Karina Milei, protagonista silenciosa: el Gobierno exhibió su poder político en la Asamblea Legislativa
Se mantuvo junto al Presidente durante todo el ingreso al Congreso, recibió aplausos cuando fue mencionada desde el recinto y volvió a quedar en el centro de la escena política. El oficialismo aprovechó la Asamblea Legislativa para reforzar la figura de la secretaria general como pieza clave del armado y del poder interno del Gobierno.
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La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, volvió a ocupar un lugar central en la escena política durante la Asamblea Legislativa. No habló, pero su presencia fue un mensaje en sí mismo: se mantuvo al lado del Presidente durante todo el ingreso al Palacio Legislativo y fue una de las figuras más observadas de la jornada.
Desde el oficialismo buscaron reforzar su rol como pieza clave del armado político. Aunque formalmente ocupa un cargo ejecutivo de segundo orden, en los hechos es considerada el principal sostén político del Presidente y la encargada de la estrategia y la organización interna del Gobierno.
Aplausos desde el recinto
En un momento de la sesión, su nombre fue mencionado desde el recinto —no por la locutora oficial— y se escucharon aplausos dirigidos especialmente hacia ella. Karina Milei estaba ubicada en un palco junto al diputado nacional Diego Santilli, lo que también fue leído como un gesto político en medio de los movimientos y negociaciones parlamentarias.
El detalle no pasó desapercibido: el oficialismo permitió que la escena se extendiera unos segundos más de lo habitual, reforzando la idea de que la hermana del Presidente no es solo una funcionaria administrativa sino una figura con peso propio dentro del esquema de poder.
Vestida de rojo, presencia marcada
Karina Milei eligió un vestido rojo intenso, que contrastó con la sobriedad general del recinto y la hizo aún más visible en cada plano televisivo. El color, llamativo y poco habitual para este tipo de ceremonias formales, también fue interpretado como una decisión deliberada para marcar presencia.
Sin discursos ni declaraciones, la secretaria general volvió a ocupar un lugar central en la liturgia oficial. Y una vez más, el Gobierno dejó en claro que su rol excede lo protocolar: es, para muchos dentro del espacio, la principal arquitecta política del proyecto presidencial.
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