Locura por Colapinto en Buenos Aires: medio millón de personas y un final con el F1 en llamas
El piloto de Pilar hizo historia en Palermo: manejó un Fórmula 1 tras 14 años en la Ciudad, emocionó a una multitud y cerró el show con una imagen impactante.
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Después de 14 años, un auto de Fórmula 1 volvió a girar por las calles de Buenos Aires y lo hizo con un protagonista que ya se transformó en fenómeno popular: Franco Colapinto. El piloto bonaerense encabezó un evento masivo en Palermo que reunió a más de 500 mil personas y dejó postales imborrables para el automovilismo argentino.
La exhibición se desarrolló sobre un circuito callejero montado en Avenida del Libertador y sus alrededores, donde el joven de 22 años manejó el Lotus E20 de 2012, con motor Renault V8, ploteado con los colores actuales de Alpine. Desde su primera salida, el público respondió con ovaciones y acompañó cada maniobra con un clima de fiesta.
El evento, que combinó velocidad, música y entretenimiento, incluyó shows en vivo y distintas actividades a lo largo de la jornada. Pero el gran imán fue el momento en que Colapinto salió a pista y llevó al límite el monoplaza, haciendo trompos, aceleraciones a fondo y maniobras que generaron nubes de humo de los neumáticos en pleno trazado urbano.
Un puente entre Fangio y el presente
Uno de los momentos más simbólicos de la jornada fue cuando Colapinto manejó una réplica de la histórica “Flecha de Plata” de Juan Manuel Fangio. Esa imagen funcionó como un puente entre el pasado glorioso del automovilismo argentino y el presente que encarna el piloto de Pilar, hoy parte del entorno de la Fórmula 1.

El contraste entre ambos vehículos —uno clásico y otro moderno— reforzó el carácter histórico del evento, que buscó justamente volver a instalar a la máxima categoría en el imaginario local.
Un cierre impactante que encendió a la multitud
El momento más impactante llegó sobre el final. En su última salida con el Lotus E20, Colapinto llevó el auto al límite y la escena tuvo un desenlace tan inesperado como espectacular: el monoplaza terminó con fuego en la zona de los frenos, mientras los mecánicos corrían para intervenir en plena Avenida Libertador.

Lejos de opacar el show, la situación elevó aún más la intensidad del cierre. El público, que ya colmaba cada sector del circuito, reaccionó con una ovación generalizada ante una postal que combinó tensión, espectáculo y adrenalina pura.
Tras bajarse del auto, Colapinto corrió hacia las vallas para saludar a los fanáticos, en un gesto que terminó de sellar su conexión con la gente. Luego, completó un recorrido en un bus descapotable para despedirse de la multitud.
Un fenómeno que trasciende la pista
Lo que ocurrió en Palermo no fue solo una exhibición: fue la confirmación de que Colapinto ya genera un fenómeno propio en Argentina. Con miles de personas siguiendo cada movimiento y una convocatoria masiva, el piloto logró algo poco habitual: convertir una demostración técnica en un evento popular.
El Road Show marcó además un punto de partida simbólico para el regreso de la Fórmula 1 al país, una posibilidad que empieza a instalarse con más fuerza de cara a los próximos años.
Mientras tanto, Colapinto seguirá su agenda internacional y se prepara para su próximo desafío en el calendario oficial. Pero lo que dejó en Buenos Aires fue algo más que velocidad: reavivó una ilusión.
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