San Pedro: trabajaba en un súper chino, aceptó una salida con su jefe y lo que pasó después sorprendió a todos
Maite tenía 21 años y trabajaba en la fiambrería. Zhang era el encargado del supermercado. "En la cama es mejor que los argentinos", aseguró la joven. La historia se volvió viral en TikTok. Hoy tienen un hijo y planean viajar a China.
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En San Pedro, una historia que empezó detrás de una máquina de cortar fiambre terminó cruzando fronteras y prejuicios. Maite Ortega, de 24 años, comenzó a trabajar en la fiambrería de un supermercado chino cuando tenía 21. Allí conoció a Zhang, el encargado del local. Lo que parecía un vínculo estrictamente laboral cambió después de una salida. Y nada volvió a ser igual.
La historia se dio a conocer en TikTok, donde la joven comparte fotos y videos de su vida cotidiana, de su pareja y de la familia que formaron. Entre publicaciones y respuestas a seguidores, contó cómo comenzó el romance y dejó frases que rápidamente se viralizaron.
Según relató, el primer día de trabajo ya fue distinto. Zhang le mejoró el sueldo varias veces en una misma jornada. En ese momento no entendió el gesto. Con el tiempo, sí.
Durante los primeros meses, él estaba atento a todo. Si la veía desanimada, le preguntaba qué le pasaba. Si necesitaba irse antes, la ayudaba. El quiebre llegó en Navidad. Maite pidió permiso para decorar la fiambrería y poco después recibió un mensaje de un número desconocido: “Decorá bien que después voy a ver cómo queda”. Era él.

Desde entonces comenzaron los detalles. Flores, chocolates y pequeños regalos que aparecían sobre el mostrador. A los cuatro meses formalizaron la relación y ella dejó de trabajar en el supermercado.
La convivencia trajo diferencias culturales. En la mesa diaria no faltan el arroz, los tallarines y el pollo picante. También cambian las formas de demostrar afecto. “El argentino es más demostrativo. Ellos no tanto”, explicó la joven en una entrevista a TN.

Una de sus frases más comentadas fue sobre la intimidad de la pareja: “En el tema de cama es, por mi experiencia, mucho mejor el chino que el argentino”. El recorte se multiplicó en redes y terminó de instalar la historia.
Hoy son padres de Félix, de 2 años. Maite además ya era mamá de Roma, de 6, cuando conoció a Zhang. Entre idas y vueltas —“no me alcanzan los dedos para contar las veces que nos separamos”, bromeó— siguen apostando al vínculo.

El próximo objetivo es viajar a China en 2027 para conocer la tierra natal de Zhang, que vive en la Argentina desde hace una década y continúa trabajando en el mismo supermercado de San Pedro donde comenzó todo.
Mientras tanto, Maite termina el secundario y se dedica a sus hijos. Extraña trabajar y la independencia económica que tenía, pero asegura que la historia que nació entre fiambres y góndolas terminó sorprendiéndola incluso a ella.
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