06/04/2020 12:50 Hs.
Un vecino de Quilmes es el único bonaerense varado en Cancún: "Acá no quedó nadie, estoy en un pueblo fantasma"

Debía volver de vacaciones el 21 de marzo junto a su pareja en un vuelo de COPA pero en el aeropuerto les impidieron subir al avión. Les devolvieron las maletas y les dijeron que se arreglen "como puedan". Cuando regresaron a Cancún, la ciudad ya estaba cerrada y vacía. Pero lograron quedarse en el departamento de un argentino residente y ahora son los únicos bonaerenses en permanecer en ese destino paradisíaco. "No hay norteamericanos, ni europeos, ni argentinos. No quedó nadie", contó a LaNoticia1.com.

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Por Christian Thomsen Hall

Carlos Darío Pérez tiene 54 años, nació en Wilde pero vive en Bernal. La primera semana de marzo, cuando en Argentina todavía no se hablaba de Coronavirus, se fue de vacaciones a Cancún junto a su pareja, María Florencia Rapanello, quien es médica, ginecóloga y obstetra. El avance de la pandemia por el Covid-19 los sorprendió en pleno viaje y ahora son los únicos bonaerenses que están varados en aquel destino paradisíaco mexicano que está ubicado en la península de Yucatán y que limita con el mar Caribe. 

"Nuestro vuelo de COPA debía salir el 21 de marzo a la tarde pero estando en el aeropuerto, nos avisaron que los argentinos no íbamos a poder subir al avión. En ese momentonos nos devolvieron las maletas y empezó nuestra odisea. Nos tuvimos que arreglar nosotros, con un quilombo en la cabeza por la incertidumbre de no saber lo que iba a pasar, ya que los principales hoteles ya estaban cerrados y en la ciudad no quedaba prácticamente nadie", comentó Carlos en diálogo con LaNoticia1.com

El hombre, oriundo de Quilmes, contó que "afortunadamente antes de que cierren la ciudad conseguimos alojamiento en el departamento de un argentino que hace 6 años vive acá y nos rebajó la tarifa para que pudiéramos quedarnos". En ese contexto, explicó que el flujo de turismo en Cancún "ya no existe": "No hay norteamericanos, no hay europeos, no hay argentinos, no hay nadie". "Todos los argentinos que estaban acá decidieron quedarse en Playa del Carmen donde está el Consulado Argentino, o bien, viajar a probar suerte al DF".

Carlos relató que como la Policía bloqueó el ingreso a la península, "la ciudad quedó desierta": "Las cadenas de hoteles, que son gigantes, están totalmente cerradas y no quedó nadie. La poquita gente que quedó son únicamente los residentes de acá, que están todos encerrados en sus casas. Literalmente no quedó nadie, es un pueblo fantasma. Además como los ingresos están cerrados, la presencia policial prácticamente es nula. Lo único que encontré abierto hasta ahora es un supermercado y una farmacia". 

El quilmeño también reveló por qué decidió quedarse en Cancún y no viajar con los otros argentinos a Playa del Carmen para intentar retornar al país: "Cuando ya vimops que el presidente Alberto Fernández dijo que los que estábamos en el exterior íbamos a tener que esperar, me pareció inútil seguir insistiendo. Por eso aprovechamos a que fuimos los últimos en poder quedarnos aquí y preferimos no viajar a ningún lado, principalmente para no estar en contacto con gente y resguardarnos lo mejor posible". 

De acuerdo a lo que comentó el quilmeño, "el consulado argentino no nos da pelota". "Mandaron un mail diciendo que si no teníamos dinero vayamos a las oficinas de Playa del Carmen pero hasta donde se, a los que fueron tampoco les dieron respuestas. Vamos a tener que seguir esperando, como dijo Alberto", señaló Carlos, quien explicó: "Los aviones de repatriación no son gratis, salen 600 dólares y solamente los pueden tomar aquellos argentinos que tuvieron suerte y les llegó el mail de cancillería". 

El hombre sostuvo a LaNoticia1.com que pese al alto costo de vida que demanda permanecer allí por el precio de los alimentos y los medicamentos, su único respaldo económico hasta el momento "son los pocos pesos que nos quedaron y la tarjeta de crédito". En ese sentido, remarcó en ese destino turístico "se gasta mucho para comer" y pese a que "no quedó nadie", los precios siguen siendo "muy elevados": "Estamos comprando lo justo y necesario, porque no sabemos hasta cuando se va a extender esta situación".  

Por último, Carlos resaltó la importancia de no entrar en desesperación. "No me queda otra que tomarme todo esto con tranquilidad, más que nada por mi señora. Ella tiene dos hijos chiquitos que están con el padre en Argentina y por suerte se encuentran muy bien. Pero lógicamente está muy angustiada y los extraña mucho. Ella desde un principio dudaba en venirse 10 días de vacaciones por este tema e imaginate que con lo del coronavirus, ya hace un mes estamos acá. Por eso es vital que mantengamos la calma", concluyó.  

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Carlos tiene 54 años y vive en la localidad de Bernal.