Perdió Argentina y quedó el vacío: una psicóloga explica cómo atravesar el bajón emocional tras la final del Mundial
Andrea Vázquez, doctora en Psicología y profesora adjunta de la Facultad de Psicología de la UBA, analizó por qué millones de argentinos viven la derrota como un duelo colectivo. Explicó cómo procesar la frustración, qué hacer con la tristeza y cómo acompañar a los chicos después de la caída ante España.
:format(webp):quality(40)/https://lanoticia1cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/perdio_argentina_y_quedo_el_vacio_una_psicologa_explica_como_atravesar_el_bajon_emocional_tras_la_final_del_mundial.webp)
La derrota de Argentina en la final del Mundial dejó una sensación de tristeza y vacío en millones de personas que durante casi un mes vivieron una montaña rusa de emociones. Para analizar ese impacto colectivo, LANOTICIA1.COM dialogó con Andrea Vázquez, doctora en Psicología y profesora adjunta de la cátedra de Salud Pública y Salud Mental II de la Facultad de Psicología de la UBA.
La especialista explicó por qué una derrota deportiva puede generar un impacto emocional tan profundo, destacó el rol de Lionel Scaloni en la construcción del grupo y remarcó la importancia de atravesar la frustración sin buscar culpables.
—Después de un mes de emociones tan intensas, ¿es normal que la derrota deje una sensación generalizada de tristeza tan profunda?
—Sí, completamente. Cuando se trata de un acontecimiento tan masivo como un Mundial en Argentina, no estamos hablando de algo que le ocurre a una familia o a un pueblo, sino a toda una comunidad.
Además, estamos en un momento complejo desde el punto de vista político, económico y social, con una sociedad bastante fragmentada. Un evento tan importante como este logró generar algo que pocas cosas consiguen: construir un espacio común donde personas muy distintas pudieron encontrarse detrás de una misma emoción.
Esta Selección, con su manera de sobreponerse a las dificultades y de levantarse frente a las adversidades, generó una identificación muy fuerte. Por eso la tristeza también es colectiva.
—¿Qué tuvo esta Selección para generar un vínculo tan especial con la gente?
—Creo que hay varias cuestiones. Una de ellas es la figura de Lionel Scaloni. Representa un liderazgo distinto dentro del fútbol de alto rendimiento. Es una autoridad, pero no autoritaria. Tiene una forma sencilla de conducir, conserva esa idea del fútbol como un juego y siempre pone al grupo por encima de las individualidades.
También hay algo de memoria histórica. Esta Selección toma algo de lo que significó Maradona para la Argentina, pero construye una identidad propia. La gran figura de este equipo es muy diferente al ídolo que representó Diego: Messi construye otro modo de ser ídolo.
Es un liderazgo más ligado a la sencillez, al trabajo, a la familia y a una manera más silenciosa de conducir. Eso también explica por qué muchos chicos se sienten tan identificados con él.
Desde la psicología del deporte venimos analizando algo muy interesante: Scaloni logró construir un equipo donde la figura más importante del mundo está integrada dentro de un colectivo.
En apenas cuatro años consiguió llevar a Argentina a un campeonato mundial y a un subcampeonato. Eso va a quedar en la historia y seguramente será motivo de muchos análisis.
:format(webp):quality(40)/https://lanoticia1cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/messi_llorando_3.webp)
—También llamó la atención la manera en que esta Selección expresó sus emociones.
—Sí, totalmente. Esta generación mostró algo novedoso en el deporte de alto rendimiento: jugadores llorando, abrazándose, diciéndose públicamente que se quieren, hablando de sus miedos, de sus procesos terapéuticos y de la importancia de la salud mental.
Eso es muy valioso porque muestra que la fortaleza no pasa por esconder las emociones, sino por poder expresarlas y compartirlas.
—El partido con Inglaterra tuvo una carga emocional enorme. ¿Ese desgaste terminó influyendo en la final?
—Sin ninguna duda. Nadie puede sostener dos partidos de semejante intensidad emocional en tan pocos días.
El partido contra Inglaterra no fue solamente un partido de fútbol. Están los veteranos de Malvinas, sus familias, la memoria colectiva y todo lo que ese encuentro representaba para la Argentina.
Los jugadores dejaron todo ahí y llegaron a la final muy golpeados, tanto desde lo físico como desde lo emocional. Después está el fútbol, que tiene azar y circunstancias. España hizo un mejor partido y Argentina no jugó como para merecer ganar.
:format(webp):quality(40)/https://lanoticia1cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/enzo_fernandez_3.webp)
—Uno de los momentos más fuertes después de la final fue ver a Enzo Fernández pidiendo disculpas por su expulsión. ¿Cómo se trabaja una situación así?
—Lo primero que hay que hacer es evitar convertirlo en un chivo expiatorio. Es comprensible que él sienta culpa porque es un jugador muy comprometido, pero esa sensación no refleja todo lo que aportó durante el Mundial.
Ahí aparece una red de cuidados muy importante: están sus compañeros, el cuerpo técnico, la familia y también los profesionales de la salud mental. Ese grupo seguramente va a ocuparse de que él no cargue con una responsabilidad individual que no corresponde.
También es importante que la comunidad, los medios y las redes no se vuelvan voraces buscando un responsable. Un equipo no se construye ni se destruye por una jugada puntual. Hay que mirar todo el recorrido, el esfuerzo y lo que cada jugador aportó.
—¿Qué rol tienen hoy los psicólogos deportivos en equipos de este nivel?
—Es un rol central. No solamente para trabajar el rendimiento, sino para acompañar todo lo que implica ser un deportista de elite.
Hay que pensar que los jugadores atraviesan presiones enormes: críticas, expectativas, responsabilidades y exposición pública.
Por eso es importante contar con lugares donde puedan problematizar lo que les ocurre, reflexionar sobre sus decisiones y trabajar aspectos personales que puedan ayudarlos a futuro.
:format(webp):quality(40)/https://lanoticia1cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/dibu_martinez_5.webp)
—Messi también atravesó situaciones personales complejas durante el Mundial, como la preocupación por la salud de su padre y la circulación de noticias falsas. ¿Cómo impacta eso?
—Seguramente tuvo un acompañamiento permanente de su familia y de su entorno. En un caso como el de Messi, que tiene una trayectoria enorme y una familia muy presente, hay una estructura que lo sostiene.
Además, los futbolistas de este nivel tienen entrenamiento para concentrarse y aislarse durante los partidos, pero también necesitan información para que una preocupación familiar no se transforme en algo que afecte completamente su desempeño.
Lo más complejo hoy es la dimensión mediática. La velocidad con la que circula información falsa, incluso con inteligencia artificial, genera situaciones muy difíciles de manejar.
—¿Recordás un Mundial que haya despertado tantas emociones como este?
—Cada Mundial tiene una relación distinta con la historia personal de cada uno. Yo viví México 86 siendo muy chica y pude ir a festejar a la casa de los padres de Maradona, algo que para mí es inolvidable.
Este Mundial tuvo una intensidad emocional enorme: hubo alegría, miedo, sufrimiento, esperanza. Fue realmente un recorrido de muchas sensaciones.
:format(webp):quality(40)/https://lanoticia1cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/tristeza_argentina.webp)
—Después de la derrota queda un lunes difícil para muchos argentinos. ¿Cómo hacemos para volver a la vida cotidiana después de tanta emoción?
—Lo primero es entender que esto también es un duelo. La palabra puede sonar exagerada, pero un duelo aparece cada vez que depositamos mucha energía e ilusión en algo y finalmente no ocurre.
Puede pasar con un trabajo, con un proyecto o con cualquier expectativa importante que uno tenga. Después hay que darle tiempo y aceptar lo que pasó.
Freud decía que los duelos se atraviesan pieza por pieza. Es decir, hay que permitirse hablar de eso, estar triste, compartirlo y procesarlo.
—¿Y cómo se acompaña especialmente a los chicos, que quizás viven esta derrota por primera vez?
—Me parece importante trabajar la tolerancia a la frustración. Mostrarles que los ídolos también lloran, que no fuimos campeones pero fuimos subcampeones del mundo y que eso no borra todo lo conseguido.
También es bueno mostrarles el recorrido histórico, entender que hay selecciones que nunca pudieron ganar un Mundial y que llegar hasta ese lugar también tiene un enorme valor.
Hay que ser un poco menos exitistas y quitarle al fútbol solamente la mirada del ganador y del que levanta la copa.
—Entonces, ¿la clave es aceptar la tristeza y atravesarla como sociedad?
—Exactamente. No creo que sea necesario consultar con un psicólogo por esta situación puntual. Hay duelos que también son colectivos.
Así como la gente necesitó salir a la calle para despedir a Diego Maradona, también existen otros rituales que ayudan a elaborar lo que sentimos. Cuando murió el Indio Solari, por ejemplo, mucha gente necesitó ir a Villa Domínico y estar cerca de ese lugar donde transcurría el velatorio. Son formas que tenemos las personas de acompañarnos y de darle un sentido a algo que nos movilizó profundamente.
Creo que ahora pasa algo parecido con esta derrota. Hay una necesidad de compartir lo que ocurrió, hablarlo, recordarlo y atravesarlo juntos.
El mejor camino es darle un lugar a esa tristeza, reconocerla y entender que este equipo dejó momentos inolvidables. El fútbol no es solamente levantar una copa: también es todo lo que se construye en el camino.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión