"Nos boludearon durante horas": revelan el tenso diálogo entre la familia del Indio Solari y el Gobierno tras su muerte
Un integrante de la mesa chica de la organización del velorio del artista explicó los contrapuntos con los funcionarios de Javier Milei. Destacó los roles de Máximo Kirchner y Axel Kicillof, y resaltó el comportamiento de los ricoteros en la histórica caravana hacia el músico.
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La despedida de Indio Solari en Avellaneda no solo movilizó a cientos de miles de personas. También expuso una compleja trama de gestiones políticas, negociaciones contrarreloj y una organización que, según quienes estuvieron en la primera línea de las decisiones, reflejó como pocas veces la esencia que el líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota construyó durante décadas: autogestión, solidaridad y cuidado colectivo.
Así lo reveló el escritor y periodista Marcelo Figueras, uno de los hombres más cercanos al músico en los últimos años y colaborador en la autobiografía Recuerdos que mienten un poco, durante una extensa entrevista con Alejandro Bercovich en Radio Con Vos.
El rol de Máximo Kirchner y las conversaciones con Kicillof
Según relató Figueras, la decisión de realizar una despedida abierta surgió desde el primer momento por iniciativa de Virginia Solari, quien entendió que, tras el velatorio íntimo, el músico "era de todos" y debía tener una despedida popular.
En ese contexto apareció la participación de Máximo Kirchner, quien se involucró personalmente en las gestiones para encontrar un lugar capaz de albergar una convocatoria que se presumía multitudinaria.
Figueras destacó que tanto Kirchner como Axel Kicillof mantuvieron múltiples conversaciones durante las horas decisivas y lograron coordinar esfuerzos junto al intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi.
"Creo que los dos entendieron que cualquier otra disputa o diferencia quedaba por debajo de la necesidad de garantizar la despedida del Indio", señaló.
La sugerencia de Cristina y la frustrada opción del Congreso
La primera propuesta de peso llegó de Cristina Fernández de Kirchner, quien llamó personalmente a la familia para expresar sus condolencias y sugirió realizar el velatorio en el Congreso Nacional.
La exmandataria argumentó que el músico merecía una despedida en ese ámbito por su relevancia cultural y que, además, la estructura del edificio facilitaba la organización de una circulación ordenada de miles de personas.
Sin embargo, según el relato de Figueras, las gestiones encabezadas por Máximo Kirchner se encontraron con dilaciones durante gran parte del viernes.
La oferta de Tecnópolis y el malestar con la Casa Rosada
Uno de los momentos más tensos de la organización se produjo durante las negociaciones con el Gobierno nacional para encontrar un espacio donde realizar la despedida popular del Indio.
Según contó Marcelo Figueras, durante gran parte del viernes la familia y quienes colaboraban con la organización aguardaron una definición sobre la posibilidad de utilizar el Congreso Nacional, una alternativa que había sido sugerida por Cristina Fernández de Kirchner y que contaba con el visto bueno de Virginia Solari.
Sin embargo, la respuesta oficial se demoró durante horas y finalmente fue descartada por cuestiones de seguridad.
"Nos boludearon durante horas", sostuvo Figueras al recordar las conversaciones que, según relató, mantuvieron con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
El escritor aseguró que recién entrada la tarde llegó la negativa formal y que para ese momento ya era indispensable resolver otra alternativa debido a la creciente concentración de fanáticos en Parque Leloir.
Horas después, cuando la organización ya avanzaba en otras opciones, apareció una propuesta desde el Gobierno nacional para utilizar Tecnópolis.
La oferta, lejos de generar entusiasmo, provocó incomodidad entre quienes participaban de las gestiones.
"Nosotros no tenemos nada contra Tecnópolis, al contrario. Pero había un subtexto difícil de ignorar: nos ofrecían un predio que durante años habían despreciado públicamente como un símbolo del kirchnerismo", explicó Figueras.
Y fue más allá: "Tecnópolis nos encanta, pero daba la sensación de que nos estaban ofreciendo algo que siempre habían cuestionado y descalificado".
Finalmente, la propuesta no prosperó. Para entonces ya se trabajaba sobre otras alternativas y terminaría imponiéndose el Polideportivo Gatica de Avellaneda, donde se concretó una despedida que reunió a una multitud sin incidentes y con una organización que muchos definieron como ejemplar.
"No sé si nos estaban despreciando también al hacernos una oferta de un lugar que durante años dijeron que era una basura kirchnerista".
Del Congreso a Avellaneda
Tras evaluarse otras opciones, entre ellas la posibilidad de utilizar el estadio de Racing Club, finalmente se eligió el Polideportivo Gatica.
La decisión no solo respondió a cuestiones operativas. También pesó la posibilidad de coordinar el operativo con las autoridades bonaerenses y municipales, en un contexto donde la seguridad era una preocupación central.
El resultado fue una despedida histórica, con filas de más de una decena de cuadras y miles de personas transitando durante horas por el predio para darle el último adiós al músico.
Una multitud en paz
Si hubo un aspecto que sorprendió incluso a quienes conocían profundamente el fenómeno ricotero fue el comportamiento de la gente.
Durante toda la jornada no se registraron incidentes significativos, pese a la magnitud de la convocatoria.
Para Figueras, ese comportamiento no fue casualidad. Lo vinculó directamente con una enseñanza que Solari transmitió durante décadas: la idea de que la comunidad debía cuidarse a sí misma.
"El Indio pasó años generando una pedagogía del autocuidado y del cuidado recíproco", explicó.
Según su visión, esa cultura colectiva se forjó especialmente durante los años noventa, cuando Los Redondos dejaron de ser una banda de culto para transformarse en un fenómeno social de alcance nacional.
La autogestión como marca de identidad
Para entender el legado del Indio, Figueras remarcó que la experiencia de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota trascendió ampliamente la música.
Recordó que la banda construyó un modelo completamente autogestionado, sin depender de grandes empresas, sponsors ni estructuras tradicionales de la industria cultural.
"Los Redondos se autogestionaban, manejaban sus propias cosas y tomaban sus propias decisiones", sostuvo.
Esa independencia, agregó, contribuyó a construir una autoridad singular sobre varias generaciones de argentinos que encontraron en Solari una referencia cultural, social y hasta política, aunque nunca ocupara cargos públicos ni buscara protagonismo partidario.
Lo que dejó la despedida
Para el escritor, la jornada en Avellaneda terminó funcionando como una síntesis del propio Indio Solari.
Una multitud heterogénea, integrada por personas de distintas edades, orígenes y realidades sociales, compartió durante horas un homenaje sin violencia, con respeto y solidaridad.
"La gente estuvo a la altura de la circunstancia", resumió.
Y concluyó con una definición que, para muchos de los presentes, explica por qué la despedida se transformó en un hecho histórico: "El Indio construyó una autoridad basada en los hechos. Por eso, incluso después de su muerte, millones de personas siguen escuchando lo que enseñó".
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