasta ser hallado en la provincia de Santiago del Estero. Estuvo preso desde 1995 y había sido condenado en 2002 a reclusión perpetua.
Iribarren murió el 22 de febrero aunque se conoció en las últimas horas- en el Hospital Mi Pueblo de Florencio Varela, donde había sido diagnosticado de neumonía. El múltiple asesino estaba alojado en la Unidad 31.
El caso
Iribarren asesinó a su padre Luis Juan Iribarren (49); su mamá, Marta Langevin (42), y sus hermanos, Marcelo (15) y María Cecilia (9) en 1986 y a su tía en 1995 en San Andrés de Giles.
Corría agosto de 1986 cuándo Iribarren dio el primer golpe. En el medio del campo en la oscura noche de la pequeña localidad de Tuyutí, Luis Fernando se levantó, tomó una escopeta y a sangre fría asesinó a toda su familia : su papá, Luis Juan Iribarren (49); su mamá, la maestra Marta Langevin (42), y sus hermanos, Marcelo (15) y María Cecilia (9).
Tras cometer el cuádruple crimen, Iribarren enterró a todos envueltos en frazadas a pocos metros de la casona del campo. Allí permanecieron hasta 1995 cuándo la historia salió a la luz.
En julio de 1995, Luis vivía con su tía Alcira Iribarren (59). Todo transcurría con normalidad hasta que los vecinos notaron la ausencia de ella, a la par de percibir un olor nauseabundo cuándo por allí pasaban. Una denuncia anónima activó todos los protocolos. Iribarren dijo que su tía había fallecido por un cáncer fulminante.
El joven confesó que Alcira había sido asesinada de un hachazo en la cabeza y enterrada en el jardín de su propia casa. Pero tras tomarle declaración, la historia se develó por completo. Allí en aquel campo de Tuyutí fueron hallados el resto de los cuatro integrantes.
En agosto de 2002 Iribarren fue condenado a “prisión perpetua con accesoria por tiempo indeterminado”. En el juicio dos psiquiatras dijeron que el gilense sufría un trastorno de la personalidad con reacciones psicóticas. Lo definieron como “esquizoparanoide” y señalaron que cuando cometió los asesinatos no estaba en condiciones de comprender sus actos.
“Tenía una vivencia paranoidea con la familia (pensaba que la familia lo perseguía) y tiene un equilibrio psíquico precario además de sentimientos ambivalentes y frialdad afectiva”, explicó uno de los especialistas, según el reporte del periódico local La Libertad.
Sin embargo, otros ocho profesionales (entre psiquiatras y psicólogas) entendieron que el acusado era “imputable” y que “siempre supo lo que estaba haciendo”.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión