Un bombero bonaerense fue de vacaciones al Caribe y ayudó a evacuar a 1.700 turistas tras el incendio de un hotel
Jonathan Giovanettoni, bombero voluntario de San Pedro e hijo del exintendente Fabio Giovanettoni, vivió un incendio de gran magnitud en República Dominicana mientras estaba de vacaciones con su familia. "Uno deja de ser turista y vuelve a ser bombero", contó en diálogo con LANOTICIA1.COM.
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A Jonathan Giovanettoni le faltaban apenas dos días para volver a la Argentina cuando sus vacaciones dieron un giro inesperado. El bombero voluntario de San Pedro estaba desayunando junto a su familia en República Dominicana cuando comenzó a ver una enorme columna de humo sobre el complejo turístico donde se hospedaba.
Lo que siguió fue una evacuación masiva, decenas de autobombas trabajando contra las llamas y miles de turistas intentando ponerse a salvo. Entre ellos estaba el propio Giovanettoni, que después de dejar a resguardo a su esposa y a su hijo de un año se sumó a colaborar en la emergencia.
El hecho ocurrió en el complejo Viva Wyndham Dominicus Beach, en Bayahíbe, a unos 70 kilómetros de Punta Cana. Allí, un incendio que se habría originado durante tareas de mantenimiento avanzó rápidamente sobre estructuras construidas con materiales altamente combustibles, provocando daños de gran magnitud y obligando a evacuar a alrededor de 1.700 personas.
LANOTICIA1.COM, accedió al comunicado oficial del hotel dirigido a las agencias de viajes:
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El testimonio de Jonathan Giovanettoni:
“Nosotros siempre íbamos a desayunar a esa parte del hotel, pero ese día, por esas cosas de la vida, terminamos yendo a otro café. Cuando empezamos a volver vimos una columna de humo cada vez más grande y gente corriendo. Ahí entendimos que estaba pasando algo importante”, relató en diálogo con LANOTICIA1.COM.
Jonathan había viajado junto a su esposa Vanessa, su hijo Donato, de apenas un año, y otros familiares. En total eran siete personas compartiendo unas vacaciones que habían sido planificadas para descansar y desconectarse de las responsabilidades cotidianas.
“Uno de los motivos por los que había organizado este viaje era justamente descansar un poco de las obligaciones bomberiles. La familia también reclama tiempo. Pero terminó siendo una situación de película”, reconoció.
Cuando advirtió la gravedad de lo que estaba ocurriendo, tomó una decisión inmediata.
“Puse a resguardo a mi mujer y a mi hijo y fui al lugar donde se estaba desarrollando el incendio”, recordó.
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Una vez allí, se identificó como bombero y comenzó a colaborar junto al personal del hotel y otros voluntarios. También se encontró con otro turista argentino que tenía experiencia bomberil y que decidió sumarse a las tareas.
“Uno puede dejar de ser turista pero nunca deja de ser bombero. La vocación de servicio no conoce de países ni de idiomas. Hay gente que necesita ayuda y uno no puede mirar para otro lado”, explicó.
Según relató, los primeros minutos fueron caóticos. Mientras el fuego avanzaba rápidamente, cientos de personas intentaban abandonar el lugar, algunas buscando familiares y otras intentando recuperar pertenencias de sus habitaciones.
“Había mucha desesperación. Familias que se habían separado, personas mayores con dificultades para movilizarse y turistas que querían volver a buscar sus cosas. Tratábamos de ayudarlos a salir porque ya era imposible ingresar nuevamente”, contó.
Un incendio que movilizó a 18 dotaciones y al Ejército dominicano
De acuerdo con la información que pudo reconstruir posteriormente, en el operativo trabajaron alrededor de 18 dotaciones de bomberos, además de organismos estatales y efectivos del Ejército dominicano.
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El fuego encontró condiciones ideales para propagarse. Gran parte de las estructuras afectadas estaban construidas con paja, machimbre y otros materiales de rápida combustión.
“Una vez que el fuego toma ese tipo de materiales, empieza a avanzar muy rápido. Además había viento constante, algo habitual en esa zona del Caribe, y eso favoreció todavía más la propagación”, explicó.
Las llamas destruyeron gran parte del complejo turístico.
“Arrasó con restaurantes, bares, centros comerciales y habitaciones. Una gran parte del hotel quedó destruida”, señaló.
Las tareas más intensas se extendieron durante unas doce horas, aunque el operativo completo demandó cerca de un día entero. Debido a las dificultades de acceso para los vehículos, también se utilizaron helicópteros con helibaldes para combatir el incendio desde el aire.
El saldo fue una turista italiana fallecida por inhalación de humo y miles de huéspedes afectados por la evacuación.
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La familia Giovanettoni logró ser reubicada en otro hotel pocas horas después, aunque atravesó momentos de incertidumbre. Entre otras cuestiones, la medicación para la diabetes que utiliza su esposa había quedado dentro de las instalaciones afectadas.
“Tuvimos suerte porque después pudimos recuperar todo. Pero había mucha gente de distintos países que había perdido documentación, dinero y todas sus pertenencias”, recordó.
Un apellido ligado al servicio público
La historia de Jonathan también tiene un fuerte vínculo con San Pedro y con una familia conocida en la ciudad.
Es hijo de Fabio Giovanettoni, histórico integrante de Bomberos Voluntarios, actual director de Defensa Civil y exintendente del distrito bonaerense. La vocación por el servicio público forma parte de una tradición familiar que atraviesa generaciones.
“Uno crece viendo ese compromiso y termina incorporándolo como algo natural”, señaló.
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Por eso, incluso a miles de kilómetros de distancia, su reacción fue inmediata cuando observó que había personas que necesitaban ayuda.
“En ese momento no pensás demasiado. Tratás de colaborar en lo que podés y de ayudar a quien la está pasando mal”, resumió.
A dos días de emprender el regreso a la Argentina, Jonathan terminó viviendo una situación que jamás imaginó cuando armó las valijas. El incendio destruyó gran parte del hotel, obligó a evacuar a miles de turistas y lo encontró colaborando en plena emergencia. Donato, su hijo de apenas un año, probablemente no conserve recuerdos de aquel viaje. Pero cuando sea más grande, sus padres tendrán una historia difícil de olvidar para contarle: la de sus primeras vacaciones y la de un bombero sampedrino que, incluso lejos de casa, hizo lo que mejor sabe hacer.
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