El Senado aprobó la reforma de la Ley de Salud Mental: qué cambios propone el Gobierno
La iniciativa obtuvo 42 votos a favor y 21 en contra y pasó a Diputados. Propone cambios en las internaciones involuntarias y la atención de las adicciones. El bonaerense Maximiliano Abad acompañó el proyecto, pero cuestionó dos artículos.
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El Senado de la Nación aprobó la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental impulsada por el Gobierno de Javier Milei. La iniciativa consiguió 42 votos afirmativos y 21 negativos, tras más de 11 horas de debate, y obtuvo media sanción. Ahora deberá ser tratada por la Cámara de Diputados.
El proyecto modifica distintos aspectos de la Ley 26.657, vigente desde 2010, y plantea cambios en los procedimientos de internación, la definición de «riesgo cierto e inminente para sí o para terceros» y el rol del psiquiatra dentro de los equipos interdisciplinarios. También contempla modificaciones vinculadas con la atención de personas con consumos problemáticos y otras adicciones.
Desde el oficialismo defendieron la reforma como una actualización necesaria de la legislación. La senadora puntana Ivanna Arrascaeta, encargada de informar el proyecto, reconoció que la norma vigente "consagró derechos y garantías valiosas", pero sostuvo que sus resultados fueron insuficientes para garantizar su cumplimiento.
En ese sentido, destacó el cambio de la expresión "padecimiento" por "afección o trastorno mental" y consideró que la modificación permitirá intervenir a tiempo ante determinadas situaciones.
Arrascaeta también cuestionó el funcionamiento del esquema actual de internaciones y afirmó que, desde la sanción de la ley, "la internación dejó de ser una respuesta clínica y pasó a ser la respuesta a la falta de casas y de familias".
La senadora radical chaqueña Silvana Schneider también respaldó la iniciativa. Aseguró que la reforma contempla las necesidades de las familias y busca brindar herramientas a quienes acompañan a personas con problemas de salud mental.
"Lo que esta reforma hace es poner la ley en el lugar donde muchas veces se llega tarde. Las familias piden que se las ayude y que no se siga llegando tarde", expresó.
Maximiliano Abad acompañó la reforma, pero rechazó dos artículos
Uno de los posicionamientos particulares durante el debate fue el del senador bonaerense Maximiliano Abad, de la Unión Cívica Radical. El legislador manifestó su acompañamiento al proyecto en general, aunque anticipó su rechazo a los artículos 23 y 24, vinculados con la continuidad de los hospitales monovalentes.
Según informó el Senado, Abad consideró que la iniciativa "mejoró muchísimo con respecto al proyecto original" y destacó que se hayan corregido aspectos relacionados con las incumbencias profesionales de la psicología.
Sin embargo, mantuvo diferencias con los artículos que permiten la permanencia de los hospitales monovalentes. "Cambiarles el nombre no cambia lo que son: manicomios", sostuvo.
El senador planteó que la respuesta debe estar centrada en una red comunitaria y en la internación en hospitales polivalentes. Por ese motivo, acompañó la aprobación general, pero anticipó su voto negativo en esos dos artículos.
Las críticas de la oposición por el financiamiento
Desde la oposición surgieron cuestionamientos tanto al contenido de la reforma como a los recursos necesarios para su implementación. Uno de los planteos fue el de la senadora sanjuanina Lucía Corpacci, quien se manifestó en contra de modificar la ley vigente y reclamó herramientas económicas para garantizar su funcionamiento.
"Nadie discute que tenemos un serio problema de salud mental y queda claro por las estadísticas que se vienen incrementando las consultas e internaciones", señaló.
Corpacci cuestionó que el proyecto no hubiera sido consensuado con los referentes provinciales de Salud Mental y sostuvo que el principal problema es la falta de recursos. "Esto no funciona porque no hay presupuesto", afirmó.
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En la misma línea, la senadora sanjuanina María Celeste Giménez Navarro calificó la iniciativa como una "reforma regresiva" y advirtió sobre el impacto de las condiciones económicas y sociales en la salud mental.
"La salud mental no puede ser un privilegio solo de quienes pueden pagarla", sostuvo. También señaló que la pobreza, la desigualdad y la incertidumbre económica influyen en la situación de la población.
Por su parte, el senador santiagueño Gerardo Zamora puso el foco en los recursos necesarios para implementar los cambios. "El problema no está simplemente en la ley, está en los recursos. Y una vez más, con esta reforma, se les carga a las provincias con nuevas tareas, pero no se prevé un solo recurso para cumplirlas", cuestionó.
Antes de la votación, Patricia Bullrich defendió la propuesta del oficialismo y remarcó que las internaciones involuntarias continuarían siendo excepcionales. Según sostuvo, la reforma apunta a garantizar una atención integral y sumar herramientas para prevenir situaciones de daño grave.
Con la aprobación del Senado, el proyecto obtuvo media sanción y ahora deberá pasar por la Cámara de Diputados, donde continuará el debate sobre el futuro de la legislación nacional de salud mental.
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