Tras la quiebra, reabrió La Suipachense: vuelve a producir y comenzará con leche larga vida y yogures
La histórica empresa láctea reinició sus actividades y ya reincorporó a 53 trabajadores. La intención es volver a fabricar no solo quesos, sino también otros derivados lácteos como manteca y crema.
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Después de más de un año de inactividad y tras un complejo proceso judicial y administrativo, la histórica empresa láctea La Suipachense reabrió oficialmente sus puertas en la ciudad bonaerense de Suipacha. En una primera etapa, la planta retomará la producción de leche larga vida y yogures, mientras avanza en la recuperación progresiva de sus distintas líneas de elaboración.
La reapertura fue celebrada con un acto que reunió a trabajadores, proveedores, representantes de la nueva firma operadora y autoridades provinciales y municipales. El reinicio de las actividades fue posible luego de que la Justicia autorizara el alquiler de la planta, las maquinarias y las marcas comerciales a Compañía Láctea Suipacha SA, medida que permitió poner nuevamente en marcha una de las industrias más emblemáticas de la región.
El intendente de Suipacha, Juan Luis Mancini, destacó la importancia del momento y explicó que el regreso de la actividad será gradual. En esta primera fase se reincorporarán 53 trabajadores, una cifra todavía lejana a los 142 empleados que tenía la firma antes de la quiebra, pero que marca el inicio del proceso de recuperación.
“Ya empiezan a ingresar trabajadores a la fábrica y a armar todo el circuito productivo”, señaló el jefe comunal.
La planta cuenta inicialmente con unos 50.000 litros de leche para comenzar la elaboración de leche larga vida y yogures. El objetivo es ir habilitando paulatinamente otros sectores estratégicos, entre ellos la secadora y la quesería, para recuperar la capacidad productiva que tuvo la empresa antes de la crisis.
La intención de los nuevos operadores es volver a fabricar no solo quesos, sino también otros derivados lácteos como manteca y crema, ampliando progresivamente la oferta y la generación de empleo.
La reapertura tiene un impacto que excede a la propia empresa. En una ciudad de apenas 12.000 habitantes, La Suipachense era el principal empleador privado del distrito y generaba una masa salarial cercana a los 400 millones de pesos mensuales. Su cierre provocó un fuerte efecto dominó sobre la economía local.
“La caída de la empresa afectó a toda la comunidad. Se resintieron desde los comercios hasta las empresas de servicios y los colegios”, recordó Mancini. Además, señaló que muchas familias perdieron empleos formales y la cobertura social asociada, situación que también impactó sobre el sistema de salud local.
Por ese motivo, el regreso de la actividad es visto como una oportunidad para comenzar a revertir una crisis que golpeó a gran parte de la ciudad. Sin embargo, el intendente evitó los triunfalismos y reconoció que todavía quedan desafíos por delante.
“Por ahí siento más alivio que alegría”, admitió. “El proceso fue duro y todavía quedan muchas cosas por hacer que se tienen que dar”, agregó.
Durante los últimos meses, el municipio trabajó junto al Gobierno bonaerense para agilizar habilitaciones y coordinar acciones destinadas a facilitar la reactivación de la planta. También se conformó una mesa de trabajo para acompañar las distintas etapas del proceso.
Más allá de su relevancia económica, Mancini destacó el valor simbólico de la empresa para la identidad local. “El principal activo que teníamos dentro de la cadena de valor de la industria láctea era La Suipachense. Era identidad, trabajo y valor”, afirmó.
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