El conflicto policial en Santa Fe reaviva el antecedente de la rebelión bonaerense de 2020
Protestas por salarios, patrulleros bloqueando calles y cruces entre efectivos volvieron a poner en agenda el malestar dentro de las fuerzas de seguridad. En la Provincia de Buenos Aires, un escenario similar ya generó una fuerte crisis institucional durante el primer mandato de Axel Kicillof.
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El conflicto que atraviesa por estas horas la Policía de Santa Fe, con protestas salariales y fuertes episodios de tensión, volvió a encender una señal de alerta a nivel nacional y reavivó un antecedente que en la Provincia de Buenos Aires todavía resuena: la protesta policial de 2020, que puso en jaque al gobierno provincial y obligó a una respuesta política urgente.
En Santa Fe, efectivos policiales se manifestaron frente a jefaturas y edificios públicos para reclamar mejoras salariales y condiciones laborales. Con el correr de las horas, la protesta escaló y derivó en escenas de alto voltaje: patrulleros bloqueando calles, cruces entre policías en actividad y manifestantes —algunos acompañados por familiares— y una interna expuesta dentro de la propia fuerza.

Desde el gobierno santafesino intentaron llevar tranquilidad y negaron un acuartelamiento generalizado, al tiempo que aseguraron que el patrullaje y los servicios de seguridad se mantuvieron activos. Sin embargo, las imágenes que circularon en redes sociales y los testimonios recogidos en distintos puntos de la provincia mostraron un clima de fuerte malestar puertas adentro de la Policía.

El antecedente bonaerense
La situación despertó una inmediata comparación con lo ocurrido en la Provincia de Buenos Aires en septiembre de 2020, cuando miles de efectivos de la Policía Bonaerense protagonizaron protestas simultáneas en distintos puntos del conurbano y frente a la Quinta de Olivos para exigir una recomposición salarial y mejoras en las condiciones de trabajo.

Aquel conflicto tuvo un fuerte impacto institucional y político. La administración provincial anunció entonces aumentos salariales, modificaciones en los adicionales y una reestructuración interna de la fuerza para descomprimir una crisis que había escalado a nivel nacional y encendido alarmas sobre la gobernabilidad y la seguridad.

Un problema que se repite
El episodio de Santa Fe vuelve a poner sobre la mesa un debate estructural que atraviesa a varias provincias: salarios bajos, extensas jornadas laborales y condiciones de trabajo cuestionadas dentro de las fuerzas de seguridad, que cada cierto tiempo derivan en reclamos de alto impacto político y social.
Aunque hasta el momento no hubo pronunciamientos públicos desde el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires sobre lo ocurrido en Santa Fe, el antecedente de 2020 aparece como una referencia inevitable cada vez que estalla un conflicto policial en el país.
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